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La tarraconense Alba Rodríguez retrata la interculturalidad

Muestra. La fotógrafa expone ‘Raíces’ junto con la Associació Àrab d’Estudiants de Tarragona (AAET) en la subdelegación del Gobierno hasta el próximo 7 de septiembre

Gloria Aznar

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La fotógrafa tarraconense Alba Rodríguez, junto a algunas de sus obras. Foto: Pere Ferré

La fotógrafa tarraconense Alba Rodríguez, junto a algunas de sus obras. Foto: Pere Ferré

Expresar en una imagen el sentimiento de pertenencia, captar en una mirada la identidad. Esto que parece imposible es lo que se propusieron la fotógrafa tarraconense Alba Rodríguez y miembros de la Associació Àrab d’Estudiants de Tarragona (AAET) en un proyecto que surgió de manera espontánea y que se convirtió en la muestra Raíces, que se puede visitar hasta el próximo 7 de septiembre en la subdelegación del Gobierno.

Raíces retrata la interculturalidad, los vínculos que unen. «Son un grupo de jóvenes, como cualquier otro, que estudian en la Universitat Rovira i Virgili (URV). Están preparados y hablan diferentes idiomas. Sin embargo, todavía cuando vuelven a Marruecos siempre hay alguien que no los ve de allí. Un sentimiento que se repite cuando regresan aquí. Y en su día a día tienen que lidiar mucho con estas cuestiones», relata Alba, una profesional que consigue llegar al interior de los demás, a través de una combinación de su personalidad y el objetivo de su cámara.

Saloua El Boukhari. Foto: Alba Rodríguez

«En realidad -añade- sus familias se han adaptado mucho aquí tras emigrar, igual que nosotros tuvimos que emigrar. Pero parece que se nos olvida», recuerda.

«El objetivo es hacer reflexionar sobre las jóvenes generaciones de los colectivos inmigrantes y romper con los estereotipos sociales, acabando así con todo tipo de discriminación y desigualdad», manifiesta por su parte Khalid Azmani, de la Associació Àrab. 

Consecuencia de todo ello es Raíces. «El nombre fue una decisión conjunta. Como ellos, no me siento de ningún lugar en concreto. Soy del mundo», cuenta Alba.

Sara Merimi y Chaima Agba Bouzid. Foto: Alba Rodríguez

Y el mundo es lo que recorre esta tarraconense con su cámara como única compañera. «Me gusta la humanidad, las gentes y, sobre todo, las zonas rurales. Antes de ir a Nueva York viajaría a otros muchos lugares. Porque la gente es muy humilde, da todo lo que tiene y en las urbes te sientes más solo». En este sentido, el pasado diciembre viajó a Etiopía a fotografiar todo lo que rodea al café.

«Estuve en lugares a los que no llegan los turistas. La vida de las comunidades era trabajar desde las cinco de la madrugada a las seis de la tarde. Rezaban, dormían y al día siguiente, vuelta a empezar. Ves una realidad que no es la de aquí, que a mí me aporta muchísimo». 

Su experiencia demuestra, además, que otros tipos de lenguaje son posibles, además del verbal. «Soy muy observadora e intento hacer lo que veo. Aunque sí que es cierto que en ocasiones el lenguaje ayuda», sostiene.

Abdelhak Tourki El Idrissi. Foto: Alba Rodríguez

En cuanto a su profesión, trabaja indistintamente con imágenes en blanco y negro y color. «El blanco y negro siempre tiene más poesía porque al quitarle el color puedes hacer que el encuadre, las líneas, tengan más importancia. Pero hay fotos que tienen que ser en color como por ejemplo la del café maduro, que es rojo. Si por el contrario capto las manos arrugadas de una persona mayor que ha trabajado en el campo, entonces esta imagen sí es blanco y negro», explica.

Precisamente el café la llevará en los próximos meses en un recorrido hasta Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil y Colombia, a descubrir el día a día del oficio de cafetero, en un proyecto que parte de un encargo. 

Asimismo, la tarraconense es autora, entre otros proyectos, de los retratos de serrallenses que durante cuatro años han presidido el puente del barrio marinero de la ciudad.

Amal El Hamdaoui El Korachi. Foto: Alba Rodríguez

«Allí estuve un mes yendo cada día a hacer fotos de la gente y había muchos senegaleses. También salí a pescar con ellos y tomé imágenes más documentadas, que después se expusieron en la pantalla de la Tabacalera. Lo interesante es que serrallenses de toda la vida decían que los senegaleses no lo eran. La realidad es que nos hemos mezclado muchas culturas y esto unos lo aceptan pero otros no. Cada uno te explica su punto de vista y ves lo diferentes que somos», apunta.

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