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La reforma del Teatre Romà no convence a vecinos, a expertos ni a políticos

La primera fase del proyecto se presentó ayer y consta de una estructura de hierro oxidado que permitirá que los visitantes experimenten la sensación de estar en las gradas

Carla Pomerol

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Hasta ahora, el monumento estaba degradado. Era un agujero en medio de la ciudad. Ahora se podrá visitar.

Hasta ahora, el monumento estaba degradado. Era un agujero en medio de la ciudad. Ahora se podrá visitar.

La rehabilitación del Teatre Romà no gusta a casi nadie. Así lo han manifestado la mayoría de arqueólogos tarraconenses a lo largo de estas últimas semanas. Ayer fue el turno de los vecinos y de los representantes políticos municipales, quienes coincidían en opinar que «se ha perdido una oportunidad», después de visitar el Teatre Romà.

La Generalitat se ha encargado de la intervención en el monumento que, de esta manera, recupera la geometría del teatro original a partir de las hipótesis planteadas por los arqueólogos. Para ello, se ha restituido volumétricamente parte de las gradas del monumento con una estructura lineal de hierro oxidado. El objetivo es que los visitantes puedan experimentar la sensación de estar en una de las gradas del Teatre Romà, ya que el tamaño es el original. Además, la estructura metálica cuenta con una pasarela por donde se puede acceder, lo que permite ver el monumento desde distintas perspectivas. 

Foto: Lluis Milián

Ayer, Generalitat y Ayuntamiento decidieron mostrar el proyecto al resto de grupos municipales y a los miembros de la comisión asesora municipal del patrimonio, es decir, a expertos en esta materia. También asistieron representantes de los vecinos. Unos y otros salieron del recinto poco convencidos. La estructura de hierro no les gusta, aseguraban.

Por su parte, la concejal de Patrimoni del Ayuntamiento de Tarragona, Begoña Floria, quitaba hierro al asunto y explicaba que «no conozco ningún proyecto arquitectónico de la ciudad que no haya generado polémica. Históricamente, nos gusta deliberar y opinar. Y esto es bueno, ya que nos permite llegar a una implicación emocional con nuestro patrimonio. Es lo que necesitamos como ciudad». 

Begoña Floria: «no conozco ningún proyecto arquitectónico de la ciudad que no haya generado polémica»

Esta intervención forma parte de la primera fase de actuaciones de lo que será el Parc Arqueològic del Port de Tarragona, que se ha centrado en la zona de la cavea (grada). También se han llevado a cabo las excavaciones arqueológicas, la conservación y la restauración de los restos. Además, de manera paralela, se han consolidado los muros de contención de la calle Caputxins. Esta fase ha contado con una inversión total de 750.870 euros, que ha sido asumida, en mayor parte, por el Departament de Cultura de la Generalitat. También ha participado el Ministerio de Fomento, con el 1,5% Cultural.

«Debemos ser conscientes de que esto es mucho más que un teatro romano. Nos encontramos en un yacimiento con diferentes capas históricas, todas ellas importantes», explicaba ayer el director general del Patrimoni de la Generalitat, Jusèp Boya, quien también destacó «la poca monumentalidad» del Teatre Romà y el éxito que ha supuesto la rehabilitación. 

Boya definió la intervención como «contundente y atrevida, que seguramente se escapa de los cánones habituales. Se trata de una lectura respetuosa con el pasado, pero con una clara declaración de futuro». En cambio, para el arqueólogo responsable de la actuación, Toni Gironès, la intervención no es atrevida y aseguró que «la sociedad está sometida a juicios absolutos».

Foto: Lluis Milián

Explicó que su intención ha sido «que la visita al monumento sea una experiencia que permita reconstruir y poner en valor las piedras originales que quedan en el Teatre Romà. No piensan igual vecinos, arqueólogos y políticos, quienes definen la estructura de hierro como «un mamotreto».

Objetivo: el Parc Arqueològic

Se ha hablado en muchas ocasiones sobre la presencia de restos arqueológicos repartidos por la Part Baixa de la ciudad. Es por esto que la Generalitat quiere ir más allá de la museización del Teatre Romà y propone un futuro Parc Arqueològic del Port de Tàrraco, que enlace el Teatre con el Nimfeu, las Termes de Sant Miquel y la Tabacalera, pasando por la Font dels Lleons. Esta estrategia cuenta con tres objetivos claves: recuperar el patrimonio cultural, regenerar el barrio y reconectar la ciudad alta con la baja. 

«El Parc Arqueològic debe servir para solucionar algunos de los problemas del barrio», explicaba Boya. La función principal del Parc es la conservación de los restos arqueológicos y su interpretación, pero el proyecto va más allá y propone otras funciones urbanas. El Teatre Romà podría utilizarse como un espacio para espectáculos, el Nimfeu como una área lúdica, de paseo, y les Termes como un circuito deportivo, por ejemplo. 

La intervención del Teatre Romà es el primer paso para hacer realidad este Parc Arqueològic. La primera fase del plan estratégico ha sido la instalación de esta estructura de hierro oxidado. La segunda fase, que empezará este 2018 y se alargará hasta el 2020, incluye la apertura del Teatre Romà al público, una ampliación del estudio documental, arqueológico e histórico, la intervención arqueológica de la zona del hyposcenium y el recalce de los muros perimetrales del recinto.

La primera fase del plan estratégico ha sido la instalación de esta estructura de hierro oxidado

Además, se instalarán unos lavabos, un punto de información y unos paneles audiovisuales con información. Para esta segunda fase está prevista una dotación presupuestaria de un millón de euros. «Teniendo en cuenta las circunstancias actuales, es una temeridad hacer predicciones a tres años vista, pero debemos tener clara la línea a seguir», explicaba ayer el representante de la Generalitat. 

Será partir del año 2020 y hasta el 2025, con la llegada de la tercera fase del proyecto, cuando se pondrán en valor el conjunto de los restos arqueológicos anexos al Teatre Romà. Esta fase aún no cuenta con dotación económica. Aunque se trata de una operación a largo plazo, el consistorio ya ha empezado a trabajar para la expropiación de unas naves adyacentes al monumento.

«Este es un proyecto que ocupará tiempo y recursos en los próximos 10, 15 o 20 años», explicaba Boya. Por su parte, la concejal de Patrimoni, Begoña Floria, aseguraba que «los proyectos de desarrollo urbanístico y patrimonial no suelen ser a corto plazo, estamos hablando de 15 o 20 años».

Los vecinos salieron de la visita esperanzados al conocer las intenciones de las administraciones, pero también siendo conscientes que el proyecto del Parc Arqueològic del Port de Tàrraco se encuentra en fase embrionaria.

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