La tercera dosis frena la sexta ola en mayores de 70 años

Los casos caen a la mitad en Tarragona en las franjas con más vacunación de refuerzo, lo que evita estragos entre los vulnerables. Un 57% de los sesentañeros no tienen el pinchazo extra

Raúl Cosano

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Cola, ayer en la farmacia Fullana, en Colom con Rambla Nova. FOTO: C. POMEROL

Cola, ayer en la farmacia Fullana, en Colom con Rambla Nova. FOTO: C. POMEROL

Aunque ha arrancado la vacunación a niños de 5 a 11 años –ya hay un 3% de tarraconenses con una dosis–, los expertos recalcan que más importante que eso son los terceros pinchazos, que están siendo vitales para detener la virulencia de la sexta ola en aquellas franjas más vulnerables. «Ya tenemos que empezar a notar el beneficio de la tercera dosis en aquellas personas que la hayan recibido, con una protección mayor frente a la enfermedad y también con un descenso de la incidencia», sostiene Àlex Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas de la URV.

Los datos públicos y oficiales de contagios así lo empiezan a demostrar, tanto en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Pese a que los mayores son, en proporción, los más afectados en términos de hospitalizaciones y defunciones, son también los que menos contagios están registrando. En el global de la provincia, la incidencia de casos cae comparativamente drásticamente a partir de los 70 años. Es cierto que los contagios crecen, pero lo hacen más ligeramente que en los otros grupos de edad, mucho más disparados.

En el Camp, la comparativa es elocuente: la incidencia acumulada a 14 días es de 267 casos por 100.000 habitantes en la franja de 70 a 79 y de 154 en la de 80 a a 89. Es el triple que en las cohortes de 30 a 39 (616), 40 a 49 (629) o 50 a 59 (390) y mucho menos que la media global (490).

Lo mismo sucede en las Terres de l’Ebre, donde hay una equiparación muy ilustrativa: en el colectivo de los 70 años la incidencia es de 508 casos y ese dato se dispara a casi el doble, hasta los 906, en la franja inmediatamente anterior, la de 60 a 69, mucho menos cubierta por ese tercer pinchazo que debe reponer la inmunidad perdida con el paso de los meses. En el Ebre la incidencia total es de 734, ostensiblemente superior a la de las franjas protegidas con el tercer pinchazo.

Más datos en clave tarraconense: en el segmento de los 80 a 89 años, se ha pasado de 178 casos a 208 en una semana. Es una subida, sí, pero mucho menor que, por ejemplo, la que experimenta el colectivo de los sesentañeros: de 366 casos a 530. Por eso, científicos como Àlex Arenas insisten: «La prioridad ahora no tendría que ser vacunar a los niños sino a la franja de 60 a 69. Eso sí que es urgente». Aún hay grandes carencias de protección en esas edades. En Tarragona, el 43% de los de 60 a 69 tienen la tercera dosis, lo que quiere decir que hay un 57% que están desprotegidos contra la enfermedad grave, además en un momento con altas probabilidades de contagio y con la pandemia desbocada. En cambio, mucha más cobertura tienen esas dos franjas muy vulnerables: un 73% en el caso de los de 70 a 79 y un 81% en los de más de 80.

Solo un 7% de contagios

En las dos últimas semanas, solo 312 de los casi 4.300 positivos de Covid-19 diagnosticados en la provincia eran de personas de más de 70. Es solo un 7% del total, una prueba más de que parece una pandemia a dos velocidades. Es cierto que se trata de una población más sensibilizada y que se protege más frente al virus, a la vez que tiene menos contacto social, pero también es el reflejo de la cobertura en aumento procurada por ese tercer pinchazo.

En un momento en el que los datos muestran una cierta bajada de la protección seis meses después de la inoculación de la segunda dosis, ese pinchazo extra parece otorgar una cobertura añadida. Solo un 20% de los tarraconenses mayores de 12 años gozan de la triple dosis. Se trata de una protección válida para reducir esas tasas de contagios pero, sobre todo, las probabilidades de ingreso y de defunción.

La consigna, pues, es vacunar con tercera dosis tan rápido como sea posible. «Hay que insistir. En estos momentos la mejor manera de bajar aún más la probabilidad de enfermedad grave en mayores de 60 años es la tercera dosis, es un extra importante de protección para no tener que entrar en la UCI», explican los científicos del grupo BIOCOM-SC, de la Universitat Politècnica de Catalunya.

Las vacunas sirven para evitar las opciones de patología grave, pero también, en una cierta parte, los casos. «Ayudan a reducir la transmisión de la enfermedad. A medida en que pasa el tiempo, la protección de la vacuna ante el desarrollo de síntomas disminuye, así que con la tercera dosis se vuelve a fortalecer la posibilidad de no tener síntomas y, sin síntomas, la capacidad de transmitir disminuye mucho», indican desde el BIOCOM-SC.

Acelerón con las dosis

La administración de dosis extra genera el grueso del esfuerzo de los sanitarios en la campaña de vacunación. El 78% de los pinchazos puestos en Tarragona durante este mes son terceras dosis: 81.180 del total de 103.495. En los últimos días se ha producido un acelerón de estos pinchazos, que casi se han doblado, al pasar de 22.000 a más de 38.000.

En las residencias, bien cubiertas por este tercer pinchazo, se nota que la incidencia se ha amortiguado, a pesar del incremento de casos provocado por una sexta ola que no deja de crecer. Los balances numéricos son muy positivos en los geriátricos. Es cierto que hay un incremento de ingresados, que sin embargo, no se traduce en cuadros más graves. En las dos últimas semanas ha habido ocho ingresados y ninguna defunción. En el mismo intervalo previo hubo dos ingresados y una defunción.

La tercera dosis ha evitado estragos. Así lo confirma Cinta Pascual, la presidenta de la Associació Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA): «Era totalmente necesaria y la necesitamos urgentemente para los trabajadores. No tiene nada que ver la situación actual con la de otras olas, pero nos encontramos con el personal cansado y ese mismo dolor de tener que proteger a los más vulnerables sin bajar la guardia». Pascual explica que «vuelven a crecer los casos pero tenemos a muchos menos ingresados» y agrega: «Es cierto que cuando hay una oleada, la Covid-19 entra igual en los centros, pero una vez lo hace todo está mucho más controlado».

Las residencias han vacunado muy rápido con la tercera dosis a casi todos los usuarios. Para Pascual, era una evidencia que el tercer pinchazo era imprescindible tras algunas señales preocupantes: «Cuando tuvimos el brote en Riudoms lo dije claramente. Habían pasado siete meses de la vacunación completa y notamos que la protección había bajado». La representante de la patronal cree que «lo más importante es que todo el sector profesional quede vacunado, porque la mejor herramienta es la vacuna, para poder sobrellevar mejor una situación difícil, porque estamos muy tensionados y hay falta de capital humano».

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