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La residencia de la URV, atascada tras 2 años del acuerdo urbanístico

La universidad dice que el proyecto no tiene calendario, pero reconoce que faltan plazas para alojar a estudiantes
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La construcción de la  residencia de la URV se proyecta, desde principios de 2013, en la zona conocida como Els Quatre Garrofers. Foto: Pere Ferré

La construcción de la residencia de la URV se proyecta, desde principios de 2013, en la zona conocida como Els Quatre Garrofers. Foto: Pere Ferré

El Ayuntamiento de Tarragona y la Universitat Rovira i Virgili (URV) firmaron en marzo de 2013 el convenio urbanístico para poder construir una residencia para estudiantes en el Camí de l’Àngel. Dos años después, la zona, ubicada entre las avenidas Catalunya y Argentina, sigue siendo un descampado donde los ciudadanos aprovechan para aparcar.

El proyecto de urbanización está condicionado por los propietarios del terreno y por ahora, según han explicado fuentes del consistorio al Diari, iniciar las obras no es una prioridad. De hecho, el Ayuntamiento lleva más de dos años reuniéndose con los propietarios de los terrenos, unas negociaciones que aún no han llegado a buen puerto.

Según el convenio firmado en 2013, la URV dispone de 7.000 metros cuadrados en estos terrenos, que corresponden al Plan Parcial 1. Pero por ahora el proyecto sigue sin calendario. «Se trata de un lugar estratégico, ya que se ubica muy cerca de los Campus Catalunya y Sescelades», manifiestan fuentes de la universidad tarraconense, que reconocen que la construcción de una residencia «es una necesidad».

«Queremos dar todas las facilidades posibles a los estudiantes que optan por la URV», añaden las mismas fuentes, que, aunque reconocen que existe «un problema de plazas», aseguran no tener noticia de que ningún estudiante «se haya dejado de matricular por no poder alojarse en una residencia».

La URV confía que la residencia que se hará realidad primero será la que se construya en los terrenos del antiguo complejo Sant Jordi que la Generalitat ha cedido a la universidad tarraconense por un periodo de 75 años. De momento, la prioridad de la URV es empezar a trabajar en el proyecto de la construcción de esta residencia. «Hay que concretar los detalles del proyecto y la fórmula económica y financiera para iniciar los trabajos», comentan las fuentes de la universidad, que saben que tienen que tener en cuenta el calendario de los Juegos del Mediterráneo 2017. Y es que en los terrenos cedidos por la Generalitat también se contempla la construcción de instalaciones deportivas que servirán inicialmente para la celebración de los Juegos del Mediterráneo y, una vez transcurrido el evento deportivo, se adecuarán para el uso de la ciudadanía, con una disposición preferente para la comunidad universitaria.

«No renunciamos a la residencia que queremos crear en el Camí de l’Àngel, pero para empezar a construir lo tenemos más fácil en los terrenos cedidos por el Govern», manifiestan desde la URV, desde donde también se subraya que, en las mejores de las situaciones, si la universidad llega a poder construir las dos residencias, «estamos seguros de que llenaremos las dos».

 

Falta de plazas

La Residencia Sant Jordi, ubicada en la avenida Països Catalans, es la única residencia universitaria propia de la URV. Su gestión, pero, es privada. La residencia tiene actualmente 150 plazas, 140 de las cuales ya están ocupadas por estudiantes que viven en las instalaciones durante todo el curso, de septiembre a junio.

«Sólo nos quedan diez plazas libres para el resto de estudiantes, los jóvenes que vienen a través del programa Erasmus o los procedentes de países de todo el mundo, como China y Argentina, que vienen a la URV a hacer proyectos», explican fuentes de la entidad que gestiona la Residencia Sant Jordi, que aseguran que la construcción de otro equipamiento de estas características «es una necesidad real».

La mayoría de los universitarios que optan por alojarse en este equipamiento durante todo el curso son alumnos de primero o segundo de los estudios de grado. Tienen entre 18 y 20 años y proceden de toda España. «Tenemos jóvenes de Canarias, del País Vasco, de Galicia, de todas las partes del Estado», comentan desde la Residencia Sant Jordi.

Uno de los principales reclamos de este equipamiento, tanto para los jóvenes españoles como para los extranjeros, es el coste de las habitaciones. Y es que el precio mensual es bajo si se compara con el resto de residencias privadas de la ciudad. La opción más barata para alojarse en la Residencia Sant Jordi es de 399 euros mensuales, que incluye una habitación doble pequeña con baño exterior. Las habitaciones más caras son individuales con baño propio y cuestan 682 euros al mes durante todo el curso.

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