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La última gran polémica precovid en Tarragona

Hace 15 meses el conflicto fue la voluntad municipal de limitar las terrazas a un máximo del 50% del aforo interior del local

Octavi Saumell

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ERC y CUP prevén «regular y limitar» la ubicación de las terrazas en su acuerdo. FOTO: PERE FERRÉ

ERC y CUP prevén «regular y limitar» la ubicación de las terrazas en su acuerdo. FOTO: PERE FERRÉ

La esperada nueva ordenanza de las terrazas fue la última gran polémica municipal hasta el estallido de la Covid, en marzo de 2020. La voluntad del gobierno municipal (ERC-Comuns), que entonces llevaba solo unos meses en la Plaça de la Font, era que la reordenación del uso del espacio público para bares, cafeterías y restaurantes entrara en vigor ese mismo verano. Por ello, tensó la cuerda y llevó a cabo varias inspecciones para «controlar» que se respetaba el espacio máximo previsto. De hecho, la Guàrdia Urbana multó en un solo día a 12 terrazas de la Plaça de la Font en el último fin de semana antes del confinamiento domiciliario, que se expusieron a sanciones de hasta 400 euros. Pese a todo ello, la paralización de la actividad económica obligó al Consistorio a dejar la normativa en stand by.

Hasta ese momento, hace ya 15 meses, el ejecutivo de la Plaça de la Font había puesto a debate de partidos y hosteleros un primer esbozo, que generó críticas por el artículo 9.2 de la propuesta, que rezaba: «Como criterio para la determinación del área total de ocupación se considerará la relación de un persona por metro cuadrado de superficie útil, sin que se pueda ocupar el 50% del aforo máximo permitido en el interior del establecimiento».

A juicio del gabinente liderado por Ricomà, el objetivo de esa regulación es «asegurar el uso de la vía pública con garantías por parte de la ciudadanía» y, al mismo tiempo, «apoyar a la actividad económica». Según expuso en ese momento el gobierno local, los puntos críticos de la ciudad son la Plaça del Fòrum, la Plaça de la Font y la Plaça Corsini, que se aseguró que tendrán una consideración especial en la futura ordenanza, así como el primer tramo de la Rambla. Paralelamente, el acuerdo que ERC y CUP sellaron el pasado 15 de mayo –y que está pendiente de ser avalado por los Comuns– prevé recuperar la negociación del texto, «una vez superada la situación actual de la Covid-19». Debe «regularse y limitarse la ubicación de terrazas para evitar la masificación y la mercantilización del espacio público», indica Eva Miguel (CUP).

«Dar margen para este verano»

Ahora, las formaciones de la oposición piden «celeridad» para retomar la comisión. «No hemos sabido nada más, no nos han informado ni nos hemos reunido. Este verano creemos que debe darse margen a los negocios para que puedan recuperarse», indica Berni Álvarez (PSC), quien alerta que el stand by actual «genera inseguridad» a los hosteleros. En la misma linea se expresa Elvira Vidal (Junts), quien lamenta la «lentitud» en la tramitación de la ordenanza y reclama «impulsar políticas que ayuden a uno de los sectores más perjudicados por la Covid».

Lorena de la Fuente (Cs) apuesta por «dar libertad» a los negocios y extender la ampliación horaria de la Part Alta «a todas las zonas de la ciudad», así como «alargar la bonificación de la tasa hasta el 31 de diciembre», mientras que José Luis Martín (PP) pide «facilitar la ampliación este verano, además de eximirles de la tasa y de la basura durante el tiempo que han tenido cerrado total o parcialmente». Finalmente, la edil no adscrita Sonia Orts denuncia la «voluntad cero» del gobierno municipal «para ayudar a los restauradores».

Tras verano, las terrazas se perfilan como uno de los puntos calientes del próximo curso político. ¿Será la primera polémica tras la pandemia?

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