Tarragona Tribunales

La tragedia de la Loveparade llegará hasta Estrasburgo

El padre de una de las dos fallecidas en el accidente de 2010, Paco Zapater, cree que se ha vulnerado el derecho «a un juicio equitativo»

Octavi Saumell

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Zapater y su esposa Nuria Caminal, en el juicio en 2017. FOTO:EFE

Zapater y su esposa Nuria Caminal, en el juicio en 2017. FOTO:EFE

La tragedia de la Loveparade de 2010 en la que murieron 21 jóvenes, entre ellos las tarraconenses Clara Zapater –de Tarragona de 22 años–, y Marta Acosta –de 21 y de Cambrils–, acabará en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo. Así lo asegura el abogado y padre de Clara, Paco Zapater, quien considera que la justicia alemana «ha vulnerado el artículo 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos», que establece: «Toda persona tiene derecho a que su causa sea oída equitativa, públicamente y dentro de un plazo razonable, por un Tribunal independiente e imparcial»

La pasada semana, la Fiscalía de Duisburgo se pronunció a favor de cerrar el proceso contra tres acusados por la avalancha humana que se produjo en el túnel de acceso y salida en esta multitudinaria fiesta al aire libre, que aparte de los fallecidos causó daños a otras 650 personas. De esta forma, el Ministerio Fiscal se alió con el magistrado de la Audiencia Provincial de Duisburgo para suspender un proceso que alertan que en julio prescribirá, y que por la Covid-19 no se podrán llevar a cabo más sesiones.

Juicio inacabado

«¿Es equitativo un juicio inacabado y sin sentencia? En nuestra opinión, no». Así de claro se muestra Paco Zapater, a las puertas de que el próximo lunes día 27 finalice el plazo para que las partes aporten su punto de vista sobre la situación en la que se encuentra el proceso judicial, y que todo parece indicar que servirá para poner el punto y final sin que hayan responsables directos de las muertes.

El abogado tarraconense afirma sentir sentimientos de «frustración, enojo y decepción», si bien recalca que estas sensaciones «no son de ahora», sino que «mi mujer, mi hijo y yo los tenemos ya hace meses, cuando nos dimos cuenta que el ritmo que llevaba el juicio hacía imposible acabarlo antes de la prescripción de julio. Y alertamos del peligro varias veces al tribunal, por escrito y verbalmente, y pese a eso no dio celeridad al juicio».

El letrado se muestra muy crítico con el sistema judicial germano. «Tenemos la sensación de que se cierra ahora aprovechando la cortina de humo del coronavirus para ocultar la incapacidad o –lo que sería más grave– la falta de voluntad del sistema alemán para sacar adelante el juicio de la Love Parade», afirma, a la vez que añade: «Es incomprensible que dos años y ocho meses de juicio sean insuficientes para acabarlo. En paralelo con el caso Loveparade ha habido macroprocesos en Europa no menos complejos, y todos están juzgados y sentenciados: en Italia el naufragio del Costa Concordia, en España la tragedia del Madrid Arena y el juicio contra varios políticos independentistas catalanes, etc».

Zapater lamenta que «es difícil de entender que conociendo desde el principio el peligro de la prescripción, la media de sesiones en nuestro juicio fuera de 1,5 por semana, en lugar de aprovechar los cinco días laborables de cada semana»,, y se muestra convencido de que «en España la prescripción de la Loveparade no se habría producido, pues toda actuación judicial relevante interrumpe la prescripción y el plazo prescriptivo comienza a contar de nuevo desde el principio».

Finalmente, el padre de Clara considera que la sociedad alemana «debería reflexionar». «¿Cómo es posible que un país que lucha contra la Covid-19 con notable alto, sea incapaz de acabar un macrojuicio y de decirnos por qué murieron nuestros hijos y quienes fueron los responsables? Si de esa reflexión se derivara un cambio legal que evitara macrofracasos como el de Loveparade, sería una satisfacción para nosotros», añade Zapater.

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