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La tecnología se ceba con Italia

Fallos en la electrónica para disparar el castillo de fuegos de A.P.E. Parente Romualdo obligaron al jurado a excluir a la pirotecnia italiana del concurso de este año al no llegar a los 15 minutos mínimos obligatorios
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La cortina de humo blanco que provoca la quema de la pólvora no se movió de la zona de disparo porque ayer en Tarragona no corrió ni una pizca de brisa en toda la actuación. Foto: Lluís Milián

La cortina de humo blanco que provoca la quema de la pólvora no se movió de la zona de disparo porque ayer en Tarragona no corrió ni una pizca de brisa en toda la actuación. Foto: Lluís Milián

La tecnología. La maldita tecnología fue la guinda que corono una noche aciaga para la A.P.E. Romualdo Bergantino, la pirotecnia italiana que ayer cerraba el 25 aniversario del Concurs Internacional de Focs Artificials Ciutat de Tarragona.

Un fallo técnico provocó una pausa demasiado larga a media exhibición (alrededor del minuto 8) y un final abrupto antes de los 15 minutos mínimos reglamentarios para poder ser puntuada. Por ello, el jurado ya anunció a los medios de comunicación que la empresa italiana quedaba sin puntuar y por tanto excluida del veredicto final, que este mediodía se dará a conocer en el Pati Jaume I del Ayuntamiento de Tarragona.

Pero la tecnología no fue el único handicap con el que se encontró la empresa, ganadora del certamen en 2008. Ayer, además, no hubo ni una pizca de brisa. Y ello provocó que la cortina de humo blanco espeso perpetuara como una cascada de hielo encina de todos los cohetes que iban disparándose desde la Punta del Miracle. Figuras, colores y combinaciones varias quedaban detrás de este telón de terciopelo blanco que nada podía deshilacharlo.

La exhibición de fuegos empezó con la duda de si la pirotecnia italiana podía ser capaz de hacer sombra a los Hermanos Caballer o a la Pirotecnia Tomás, las dos firmas valencianas que hoy se disputarán el primer premio de esta edición tan especial.

Pero al minuto de empezar, ya estaba relegada a la tercera posición o la cuarta. Un ritmo lento, demasiado pausado entre disparos, provocaba las primeras caras de perplejidad entre los miles de tarraconenses y visitantes que se agolpaban desde la Playa del Miracle hasta más allá del Balcó del Mediterrani para ver los fuegos.

Algo de ruido, poco colorido y demasiado espacio entre los primeros minutos de disparos dejaron entrever que el estilo italiano poco tiene que ver con el valenciano. Luego, vino la interrupción técnica que el público, comprensible, intentó perdonar con una ovación a la empresa de Bergantino.

Y por ello, en la reanudación, cuando los disparos se solaparon y consiguieron hacerse visibles entre la espesa humareda que seguía impertérrita, se produjo una segunda ovación para dar ánimos a sabiendas que la empresa había competido pero que su caché en el certamen de 2015 no estaría entre los mejores.

Al final, pero, tras una reanudación con temperamento, llegó la peor de las pesadillas. La tecnología volvía a fallar provocando que la actuación durara poco más de 14 minutos y medio y que ello automáticamente descalificara a la empresa A.P.E. Parente Romualdo de esta edición.

Los silbidos al final de la noche quizá fueron excesivamente crueles con una empresa que fabrica artesanalmente sus productos y que ayer no fallaron sus manos, sino la electrónica que permite harmonizar los disparos.

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