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La turborotonda de la T-11, tres meses de confusión y colas

La glorieta fue modificada en mayo a modo de prueba, pero será a partir de este mes cuando se evaluará cómo funciona. Los conductores se quejan de que se ha creado un embudo

NORIÁN MUÑOZ

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En esta rotonda se ha eliminado un carril y se ha convertido en turboglorieta. FOTO: FABIÁN ACIDRES PONS

En esta rotonda se ha eliminado un carril y se ha convertido en turboglorieta. FOTO: FABIÁN ACIDRES PONS

«Han generado un problema donde no lo había. No tiene sentido que se forme una cola enorme en el carril izquierdo mientras el derecho, por el que en teoría hay que circular siempre, está vacío... Además, si vienes de Riuclar hacia Tarragona, has de cometer una irregularidad obligado, puesto que es muy difícil pasar del carril de incorporación al carril izquierdo en apenas unos metros, sobre todo si está ocupado por una larga cola... Para eso que pongan un semáforo».

Alejandro es uno de los conductores que, a finales de mayo, vio cómo la rotonda de la T-11 que empalma con la A-27 y el Port de Tarragona dejaba de ser una rotonda convencional de tres carriles para convertirse en una ‘turborotonda’ de dos. A partir de ese cambio la señalización obliga a seleccionar, desde que se accede, qué carril se usa en función del cambio de dirección que se quiera realizar.

Para mejorar la seguridad

Desde carreteras del Ministerio de Fomento explicaron en el momento de la implantación que se trataba de una prueba para mejorar la seguridad en la glorieta. Si funciona, explicaron, se podría reproducir en otras rotondas.

Valga recordar que el propio Ministerio incluye este tramo de la T-11 en el que se encuentra la glorieta como uno de los de concentración de accidentes y así lo advierte en la cartelería.

No obstante, consultados respecto a cuáles están siendo los resultados de la prueba piloto, desde Fomento señalan que se ha dado de margen estos meses de verano para comprobarlo y que será a partir de este mes de septiembre cuando comience la evaluación.

No es la primera

Las turboglorietas nacieron en los Países Bajos en los años 90 para resolver problemas de congestión circulatoria en intersecciones. En España, las primeras fueron construidas en la localidad asturiana de Grado (5.500 habitantes) en 2009 y posteriormente se sumaron ciudades como Vigo, Oviedo y Santander.

La teoría es que al mantener a los vehículos ‘encauzados’ dentro de la rotonda gracias a las líneas continuas, se evitan cruces de trayectorias y colisiones.

No obstante, en la práctica, si se circula por la tuborotonda de la T-11 a cualquier hora del día, es fácil ver cómo abundan los coches que, bien por falta de conocimiento o por picaresca, se incorporan por la derecha (si se quiere seguir recto hay que entrar por la izquierda) saltándose la línea continua y creando situaciones de peligro.

Accidentes por alcance

«Paso por aquí todos los días y también doy clases y no hay día en que no me encuentre un accidente por alcance. El otro día había dos simultáneamente», explica Carlos Trujillo, vicepresidente de la Associació d’Autoescoles de Tarragona, quien explica que se trata de un tipo de rotonda que ni siquiera se contempla todavía en los libros para sacarse el carnet de conducir.

No obstante, reconoce que él sí que hace circular a sus alumnos por ella para que sepan cómo hacerlo, pero también porque podría entrar perfectamente en el examen práctico.

En esas prácticas trata de concienciarles de que, si no tienen oportunidad de colocarse en el carril que desean (algo que pasa con más frecuencia si vas en un coche de autoescuela y todavía estás adquiriendo pericia al volante), hay que continuar por el carril marcado y regresar cuando se tenga oportunidad.

En su opinión, la prueba piloto no está dando resultados puesto que, aunque se reduce la velocidad, sigue habiendo accidentes y, además, a las horas punta se han multiplicado las colas.

Especialmente preocupante, dice, es la cola que se forma en la salida de la A-27 (viniendo de Valls), que en muchos casos rebasa hasta la propia autovía, tal como refieren Trujillo y otros conductores consultados.

Señalización e incivismo

Desde que se puso en marcha la rotonda se han tomado medidas para mejorar la señalización. Primero se pintaron de azul algunos carriles para señalizar mejor la trayectoria y, en julio, se instaló señalización vertical.

Ferran Roca, responsable de TCC escuela de conductores, considera que con la nueva señalización es más fácil para los vehículos saber cómo circular, pero «si cumples como usuario en el momento que alguien se salta la línea creas un peligro que no te esperas y esto puede ser especialmente delicado para una moto, por ejemplo... En mi opinión no es un problema de la infraestructura, sino de la manera de actuar del usuario», señala.

David Navarro, presidente de la Agrupació Radio Taxi de Tarragona, cree que la rotonda no acaba de funcionar porque ha creado «un embudo que no existía, las caravanas no han hecho más que aumentar». Él, que también la usa con frecuencia, refiere que «aunque los taxistas y los repartidores ya la tenemos controlada, es fácil ver cómo la gente que viene de fuera se confunde».

Todo sin contar con el incivismo de algunos conductores que se saltan la línea continua a la torera, algo que, asegura, ve cada vez con más frecuencia en los momentos en que se forma cola.

Por su parte, el director general de la Federació d’Empreses d’Autotransport de la província de Tarragona (Feat), Josep Lluís Aymat, explica que este no es un punto del que se quejen especialmente los transportistas.

En su opinión, aunque al principio cuesta un poco entenderla, (algo que ha comprobado personalmente), habrá que esperar a los datos que aporte Fomento para saber si realmente se ha conseguido bajar la siniestralidad en un sitio donde era común ver pequeños accidentes.

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