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La vuelta al mundo en seis cocinas

Viajamos a diversos países sin movernos de la ciudad degustando cada una de sus especialidades
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Sapporo es uno de los mejores restaurantes japoneses de la ciudad situado en el corazón de Tarragona. Foto: Lluís Milián

Sapporo es uno de los mejores restaurantes japoneses de la ciudad situado en el corazón de Tarragona. Foto: Lluís Milián

Tarragona posee una amplia oferta gastronómica internacional a precios asequibles y que se adapta a todos los paladares. Desde restaurantes clásicos como los italianos hasta la cocina más exótica colombiana.

Comienza nuestro viaje por el globo a través de diferentes restaurantes tarraconenses. Partimos de nuestra zona mediterránea, cocina tradicional, artesana y con ingredientes de nuestra tierra. Una de las cocinas más conocidas a nivel mundial es la italiana, podemos viajar a cualquier ciudad del mundo y siempre estará presente un ‘ristorante italiano’; sus pizzas y pastas, son un icono universal en el mundo culinario.

Entre los restaurantes italianos de la ciudad se encuentra en el corazón de la ciudad, a medio camino entre la Rambla Vella y la Rambla Nova, concretamente en la calle Sant Francesc, la Pizzeria La Scala, un lugar tranquilo y agradable, íntimo y acogedor, en el que uno puede encontrarse como en casa gracias a su ambiente familiar. La Bella Italia se encuentra presente a través de la decoración del local, de madera y rústico, con una luz tenue, pero sobre todo podemos saborearla gracias a sus platos. La especialidad de La Scala son las pizzas, con la masa de elaboración propia y con diferentes variedades; las más demandadas, La Familia, una mezcla de tres pizzas en una, y la pizza de rulo de cabra, miel y parmesano. El encargado y propietario del restaurante, Luís Martínez, también destaca “las ensaladas combinadas con carne o pescados ahumados y quesos”, además de “las pastas con salsa elaborada tradicionalmente en el restaurante”. Las salsas más solicitadas son la tartufo e funghi y la de crema de almendras.

Seguimos la estela del Mediterráneo, y llegamos hasta Turquía de la mano del restaurante Istambul, emplazado en la Part Alta de Tarragona, tras la Plaça de la Font. Su propietaria, Maria José Ortega, cuenta que su restaurante “está decorado como un típico café turco”, y añade “toda la decoración la he traído de mis viajes a Turquía; desde los cojines, las alfombras, pasando por los utensilios, los tapices, hasta las lámparas”. El plato más conocido de este restaurante es el Kebab, de pollo o de ternera, pero también se puede encontrar de falafel, una pasta elaborada con garbanzos, un plato ideal para los veganos. Otros platos que destacan de la carta son el famoso humus y las empanadillas turcas tradicionales, conocidas como Boreks. Además el restaurante posee una amplia gama de tés y café turco, una variedad muy aromática y con una gran textura.

Y de Turquía nos marchamos en nuestro viaje hacia China, concretamente hasta la provincia de Cantón, y lo hacemos con nuestros guías del restaurante Mil Budas, el matrimonio formado por Elisa Hernández y Tai Wong. Su cocina asiática es todo un referente en la ciudad de Tarragona, y su local pequeño ubicado en la calle Rovira i Virgili, es muy acogedor y familiar. La comida que ofrece Mil Budas es cantonesa, diferente al estilo de comida china al que estamos acostumbrados. Entre los platos más conocidos del restaurante se encuentran el pato laqueado con tortitas y el pato crujiente perfumado, un plato que el propio chef, Tai, transformó.

Otras de las especialidades de Mil Budas son sus rollos de primavera, con una textura jugosa y mil sabores en su interior, y también el arroz cantonés, y el Chopsuey, una mezcla de verduras chinas con verduras españolas y tofu de soja.

