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Las 10 claves de la Santa Tecla de la recuperación

Punto final a unas fiestas que serán recordadas por el retorno del Seguici y de los castells, y por el caos de las entradas

Carla Pomerol

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La Mulassa en el Seguici del día 22. foto: pere ferré

La Mulassa en el Seguici del día 22. foto: pere ferré

Como todo en esta vida, las fiestas de Santa Tecla también han tenido sus luces y sus sombras. Lo que está claro es que tanto las entidades como el Ayuntamiento han trabajado muy duro para ofrecer la mejor Santa Tecla que la Covid y el Procicat permitían celebrar. Estas fiestas pasarán a la historia como las que solo vivimos unos cuantos y como las que más organización han requerido. 

Sin ninguna duda, esta Santa Tecla también será recordada por la recuperación del Seguici Popular y de los castells. Tanto los responsables políticos como las entidades no se han cansado de repetir durante todos estos días que no han sido las fiestas que ellos querían, pero que no había otra opción. La esperanza es lo último que se pierde y todo apunta a que el año que viene podremos vivir una Santa Tecla de verdad, en la calle, sin entradas, ni seguratas, ni mascarillas.

De momento y a la espera de tiempos mejores, el Diari hace balance de los diez días festivos y analiza las claves que han marcado la Santa Tecla de la recuperación. 

1. Las entradas de la discordia

Para poder controlar el acceso en los actos más multitudinarios, el Ayuntamiento habilitó una página web para hacerse con las entradas. La adquisición de las invitaciones se repartió en tres días, pero la web igualmente se colapsaba incluso antes de activarse. Muchos tarraconenses se quedaron sin entrada. En cuestión de minutos se agotaban las invitaciones. El caso más denunciado fue el de los padres que no pudieron ver a sus hijos participando en el Seguici Petit. El Consistorio aseguraba hace unos días que se está trabajando en la licitación de una nueva plataforma, que será más ágil. La previsión es que entre en funcionamiento en junio del año que viene.

2. La recuperación del Seguici Popular

Ayuntamiento y entidades del Seguici Popular llevan meses preparando la Santa Tecla. La decisión fue hacer cinco tandes de lluïment en un escenario de la Plaça de la Font, ante 800 personas por pase. Además, se instalaron dos pantallas gigantes para mejorar la visibilidad. Los elementos del Seguici esperaban su turno repartidos en diferentes puntos de la Part Alta, como las Muralles, el patio de la Escola Saavedra o la Plaça dels Sedassos. Accedían al escenario, hacían su baile y volvían a salir. La coordinación y la organización fueron claves para el éxito del acto. En este caso, muchos tarraconenses se quejaron porque, tanto el día 22 como el 23, las calles adyacentes a la Plaça de la Font estaban cerradas, cosa que dificultaba la movilidad de la ciudadanía.

3. La polémica de los bares de la Plaça de la Font

Otro de los temas protagonistas de estas fiestas ha sido la protesta por parte de los bares y restaurantes de la Plaça de la Font contra el Ayuntamiento. Los días fuertes de la Tecla, el 19, 22 y 23 de septiembre, los bares de la plaza cerraron sus puertas como reivindicación por la prohibición municipal de instalar terrazas. Los restauradores se enfadaron tanto con el bando del alcalde que decidieron presentar una demanda judicial y pedir el cese de la concejala de Cultura i Festes, Inés Solé. La propuesta municipal era que, durante esos tres días, los bares sirvieran solo a las personas que tuvieran entrada para ver el Seguici. El Consistorio acusó de falta de empatía al colectivo ante la negativa. La imagen de vacío que ha reinado en la Plaça de la Font durante casi todas las fiestas no se nos va a olvidar nunca. El culebrón entre Ayuntamiento y restauradores acaba de empezar.

4. El Camp de Mart, centro neurálgico de conciertos

Ya lo redescubrimos el año pasado, pero el Camp de Mart ha vuelto a demostrar que es uno de los auditorios más preciados para los tarraconenses. La mayoría de conciertos, tanto nocturnos como diurnos, se han llevado a cabo en este equipamiento que hasta hace dos años estaba semi abandonado. La pandemia también nos ha dejado cosas buenas, y esta es una. Zoo, Roba Estesa, el ball de gralles, L’Amparito Rock, la Txaranga Tocabemolls, entre otros, han sido algunos de los conciertos celebrados. La buena acústica del recinto, la facilidad en los accesos, la comodidad de los asientos y la muralla iluminada a lo lejos, han conseguido que los tarraconenses nos volviéramos a enamorar de este espacio. Cabe recordar que en un plazo máximo de dos años, la carpa deberá cambiarse.

