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Inyección de 20 millones de euros para las obras de la terminal de La Boella

Con inicio previsto a mitad de 2022, las mejoras convertirán esta central ferroviaria en uno de los principales centros de operaciones en el ámbito del transporte de mercancías  

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Ancho ferroviario en La Boella, Tarragonés, visto desde una cabina de tren

Ancho ferroviario en La Boella, Tarragonés, visto desde una cabina de tren

La alianza entre el Port de Tarragona y Combi Terminal Catalunya (CTC) permitirá potenciar la terminal ferroviaria de La Boella que, ubicada a escasos metros del Moll d’Andalusia, se convertirá en uno de los principales centros de operaciones ferroviarias en el ámbito del transporte de mercancías. El convenio que refrendaba este compromiso se daba a conocer el pasado 11 de marzo. En este se daba cuenta de un acuerdo en el que se decidió una inyección económica que superará los más de veinte millones de euros, para optimizar una infraestructura que potenciará la intermodalidad en el transporte.

255 trenes y un total de 5.111 vagones movió durante el año pasado la terminal ferroviaria de La Boella, que principalmente mueve carga de vehículos

Las obras está previsto que empiecen a «en la segunda mitad del año que viene». Así lo confirma el general manager de CTC, Antoni Torà, quien asegura que el calendario estará «condicionado» a la llegada del ancho europeo a Tarragona. «La última información oficial que tenemos es que será en 2023. Significa que las obras estarán acabadas a mediados de año y después hay que homologar la infraestructura, por parte de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria. En base a esto, pensamos que la terminal podría estar acabada a finales de 2023 o principios de 2024». El plazo de ejecución de las obras en la nueva terminal será de entre 18 y 24 meses, y teniendo en cuenta todos estos elementos es cuando se pondrá en marcha la cuenta atrás para empezar los trabajos.

100 convoyes se han movido tan solo en los cuatro primeros meses de este año. La previsión es que se superarán las cifras registradas durante el año pasado

CTC está ahora en la fase de tramitación para la concesión de la infraestructura. «Debemos presentar la documentación para que la Autoritat Portuària la analice, y en función del business plan y de la inversión realizada se aplicarán unos factores que son los que acabarán determinando este periodo de tiempo», argumenta Torà.

El objetivo es adecuar las instalaciones de acuerdo con las necesidades de transporte que se han previsto. Con esta inyección económica, se modernizará la infraestructura, aumentando su competitividad. Y es que, las cuatro vías de operación más otras cuatro de apartadero que hay en la actualidad nada tienen que ver con el proyecto final.

La terminal está preparada para trenes de hasta 750 metros. Sin embargo, faltan las grúas pórtico, para facilitar la operativa de carga y descarga de tren a camión y que la operativa sea «más ágil».

Será una infraestructura abierta para mercancías de cualquier tipología. No obstante, «estamos en el entorno que estamos, que es un polígono petroquímico, lo que hará que haya una cantidad importante de estos productos», argumenta Torà. Y esto obliga a que las instalaciones dispongan de una zona de almacenaje específica para las mercancías peligrosas. Asimismo, se habilitará una zona en la que los contenedores de químicos puedan mantenerse a una temperatura determinada, con sistemas que permitan la refrigeración o calentamiento, en función de las necesidades específicas. Unas condiciones que también deberán garantizarse de cara a aquellos productos agroalimentarios que, desde el Camp de Tarragona puedan viajar en tren al centro de Europa.

La tramitación de la concesión está en fase de redacción de la licitación

«Habrá productos de todos los tipos. Lo importante es que el origen de la mercancía esté cerca de la terminal, en un radio de 100 ó 150 kilómetros», argumenta el General Manager. Dentro de este ámbito territorial, el operador ya ha ido a visitar empresas, que exportan mucho a Europa o que reciben material en barco y que podrían convertirse en clientes potenciales.

La capacidad será de 120.000 contenedores al año, lo que representa ocho trenes con treinta contenedores al día de entrada y otros ocho de salida, de lunes a viernes. De estos, se prevé que cinco conectarán con Europa y los otros tres a Península, de los cuales dos viajarán a España y el restante a Portugal. La previsión es llegar al 100% de la ocupación en un plazo de cuatro años, tras la entrada en funcionamiento.

CTC es una joint venture de la cual participa Basf y otras ocho compañías del sector logístico. «Cada una tiene un ámbito de especialización concreto, de forma que no somos competencia los unos con los otros, sino que todos aportan volumen a la terminal», indica Torà.

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