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«Las abuelas se daban codazos: ¡es una mujer!»

Entrevista a Bettina Kadner, Aviadora y Doctora Honoris Causa por la URV

Norian Muñoz

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Bettina Kadner tiene ahora 73 años y asegura no sentir ‘mono’ de volar. FOTO: Pere Ferré

Bettina Kadner tiene ahora 73 años y asegura no sentir ‘mono’ de volar. FOTO: Pere Ferré

Primera piloto comercial de España, Kadner habla de la pasión por los aviones que le acompaña desde su infancia, del trabajo duro que le hizo feliz, y de lo que nos queda por avanzar en igualdad.

Este año se cumple medio siglo desde que Betina Kadner, con 22 años, se convirtiera en la primera mujer piloto comercial de España. La aviadora, de ascendencia alemana, estuvo entre el grupo de pilotos que impulsó la creación del Centro de Estudios Superiores del Aire (CESDA) de Reus. El viernes fue investida como Doctora Honoris Causa por la URV.

¿Cuándo decidió ser aviadora? 

Yo quería ser piloto desde pequeña. Mi madre tenía una empresa de señalización de aeropuertos, pintaba las líneas de aterrizaje, y yo la acompañaba. Vi los aviones y dije: ‘allá quiero meterme’.

Cuando se estaba formando, ¿cómo era la relación con los compañeros?

Buena, ellos estaban en la misma situación. Entre los compañeros que empiezan nunca tienes problemas, eso sucede después; o no, si tú no quieres. Seguimos siendo amigos desde entonces, así que la relación no fue muy mala.

Cuando los pasajeros se daban cuenta de que era una mujer la que pilotaba, ¿qué hacían?

Era muy gracioso, las abuelas se daban codazos y decían ‘mira,  que es una mujer’ o aplaudían  como locos y decían cosas agradables... Nunca se me bajó ningún pasajero (risas).

Todavía  las pilotos comerciales sólo son el 4%.

Sí, es una profesión difícil y cara. Además puede que a las mujeres nos guste hacer otras cosas... ¿Por qué hay tan pocos matrones? 

¿Cree que ser piloto forja el carácter? ¿Hay que tener un temperamento especial?

Las dos cosas. Creo que tienes que tener una cierta personalidad para hacer este trabajo y también cierta generosidad porque no tienes vida propia. La monja está feliz y contenta, aunque siempre pensemos: ‘pobrecita’. A los pilotos nos pasa eso. Es complicado tener una vida propia, tener amigos, tener familia.

¿Cómo se ejercita la atención? Lo digo porque soy una persona muy despistada, pero si a un texto mío le falta una coma no pasa gran cosa, pero si se despista un piloto...

Pero seguro que a ti no se te ocurrió meterte a piloto.

No. 

Pues eso. Tú a escribir, que es lo tuyo (risas). Yo en cambio soy incapaz de escribir, me ha costado muchísimo hacer el discurso. 

¿Hay que ser controlador para su trabajo?

Es lo que aprendes, a controlar las situaciones, en los simuladores, en el entrenamiento... Yo, si tengo un fuego en un motor, no puedo ponerme a pensar qué voy a hacer, tengo que reaccionar inmediatamente. Por eso los entrenamientos son duros y cada seis meses tienes exámenes, reconocimientos médicos. Todo el rato estás dale que te pego.

¿Le tocó controlar alguna situación complicada?

No, afortunadamente nunca he tenido ningún incidente ni accidente. 

¿Qué opina de las condiciones laborales de sus compañeros  de las compañías de bajo coste?

Ha habido una época de baja necesidad de pilotos. Eso ha sido así, fluctuante y cíclico a lo largo de los últimos 50 años. Ahora que se necesitarán muchos pilotos en los próximos años las cosas tienen que cambiar... Cuando los pilotos de las compañías low cost se puedan ir a compañías interesantes los de low cost tendrán que subir los sueldos y entonces tú volarás un poquito más caro.

¿Guarda imágenes que le guste recordar?

Despegar desde Tenerife al amanecer, cuando le está dando el sol al Teide con la nieve y parece oro;  una noche que ves un eclipse de luna; ver todas las estrellas; las ciudades desde arriba... Las vistas son lo mejor que tenemos, no hay un trabajo mejor. Esos momentos son la felicidad.

¿Echa de menos volar?

No, nada, sabía que me iba a jubilar feliz y contenta.

Ahora, de pasajera.

Poco, no me gustan los vuelos largos ni volar en avión. 

¿Qué pensó cuando le dijeron que sería doctora Honoris Causa?

Primero pensé ‘pero si ya me he jubilado’, aunque luego pensé en la gente que ha trabajado por el CESDA. Lo acepto con mucho cariño por mi familia, por mis amigos. Ahora que me he convencido estoy muy orgullosa.

¿Qué diría a las niñas que sueñan con ser pilotos?

Que lo hagan, me parece un trabajo muy bonito, yo no veo uno mejor.

Tiene dos hijos ¿cómo lo hizo?

Muy bien, porque tengo una persona que está con nosotros desde entonces, es de récord Guinness. Mi madre era vecina, mis suegros vivían a tres minutos, mi marido tenía un trabajo normal... Ellos han vivido en una familia organizada, eso es lo que ayuda.

Dice que en otros países la proporción de pilotos mujeres es mayor.

Sí, tenemos una compañera india que tiene tres hijos y nos explicaba que en su país cuando se casan van a casa de los suegros o los padres, así que los niños están cuidados y allí las pilotos son el 11%. En este caso lo han asumido los abuelos, pero nosotros en occidente queremos que lo asuman los padres. Eso es más difícil, hay que trabajarlo, pero creo que es posible. Cuando veo a mis hijos con mis nietas y su dedicación no veo diferencias.
 

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