Las UCI tarraconenses, vacías de pacientes jóvenes por primera vez en 8 meses

Sale de intensivos el último paciente de Covid menor de 40 años. Los casos crecen. Nueva llamada a la prudencia ante una posible sexta ola

Raúl Cosano

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Sanitarios durante la pandemia en el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa.  FOTO: ICS Ebre

Sanitarios durante la pandemia en el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa. FOTO: ICS Ebre

Por primera vez desde inicios de abril, en Tarragona no quedan menores de 40 años ingresados en la UCI por coronavirus. Hay que retroceder esos ocho meses para ver unos intensivos vacíos de estos perfiles jóvenes que fueron habituales en las diferentes olas, especialmente en la quinta, durante los meses de julio y agosto. Es más, actualmente tampoco hay personas de entre 40 y 50 años críticas en los hospitales de la provincia, lo que supone un enorme alivio. Todas las personas ingresadas graves tienen entre 50 y 80, si bien la tendencia generalizada es en descenso.

En cuanto a los hospitalizados en total, también hay una inercia de suave decrecimiento, mezclado con una estabilización. «La presión en los hospitales es baja, pero aún nos gustaría que fuera inferior, sobre todo en las UCI, que deben bajar más. Pese a todo, comparado con cómo estábamos hace un año, la situación es estable. Nos movemos alrededor de los 25 enfermos ingresados», explica el doctor Òscar Ros, vocal de relaciones institucionales del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT). 

«Seguiremos teniendo pacientes. No vamos hacia la desaparición»
Joan Inglés. Doctor Unitat de Vigilància de la Salut del Hospital Sant Joan

Los 12 pacientes en UCI actuales en Tarragona contrastan con los 73 que había justo hace un año, en plena segunda ola. Eran seis veces más.

Por otra parte, hay 29 pacientes por Covid-19 en hospitales de la provincia; el mismo día del año pasado el dato escalofriante era de 284. Las cifras actuales no suben pero tampoco bajan. «Seguiremos viendo a enfermos, pero estamos en una situación de cierto privilegio, con unas tasas de vacunación que son de las mejores del mundo. En la calle mucha gente no se ha quitado la mascarilla», añade Ros.

«Un goteo constante»

Los casos de Covid son apenas el 3% del total de hospitalizados, de forma que, transcurridos más de dos meses desde que se recuperó casi la total movilidad, el SARS-CoV-2 parece quedarse como una dolencia más. «Siempre hemos tenido enfermedades infecciosas que requerían ingreso con aislamiento. La única diferencia es que la Covid-19 tiene un consumo más elevado de UCI. Es decir, si tu coges una tuberculosis no vas a ir a intensivos, pero de la gente que se contagia de coronavirus, una parte significativa sí lo necesita», añade Ros.

 «La situación es de tranquilidad. Creemos que no habrá rebrotes per tampoco desaparecerán los casos. Hay un goteo más o menos constante y esto irá para largo. No vemos una tendencia a la desaparición», admite el doctor Joan Inglés, de la Unitat de Vigilància de la Salut del Hospital Sant Joan de Reus. Los centros sanitarios se esmeran estos días en recuperar la actividad y asumen el nuevo virus como una enfermedad añadida. 

La situación epidemiológica es algo más inestable durante estos días, en los que indicadores como el riesgo de rebrote o la velocidad de propagación están empeorando, más en las Terres de l’Ebre que en el Camp de Tarragona. A pesar de eso, los contagios registran ligeros incrementos dentro de una horquilla: 258 positivos en la última semana frente a los 231 de la anterior y a los 267 de la precedente. La calma también manda, de momento, en la Primaria, donde no está habiendo un incremento de casos. En la última semana ha habido alrededor de 2.700 visitas a los CAP ligadas a la Covid-19, una cifra que, con ligeras variaciones, se ha ido manteniendo más o menos desde el mes de septiembre. En el pico de la quinta ola se alcanzaron las 19.000 consultas semanales. 

«La situación es estable, pero aún debemos bajar más en la UCI»
Òscar Ros. Vocal Relaciones Institucionales Col·legi de Metges de Tarragona

Así, pues la radiografía es de expectativa. «Los contagios desafortunadamente pasan de cierta estabilidad con crecimientos puntuales a un incremento más consistente. Crecimiento más bajo que en verano, pero claro y más generalizado», indican los investigadores del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos de la UPC (BIOCOM-SC), que monitorizan la pandemia. 

Àlex Arenas, Catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas en la URV, volvía ayer a hacer un nuevo llamamiento a la prudencia: «Si queremos parar este crecimiento epidémico, que va tomando forma de ola, una vez la mayoría nos hemos vacunado, necesitamos que se utilice la mascarilla, es fundamental que todos la mantengamos en interiores». 

Arenas reconoce que «estamos en un momento delicado, de volver a un crecimiento, porque ha venido mucho frío de golpe y hemos vuelto a hacer más vida en interiores y las medidas están más relajadas». El profesor de la URV añade que «el aumento de casos no se traslada a hospitalizaciones ni a críticos y no tenemos que sufrir como en otras olas pero hay que actuar ya». Para el investigador, las medidas «no pasan por más restricciones sino por llevar la mascarilla en los interiores. Si los contagios aumentan, a la larga habrá más hospitalizaciones, como ha pasado en otros países, aunque aquí tengamos una cobertura mucho más amplia de vacunación». 

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