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La vida en el hilo musical del supermercado

¿Hay espacio para lo alternativo, para el riesgo, en la música que suena en el súper? Hacemos una ruta, Shazam mediante, en busca de reductos y joyitas que rompan con el aburrimiento establecido

Raúl Cosano

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El hilo musical del súper esconde sorpresas. Foto: Lluís Milián

El hilo musical del súper esconde sorpresas. Foto: Lluís Milián

Usted encarga la longaniza en el mostrador y ni se da cuenta de lo que se oye en el ambiente. Ese es el objetivo: que no perciba la música que suene, pero que continúe llenando el carro. ¿Pero son iguales todos los hilos musicales de los supermercados?. ¿Hay espacio para lo alternativo, para la experimentación, para el riesgo sonoro? ¿O todo es un amable medio tiempo, en inglés, ni muy acelerado ni muy pastel, que le ponga el cuerpo presto para seguir abrazando el consumismo más exacerbado?. 

En busca de un reducto, empezamos la ruta por Plusfresc, en la Avinguda Roma, y ahí uno se puede encomendar al rock indie americano de Ex Norwegian (suena 'My Name is Paul'). Luego entramos en un género propio: tonadas que pasen casi desapercibidas, tarareables perfectamente en un karaoke, carnaza de Singstar, placenteras y olvidables al minuto. Ahí entran, también en Plusfresc, 'Lady' de Mike Stahl, o 'Been Thinkin’ Bout You', de Annica

En el Mercadona de Vidal i Barraquer, siguiente parada, la música está algo bajita, así que hay que arrimarse a los altavoces junto a la sección de bollería para afinar. La dulzura sigue en Ivy, banda de Nueva York que aquí suena con 'I Still Want You', con un pianillo ambiental para dormirse. 

Esta va a ser la tónica. No esperen estridencias. No van a soliviantar al consumidor medio con los sonidos guturales de Narco ni con temas de siete minutos de Sigur Rós en un idioma inventado que haya que pinchar al revés para escuchar mensajes satánicos. Pero volvamos donde estábamos, porque la cosa se anima en el Mercadona. Suena un poco de dance chicle pero bailable, a cargo de la diva pop Gwen Stefani ('Make me like you'), antes de la cadencia lenta de The Lagoons y su canción 'Gems', más música random de clase media que arranca con unos versos que nos podían hacer sospechar en un supermercado: ‘I have the money, I have the power’.

¿Quieren un nombre clásico en el imperio de Juan Roig?. Ahí va la cosa country de Sheryl Crow con 'Rest of me', un tema de este año (¿Quién dijo que el hilo musical era un cementerio de hits de hace dos décadas?). En Supercor Expres, en la Imperial Tarraco, notamos una cierta recuperación del nivel. Que suene la magnífica y soleada 'Cant’ stand it', de la banda americana Wilco, es una excelente noticia para nuestra cotidianeidad comercial y la gran esperanza blanca para la música del azar que nos sorprende en la calle.

Luego entramos en un grupo ideal para el hilo: The Corrs, que aquí suenan con 'Long Night', otra de esas impecables incursiones en el pop de violines, melodías en primer plano y languideces. No sé si nos induce a llenar más el carro, pero cumple con el mandamiento número uno: no molesta, y yo cada vez temo más a que llegue Céline Dion. Tampoco lo que aparece luego sobresalta: 'Cherry Lane', de Ryan Adams & The Cardinals, donde la mandolina y el banjo vuelven a convertir el country en género al alza.

En el supermercado Eroski, de Parc Central, se apuesta por cierto perfil bajo, pues no olviden que nunca hay que espantar al cliente; folk del montón en inglés por parte de Black Handed Kites, con la canción 'Shoes', y más dance con voz femenina, obra del productor holandés Roeland Ruijsch. La canción se llama 'Do Ya Wanna', y no crean que nuestro bagaje es tan enciclopédico que nos da para conocer estos temas. A estas alturas parezco un púber nomofóbico buscando cobertura desesperadamente con el móvil en alto: camino con la aplicación de Shazam abierta en el teléfono, para reconocer las canciones que suenan. 

El Corte Inglés está en la línea: una Jennifer López baladeando acústicamente en 'Secretly' y nuevo pop rock de guitarras plácidas: cosa de artistas como Catatonia o Jetty Rae.

Va a haber, en todo esto, una salvación. Hay una cadena que, según nuestro sondeo a salto de mata y aleatorio, rompe con las inercias. En el Consum de Prat de la Riba hay un oasis de marcha mañanera: la electrónica festiva del tótem David Ghetta ('It’s The Way You Love Me') y el dance de Xuso Jones ('Celebrating Life'). Por fin algo de alma. Son refugios animados, con gancho, ante el inocuo y poco soportable hilo musical. 

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