5. Los castells vuelven a las plazas

El colofón final llegó el día de Santa Tecla con la primera actuación castellera en la ciudad tras la Covid. Otra vez, Tarragona ejerce su capitalidad castellera, encabezando un estudio que permitirá demostrar que los castells son seguros. Ver, desde las ocho de la mañana, gente paseando por las calles de la Part Alta en pantalones blancos y camisas de colores sí que es volver poco a poco a la anhelada normalidad. Las cuatro collas entraron a la Plaça de la Font, como cada día 23 de septiembre, acompañadas de las gralles, y bajo la mirada atenta de 500 tarraconenses sentados en sillas. Xiquets, Jove y Sant Pere i Sant Pau levantaron un 3de7, mientras que los del Serrallo optaron por un 4de6a. No hubo lugar para la competición, solo para la emoción.

6. Los leones de Santa Tecla

Las fiestas no hubieran sido las mismas sin el equipo de seguridad del Grupo León. Seguratas que este año decidieron cambiar el mal humor habitual por la complicidad y el saber buen hacer con los tarraconenses. Se llenaron de paciencia para repetirnos veinte veces que nos pusiéramos las mascarillas y que nos sentásemos en nuestra butaca o silla. En algunas ocasiones, permitieron incluso que gente sin entrada accediera a los espectáculos, siempre que el aforo lo permitiera. El equipo participó en jornadas de formación antes de la fiesta, cosa que se notó, teniendo en cuenta su actuación –según algunos, reprochable– del año pasado.

7. El adiós al sargento Blasques

En estas fiestas también ha habido despedidas. La más sonada fue la del sargento Blasques, uno de los personajes más queridos del Ball de Dames i Vells. Hace unos días, el Diari ya avanzaba que Jesús Calvo dejaba el cargo humorístico de la Guardia Civil. Pero durante el último pase del ball en el Palau de Congressos hizo la despedida oficial, donde las lágrimas de emoción tampoco faltaron. Calvo llevaba 28 años en la entidad y la ovación que recibió a lo largo de todas las actuaciones demuestra que es un personaje muy querido en la ciudad.

8. La descubierta de nuevos espacios

La pandemia obligó a los técnicos municipales a adaptar varios espacios repartidos por la Part Alta para poder llevar a cabo los actos más destacados de las fiestas. Sin lugar a dudas, la Plaça de la Font tenía que acoger el Seguici, ya que, en circunstancias normales, empieza y acaba en este lugar. Pero hay otras actuaciones que han estrenado localización, como es el caso de los balls parlats, que se ubicaron en la Plaça de la Pagesia, aprovechando las escaleras del parking inteligente Jaume I como gradas. Otro de los equipamientos que se estrenaron fue el Palau de Congressos. El Ayuntamiento decidió trasladar allí los pases del Ball de Dames i Vells del jueves, por la previsión meteorológica. Esto permitió que hubiera más publico del habitual.

9. Tarragona, el municipio más conservador

Las fiestas de Santa Tecla son las más antiguas de Catalunya. También han sido las más conservadoras. Prueba de ello son las imágenes que se vieron durante la jornada de ayer, tanto en Barcelona, en las fiestas de la Mercè, como en Reus, con la celebración de la Misericòrdia. Los dos municipios han optado por hacer un Seguici Popular en movimiento, a pie de calle, no como en Tarragona que fue estático y en un escenario, tal como marca el Procicat. Además, en el caso de Barcelona, el público podía verlo detrás de una vallas sin necesidad de reserva previa.

10. Los botellones se adueñan de la Part Alta

Como era de esperar, los macrobotellones y las fiestas improvisadas se adueñaron de las calles de la Part Alta. Sobre todo durante la noche de La Empalmada, cuando se concentraron miles de jóvenes en el Passeig de Sant Antoni. El punto de encuentro para la noche siguiente fue la Plaça de les Cols. Los vecinos del entorno se quejaron de ruido y del incivismo de estos jóvenes, que orinaban en los portales y rompían cristales de coches y locales. El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, ha quitado hierro al asunto, asegurando que siempre hay gente bebiendo por las calles durante las fiestas de Santa Tecla.

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