La propietaria del restaurante, Elisa Hernández, comenta que su marido “pone mucho cariño a los platos, y es un cocinero muy exigente”, y matiza, “si un plato no le gusta como ha quedado no lo saca”. Tai Wong, chef del Mil Budas, fue el fundador junto a su madre del conocido restaurante Pa Li, uno de los primeros restaurantes chinos de Tarragona, con más de 32 años de experiencia.

Y de China nos embarcamos en un corto viaje al país del sol naciente, y nos adentramos al mundo del sushi de la mano de la encargada y propietaria del restaurante Sapporo, Li. Una persona muy cercana y siempre con una gran sonrisa. Este restaurante japonés situado en la calle Méndez Núñez, cuenta con casi diez años de experiencia en Tarragona. Sus especialidades pasan por los maki, nigiri y sashimi de diferentes pescados y mariscos, como atún, salmón, anguila, dorada, huevas, gambas, o langostinos. Los comensales pueden ver al momento como los cocineros preparan las piezas de sushi detalladamente. De este rincón nipón también destacan sus tempuras y sus fideos yakissoba, así como la ternera al estilo japonés y la pasta de arroz frita.

Continuamos nuestro viaje por el globo y ahora nos disponemos a cruzar el mayor océano del mundo hasta llegar a Sudamérica. Allí nos espera una cocina exótica, con alimentos tradicionales de sus tierras húmedas y su clima tropical. Volamos hasta Colombia a la Carta, en la calle Apodaca, un restaurante que ofrece platos típicos de cada una de las ciudades más importantes del país; como la Bandeja Paisa, tradicional de Medellín, o la Chuleta Valluna, originaria de Cali. Entre el resto de platos de la carta, el encargado del restaurante, Jacob Gómez, nos resalta también “el Arroz chino a la colombiana, el Sancocho, las empanadas de pollo, y la carne colombiana”. Pero en referencia a carnes las que más sobresalen de la carta literalmente son la hamburguesa de kilo y medio, y el frankfurt y la chuleta de metro.

Y finalmente, acabamos nuestro viaje de camino al norte, a los Estados Unidos, y además retrocedemos 60 años en un viaje en el tiempo que nos devuelve a los deseados 50, al rock and roll de Chuck Berry y a la rebeldía de James Dean, a las cazadoras de cuero y a las faldas con vuelo. Nos encontramos en Peggy Sue, un restaurante situado en la Rambla Nova, que destaca por su ambientación y su música de fondo, que pueden elegir los clientes gracias a máquinas jukebox situadas en cada dos mesas, pero también destaca por su comida que se diferencia por no ser fast-food, sino comida americana de buena calidad: “Cuando los clientes nos prueban cambian de idea”, explica Ricardo Dueñas, encargado del local, en referencia a la apariencia errónea de fast-food que puede aparentar el restaurante. “La elaboración es propia, tanto de las hamburguesas como de todos los productos que tenemos en la carta” comenta Dueñas. Entre los platos principales resaltan la Hamburguesa Personalizada, que como su nombre indica puede hacerse al gusto del cliente, y la Black Angus, con carne de importación escocesa (para algunos la mejor carne del mundo), que puede saborearse en hamburguesa o en solomillo: “Utilizamos carne gallega, y en el caso de la Black Angus, carne escocesa; toda la carne nos llega en lomos y nosotros mismos la sazonamos y la trinchamos sin congelarla, nuestro producto siempre es fresco y de gran calidad” especifica Dueñas. Durante los mediodías el restaurante tiene ofertas y menús, y además ofrece meriendas por las tardes, con sabrosos batidos, torres de tortitas y gofres. Algunas de las bebidas del Peggy Sue son de importación, como las cervezas Miller y Modelo, y los refrescos Pink Lemonade, además de las Fantas de fresa, uva y piña, sabores que normalmente no llegan a nuestro país.

Regresamos a casa después de un buen atracón con los mejores platos de cada uno de los países visitados, recordando y haciendo hincapié en que no hace falta salir de la ciudad para saborear las tradiciones culinarias del resto del mundo.

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