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La urbanización del barrio de IKEA no estará acabada para los Juegos de 2018

El Consistorio saca a licitación las obras para pavimentar y poner servicios como el gas, el alumbrado o la telefonía de la zona. Las obras empezarán antes de verano y durarán 15 meses

Octavi Saumell

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Imagen de la zona donde se construirá el barrio en el que estará el centro comercial de IKEA. Foto: Pere Ferré

Imagen de la zona donde se construirá el barrio en el que estará el centro comercial de IKEA. Foto: Pere Ferré

Los Juegos del Mediterráneo de 2018 se llevarán a cabo sin que la urbanización del barrio que estará situado junto a la zona deportiva de Campclar esté acabada. Esto es lo que se desprende del hecho de que esta mañana el pleno municipal aprobara –únicamente con los votos a favor del equipo de gobierno (PSC, PP y Unió), las abstenciones de C’s, ERC y PDECAT y el rechazo de CUP e ICV– sacar a licitación las obras para transformar los terrenos del barrio de Ponent, que ahora son rurales, en urbanos.

Las previsiones del ejecutivo municipales son que el periodo para recibir ofertas se alargue durante tres meses, por lo que será justo antes de verano cuando la empresa ganadora del concurso esté en disposición de iniciar las intervenciones, que ocuparán una superficie de 302.784 metros cuadrados. Según el pliego de condiciones, las obras se alargarán por espacio de 15 meses, una circunstancia que hará imposible que la actuación pueda estar finalizada para la celebración de los Juegos del Mediterráneo, ya que estos se llevarán a cabo en junio de 2018 mientras que el calendario previsto a día de hoy situá –en el mejor de los casos– la conclusión de las obras de urbanización entre agosto y septiembre de ese mismo año.

Smhausa paga 750.000 euros

Las obras de transformación de la zona de Campclar más cercana a la rotonda de Les Gavarres se llevarán a cabo en dos fases, que en su conjunto global ascienden a 18,4 millones de euros, una cantidad que fue garantizada ayer por parte del pleno municipal. Esto significa que, mes a mes, el Consistorio irá pagando las certificaciones de las obras y, de forma paralela, girará los recibos de las cuotas urbanísticas a los propietarios del plan parcial para que sean estos los que financien las actuaciones.

Por ello, tanto el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), como el concejal de Urbanisme, Josep Maria Milà (PSC), reiteraran que la operación «no costará ni un euro a las arcas municipales». En concreto, la administración de la Plaça de la Font solamente deberá afrontar los 750.000 euros que la urbanización costará al Servei Municipal de l’Habitatge (Smhausa) como titular de una parte de los terrenos que se urbanizarán.

Las intervenciones en el plan parcial se dividirán en dos fases. En la primera de ellas se llevarán a cabo las demoliciones de las construcciones ya existentes, así como el movimiento de tierras para situar las cotas comerciales a la altura prevista en el proyecto. Asimismo, se pavimentará el terreno, se colocará el alcantarillado y el alumbrado, y realizará la conexión del subministro de agua potable y de electricidad –con el soterramiento de las líneas eléctricas–, y la ejecución de todos los trabajos de telecomunicaciones. También se adaptará el espacio para la zona verde existente y se pondrá el moviliario urbano y la señalización, entre otras actuaciones.

IKEA, en paralelo

Josep Maria Milà añade que, una vez empiecen las obras, IKEA ya podrá iniciar la construcción de su futura tienda. Asimismo, de forma paralela a la urbanización y la construcción del equipamiento comercial también se alzarán algunas de las 1.211 viviendas previstas en el futuro barrio, que servirán como residencias para 4.000 personas.

Ésta fue una de las obligaciones que delimitó en su día la Comissió Territorial d’Urbanisme de la Generalitat de Catalunya, que instó al Consistorio que IKEA se situara en trama urbana consolidada, por lo que no puede abrir sin que haya edificios construidos a su alrededor. Por ello, en el pliego de cláusulas de la licitación se especifica que el Ayuntamiento «podrá otorgar licencias de edificación» mientras se realiza la urbanización del entorno.

Este plan parcial, que tiene una superficie total de 30 hectáreas, tendrá accesos directos tanto a la autovía A7 como a la T-11 y al Anillo Mediterráneo, cuya urbanización y construcción de equipamientos como el Palau d’Esports o el estadio de atletismo se inició hace 10 meses y ahora ya se encuentran ejecutadas en más de un 50%. Como nota destacada, destacan las 11 torres de 14 plantas de altura que tendrá el entorno de la futura zona deportiva de los barrios de Ponent, que también contarán con 424 nuevas viviendas de protección pública, 160 de las cuales serán de alquiler social. Este barrio tendrá 68.000 metros cuadrados de superficie comercial, la mayor parte de ellos, de IKEA, que debe pagar 15,7 millones de euros.

Ballesteros, ‘a lo Nadal’

Los partidos de la oposición han criticado «las prisas» y la «improvisación» del equipo de gobierno (PSC, PP y Unió) para aprobar la licitación de las obras del plan parcial del nuevo barrio de Ponent. «No puede ser que nos convocaran el lunes a las 15.22 horas para un pleno de este martes a las 8.30 en el que se pone a votación un expediente urbanístico de 255 páginas. Es una clara falta de respeto hacia los partidos de la oposición» ha lamentado el portavoz de Ciutadans, Rubén Viñuales. Pau Ricomà (ERC), Albert Abelló (PDECAT) y Arga Sentís (ICV) se han expresado exactamente en la misma línea, mientras que Laia Estrada (CUP) ha lamentado que esta urbanización «no responde a las necesidades reales de vivienda» que hay en la zona, sino que se construye porque considera que el Consistorio «está

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