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«La tecnología ha disminuido el aislamiento comunicativo de personas sordas»

Comunicar en la distancia. Durante el estado de alarma los intérpretes de lenguaje de signos no han dejado de trabajar y reivindican una gestión comunicativa sin barreras

CRISTINA VALLS

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Diana Bargalló es intérprete de lenguaje de signos. FOTo: cedida.

Diana Bargalló es intérprete de lenguaje de signos. FOTo: cedida.

Las personas sordas se encuentran diariamente con barreras de acceso a la información y, en la actualidad, en pleno estado de alarma por la crisis del coronavirus, muchos se sienten desinformados con cuestiones tan importantes como conocer cuáles son las medidas sanitarias que han de aplicar en su quehacer diario. La intérprete de lenguaje de signos de la provincia de Tarragona para la Federació de Sords de Catalunya (FESOCA), Diana Bargalló (43), valora dicha gestión comunicativa como mejorable, y lo dice preocupada. «A pesar de que desde la FESOCA se luchara todo lo posible, especialmente los primeros días para que hubiera una interpretación en lenguaje de signos para los diferentes comunicados que iban saliendo, creo que hay mucha información no llega a la comunidad sorda», expresa.

En ese sentido, dice que las administraciones «deberían de tener más presentes las dificultades de ésta para acceder a la información y trabajar para romper las barreras de comunicación». Y es que es tan fácil como poner un «recuadro de un intérprete para hacer la información accesible», señala. Tal y como explica, las dificultades de estas personas, usuarias de lenguaje de signos, se agravan cuando además están confinadas, sin disponer de la información como es debido. «Se convierten en un grupo de riesgo», sentencia Bargalló.

La gestualidad es otro factor clave en la comunicación, mucha información -como añade Bargalló- «llega gracias a la expresión facial y llevar una mascarilla, por ejemplo, no ayuda a disminuir la vulnerabilidad del colectivo». En muchos casos, las fuentes oficiales que salen por televisión, al leer un comunicado, no hablan directamente a cámara y hacen más compleja la lectura de labios.

La comunidad sorda a la que se refiere es aquella que emplea el lenguaje de signos: «La mayoría de personas nació sorda o se quedó sorda los primeros años de vida, antes de aprender a hablar (sordos prelocutivos). Es decir, de los que usan el lenguaje de signos, y que realmente puedan leer los labios, son pocos. Los que lo hacen es porque bien sus padres tenían recursos para permitirse un logopeda cuando eran pequeños o porque, tal vez, tenían más aptitudes que otros», describe la intérprete. En esta caso, no se refiere a los sordos postlocutivos, pues la «mayoría se defiende bien con la lectoescritura y, por tanto, el acceso a la información no se ve tan perjudicado». Durante el coronavirus los intérpretes no han dejado de trabajar y han tenido que incluir nuevas palabras en su vocabulario. «Al ser una lengua viva no deja de haber cambios y signos nuevos. El ejemplo más claro es el que se refiere a coronavirus, además del relativo a estado de alarma o confinamiento. Son palabras que, tal vez, antes no se utilizaban tanto o que las incorporábamos con otros matices».

Tras haber trabajado 11 años para la FESOCA, Bargalló ha aprendido mucho sobre la comunidad que utiliza el lenguaje de signos para comunicarse, ha interpretado numerosas situaciones, además de realizar las gestiones que se tengan que hacer. «El tipo de servicios que puedes hacer con la persona pueden ir desde hacer un trámite en el ayuntamiento, hasta una boda; ir a los juzgados, a comprar un coche o al médico», enumera. Desde que trabaja con personas sordas sabe que la tecnología es también muy importante y ha observado una gran evolución. «La tecnología ha disminuido el aislamiento comunicativo de personas sordas, y han sido clave durante el confinamiento. Las videollamadas con cuatro miembros de la familia en casa, también ha significado un reto personal», reconoce Bargalló.

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