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La temporada de verano arranca en TGN con más terrazas que nunca

La 'invasión' de la Part Alta se ha extendido a otras zonas y en la ciudad ya hay 500 locales con ocupación de la vía pública, más del doble que hace dos años. En lo que va de 2015 han abierto 40
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Una terraza estrenada recientemente en la Rambla Nova. En este caso, coincide con un andamio. Foto: L. Milián

Una terraza estrenada recientemente en la Rambla Nova. En este caso, coincide con un andamio. Foto: L. Milián

Tarragona ha iniciado la temporada de verano con más terrazas que nunca –al menos, desde que se dispone de datos– en la ciudad: según cifras del área de Territori, a día de hoy hay en todo el municipio alrededor de 500 establecimientos con licencia para ocupar la vía pública con mesas y sillas, una cifra que en los últimos años no ha parado de crecer y que, de hecho, es a día de hoy más del doble que hace apenas dos años.

Tarragona inició 2013 con unas 200 licencias de terraza. A lo largo de aquel año se concedieron 161 –fue el año de mayor crecimiento, en plena expansión del fenómeno por todo el término municipal pero sobre todo en la Part Alta– y se alcanzaron, por tanto, las 360, aproximadamente. El año pasado, 2014, se estrenó un centenar de terrazas más –95, exactamente–, y se llegó por tanto a las 460. Y, en lo que va de 2015, han abierto 40 más. Ysubiendo. Se calcula, pues, que en la actualidad son ya medio millar, y las zonas de expansión –con la Part Alta saturada hace ya años y sin posibilidad prácticamente de seguir creciendo– se sitúan ahora en distritos como el centro o los barrios de Ponent –por citar dos ejemplos ilustrativos, tanto la Rambla Nova como la de Ponent han experimentado flagrantes incrementos al respecto–.

«En pocos años está cambiando el modelo de ocupación de la vía pública –reconoce el nuevo concejal de Territori, Josep Maria Milà–. Por poner un ejemplo, en la calle Lleida, que a nivel de terrazas era una calle bastante muerta, ahora hay tres restaurantes o bares con terraza. Y como éste, hay varios ejemplos por toda la ciudad», añade el edil.

Una reflexión necesaria

Los datos sugieren que la tendencia comienza a estabilizarse: tras incrementos muy pronunciados en 2012 y 2013, el año pasado ya no se llegó al centenar de nuevas terrazas y en el primer semestre de este año no se ha llegado a 40 –y difícilmente se alcanzarán las 80 en el total del ejercicio, pues la primera mitad del año suele ser más prolífica que la segunda–. Parece lógica tal moderación, entre otras cosas porque cada vez son más las zonas saturadas en las que difícilmente se puede crecer más.

Sin embargo, aunque a menor ritmo, el crecimiento persiste y el Ayuntamiento es consciente de que llegará un momento en que no será sostenible. «A finales de año haremos un análisis de las implicaciones de este aumento de las terrazas, porque está claro que el crecimiento no puede ser infinito. Habrá que analizar dónde está el equilibrio entre las necesidades y las posibilidades de ocupación de la vía pública», anuncia Josep Maria Milà.

Descansar y circular

Cuando el nuevo concejal de urbanismo habla de equilibrio, se refiere a que las terrazas tienen dos claros beneficiarios –los propios empresarios y sus clientes– pero también sus perjudicados potenciales:los vecinos y los peatones. En este sentido, existen dos aspectos polémicos que a menudo generan molestias (y quejas): el ruido asociado a cualquier terraza puede dificultar el descanso de los vecinos;y, en algunos casos, su ubicación y dimensiones pueden complicar el paso de los peatones.

«Hemos notado la proliferación de terrazas por el centro, y los vecinos nos han hecho llegar muchas quejas», reconoce la presidenta de la AVV Tarragona Centre, Núria Sabat. «En Méndez Núñez, por ejemplo, hay quejas tanto por el ruido como por la ocupación del espacio. Con tanta terraza y pizarra, queda muy poco sitio para pasar».

La Rambla y Corsini, en auge

Una circunstancia que, denuncia, se está extendiendo ahora al resto del barrio:«Ahora también tenemos copada la Rambla, que prácticamente toda ella es una terraza, y la Plaça del Mercat vemos clarísimo que en cuanto retiren la carpa va a estar copada también», asegura la líder vecinal. «No es que estemos en contra de que la gente se gane la vida, pero tiene que haber una convivencia de los vecinos con los restauradores. Se tiene que respetar el descanso de la gente, y se tiene que poder caminar por una calle o por una plaza», concluye.

Aunque es una de las zonas más afectadas, el fenómeno no afecta sólo al centro. También la Part Baixa o Ponent han experimentado crecimientos notables:«Las terrazas están muy bien para el negocio, y el ciudadano puede disfrutar. Pero hay que pensar en el daño que hacemos a los vecinos, que tienen que descansar. No creo que haya permisividad, pero, con la crisis, se han dado bastantes facilidades para intentar dar impulso a los negocios. Me parece bien ayudarles en lo que se pueda, pero pensando también en el descanso de los vecinos», insiste José Ruiz, presidente tanto de la AVVBarri del Port como de la Federació de AAVV Segle XXI.

Donde ya son veteranos en este asunto es en la Part Alta, donde la presencia de terrazas ya era tanta en los últimos años que no parece posible que haya seguido creciendo. O sí:«Siempre se crece. Aquí, donde queda un hueco, bar que se pone. En la Plaça del Fòrum, por ejemplo, hay dos nuevos y ahora abrirá otro más. Y como son locales pequeños, todo se basa en la terraza», explica el presidente de la AVVPart Alta, Manel Rovira, quien sin embargo se resigna:«El verano es verano y tenemos que ser comprensivos. No podemos ser drásticos». Pese a ese talante conciliador, pide inflexibilidad en el cumplimiento de la norma:«Hay unos horarios que se tienen que respetar, y de hecho el año pasado ya se respetaron. Sé que por parte de la Guàrdia Urbana se controla y gracias a eso se respeta. Por ahora, no estamos especialmente preocupados», admite.

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