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Las Hermanas Oblatas abandonan Tarragona después de 134 años

Más de 3.800 mujeres tarraconenses fueron atendidas y pudieron integrarse en la sociedad gracias a la ayuda de las monjas

Josep Sabaté

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Tres hemanas Oblatas residentes en Tarragona.  Foto: Mitjans de Comunicació ArqTgn

Tres hemanas Oblatas residentes en Tarragona. Foto: Mitjans de Comunicació ArqTgn

La comunidad de las Hermanas Oblatas de Tarragona abandona la ciudad tras 134 años de asistencia social a mujeres inmersas en el contexto de la prostitución. Una parte del antiguo convento lo ocupan, actualmente, las dependencias de Llar Natalis , centro que atiende a aquellas mujeres gestantes con riesgo de exclusión social.

Fue en 1882 cuando la Congregación de Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor se estableció en Tarragona. Desde entonces, la comunidad tarraconense ha llevado a término su misión adaptándola a la realidad cambiante, siempre al servicio de la Iglesia y con una dedicación total a la mujer más excluída y olvidada de nuestra sociedad en el ámbito de la prostitución.

En su dilatada y fructífera historia, al estallar la guerra civil en 1936, la Comunidad abandona la casa de Tarragona a donde regresa en 1939, momento en el que el convento se habilita, provisionalmente, para prisión de mujeres. En 1943, las Hermanas Oblatas reanudan su labor de apostolado que se amplía para menores de 7 a 12 años. En 1972 se crea la casa-hogar para jóvenes que, tras un período de formación, se integran en el mundo laboral.

La hermana responsable de la comunidad tarraconense, Teresa Cárdenes, explica que «a lo largo de todos estos años en Tarragona, siempre se ha llevado a cabo la misión en momentos distintos y en circunstancias difíciles, pero siempre fieles al Carisma de la Congregación nacida para ofrecer una alternativa, un apoyo y una respuesta a la mujer afectada por el fenómeno de la prostitución o por las enfermedades. Así lo establecieron los fundadores de la Congregación, el obispo José Maria Benito Serra y la madre Antonia María de la Misericordia quienes abrieron la primera casa en el año 1864 en Ciempozuelos, Madrid».

En Tarragona, la comunidad ha trabajado en colaboración con la administración pública y con los servicios sociales, ofreciendo, a las jóvenes, las posibilidades de una formación y un desarrollo integral para su inserción en la sociedad. A lo largo de estos años, han pasado por la institución unas 125 hermanas y 3.890 mujeres. Posteriormente, unas 530 jóvenes y niñas se han educado en el internado recibiendo formación cultural, integradas en los centros de la ciudad junto al ambiente familiar de la comunidad.

Llar Natalis

La hermana Teresa Cárdenes añade que «se cierran unas puertas pero se abren otras para dar respuesta al momento y a la situación de la mujer. Hemos de aunar fuerzas y vivir el Carisma desde las diferentes opciones que nos vienen dadas y en los contextos y situaciones donde se encuentra la mujer».

Precisamente, la Llar Natalis es la puerta que se ha abierto al servicio de la mujer. La delegación diocesana de pastoral familiar, a través del Centro de Orientación Familiar, (COF) ocupa dos plantas del convento de las Oblatas en las que se han instalado las dependencias de Llar Natalis, un centro que acoge las madres gestantes que, por su situación social o familiar, se encuentran ante el peligro de exclusión social, con el riesgo añadido de la continuidad de la gestación.

El próximo miércoles, día 29, en la Capilla del Santísimo de la Catedral, a las doce del mediodía, el Sr. Arzobispo, Mons. Jaume Pujol, presidirá un acto como testimonio de reconocimiento y agradecimiento a las religiosas por su labor realizada a lo largo de 134 años.

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