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La suciedad y los botellones se instalan en La Pedrera de Tarragona

El párking se ha convertido en punto de reunión de jóvenes que aprovechan lo apartado del lugar y la falta de vigilancia para consumir alcohol y drogas. Vecinos y usuarios se quejan

Norián Muñoz

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Todas las escaleras están llenas de pintadas y el olor a orines es insoportable.  FOTO:Lluís Milián

Todas las escaleras están llenas de pintadas y el olor a orines es insoportable. FOTO:Lluís Milián

Doce del mediodía en la plaza de La Pedrera. Ocultos por la entrada del párking, tres jóvenes se lían sendos porros.

Un vecino que se cuida bien de que no le vean señalarles, por miedo a represalias, explica que esta no es, ni mucho  menos, la hora más crítica.

Lo peor llega por la tarde-noche, cuando las escaleras del párking, especialmente cuando hace frío, se convierten en punto de reunión de jóvenes que se reúnen para hacer botellón.

FOTO: Lluís Milián

Tocamos el interfono de entrada y, sin necesidad de mediar palabra, se abre la puerta. Esa es justamente una de las quejas de usuarios y vecinos: no hay ningún control en los accesos.

Una vez dentro el olor a orines es intenso y todas las paredes están llenas de pintadas. El suelo patina y hay latas y otros desperdicios. 
Un usuario, que tampoco quiere ser identificado porque le han amenazado directamente más de una vez cuando va a buscar su coche, enseña las fotos que ha ido recopilando en los últimos meses.

Explica que se ha encontrado con todo tipo de desperdicios, desde cáscaras de pipas hasta botellas rotas, preservativos usados, compresas y alguna jeringuilla... Y excrementos. 

FOTO: Lluís Milián 

Dice que quienes se apostan en  la escalera no siempre son el mismo grupo. Señala que: «Destrozan los ascensores, destrozan las vías de acceso hacia el parking y los usuarios no nos sentimos protegidos ni tampoco sentimos que nuestros vehículos estén a salvo, porque es un parking privado pero no tiene ningún tipo de vigilancia....

Hasta nos hemos llegado a encontrar a parejas manteniendo relaciones sexuales». Asegura que han realizado distintas quejas ante el encargado del párking y no han tenido respuesta.

El párking es de titularidad municipal, pero está gestionado por una empresa privada. En agosto de 2016 fue noticia porque la empresa que lo gestiona despidió a cinco de los siete trabajadores que atendían a los usuarios para implantar un sistema que se controlaba de manera remota.

Entrada al Hotel d’Entitats

Se da además la circunstancia de que por las escaleras del párking se accede también al Hotel d’Entitats, una serie de locales municipales puestos a disposición de entidades de la ciudad.

Aquí la entrada también está precedida por cartones y basura. Una mujer que ha ido a hacer una consulta se lamenta de la situación, ya no sólo del párking, sino del propio hotel, cuyo pasillo central estaba lleno de cubos y hojas de periódico para atajar goteras aunque ayer no había llovido. 

El problema se ‘contagia’

Pero más allá del problema en el párking en sí, otro vecino de la calle Pons d’Icart se queja de que algunos días el botellón de los fines de semana ocupa no sólo el párking, sino que se extiende a las escaleras de su portal de donde más de una vez han tenido que limpiar orines y vómitos.

FOTO: Lluís Milián

Explica que una vecina que vive alquilada y dejaba su coche en el párking de La Pedrera ha decidido trasladarse harta de la situación.
Núria Sabat, presidenta de la Associació de Veïns Tarragona Centre, explica que tienen muchas quejas sobre la limpieza en ese sector (el fin de semana había cristales rotos en la plaza) y sobre la seguridad dice que: «necesitamos urgentemente patrullas a pie por toda la zona centro».

Además, apunta, la zona también se ha convertido en una especia de pipi-can para dueños de mascotas incívicos que no recogen los excrementos.

Sólo tres denuncias

Consultados respecto a las denuncias sobre la degradación e inseguridad en el aparcamiento, señalan desde la Guàrdia Urbana que sólo les constan tres denuncias el año pasado.

La última, explican, es del 25 de septiembre a la 1 de la madrugada cuando la señal de alarmas avisó porque se detectó a personas causando desperfectos. Las otras dos denuncias fueron en julio y marzo.

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