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Las bandas de jóvenes ladrones atemorizan a Parc Central

Algunos de los que se concentran en las inmediaciones de esta zona comercial entran en las tiendas, donde cometen hurtos en grupos, y también robos violentos en los alrededores
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El 22 de marzo del año pasado ya tuvo lugar un operativo policial para controlar a los jóvenes que se concentran delante del Parc Central. Algunos de ellos cometen hechos delictivos. Foto: Pere Ferré

El 22 de marzo del año pasado ya tuvo lugar un operativo policial para controlar a los jóvenes que se concentran delante del Parc Central. Algunos de ellos cometen hechos delictivos. Foto: Pere Ferré

Dos jóvenes de nacionalidad marroquí –que cuando ocurrieron los hechos tenían 14 años– entraron sobre las siete y media de la tarde del 28 de septiembre de 2013 en un establecimiento de Parc Central. Se apoderaron de cuatro prendas de ropa –un pantalón, unas bermudas y dos camisas–, valorada en 60,14 euros, saliendo del establecimiento sin pagar. El botín fue recuperado por los vigilantes de seguridad del centro comercial y devuelto al establecimiento. Es uno de los muchos casos de hurto que han pasado por la Fiscalía y el Juzgado de Menores de Tarragona por hechos ocurridos en Parc Central. En este caso, el juez impuso a los jóvenes procesados seis meses de libertad vigilada. Uno, además, tendrá que realizar un tratamiento terapéutico ambulatorio.

Desde hace años, aunque se ha acentuado en los últimos meses, la zona de Parc Central y alrededores se ha convertido en un lugar de reunión de grupos de jóvenes, principalmente por la presencia de zonas de ocio y restauración e incluso de wifi. Pero la situación ha derivado en que algunos grupos aprovechan dicha estancia para cometer hurtos en establecimientos del complejo comercial e incluso robos con violencia a otros jóvenes –y ahora también a ancianos– en los alrededores, normalmente para sustraerles los teléfonos móviles de tercera generación. La actuación de los vigilantes de seguridad contra estos jóvenes derivó en la convocatoria, a través de las redes sociales, de una concentración delante del complejo comercial el pasado 24 de enero, que fue abortada por un importante despliegue policial.

Esta situación crea preocupación tanto entre las personas que trabajan en las tiendas como entre los clientes. No en vano muchas veces tienen que llamar a los vigilantes para que cojan a los rateros. Precisamente esta labor continua de los servicios de seguridad privados provocó la indignación de algunos de estos jóvenes delincuentes, que hicieron un llamamiento a través de las redes sociales para invitar a los jóvenes marroquíes de la provincia a que se concentraran el sábado delante del centro comercial y de ocio.

 

Durante la semana

Los hurtos y robos violentos se producen a lo largo de la semana. Sin embargo, de lunes a viernes suelen darse con menos frecuencia, por lo que la situación está más controlada. Una cuestión muy diferente es la del sábado, cuando el número de jóvenes –principalmente marroquíes y en menor medida españoles y sudamericanos– es mucho mayor. Incluso, la mayoría de ellos procede de fuera de la ciudad.

Los jóvenes se concentran inicialmente para hablar entre ellos y chatear. Pero en medio de la charla comienzan a jugar al gato y al ratón con los vigilantes para despistarles e intentar hurtar algo –normalmente ropa– en algunos de los establecimientos. El equipo de seguridad ya tiene identificados a la mayoría y los controlan muy de cerca. Algunos de los jóvenes no llegan ni a los 14 años. Otros sobrepasan los veinte. Su estética es muy significativa. La mayoría van con gorra.

En las últimas semanas se ha detectado que han extendido su radio de actuación desde Parc Central y los parques cercanos –como el Francolí o el de la Ciutat– hasta las calles cercanas, como la avenida de Roma, donde asaltan a personas mayores. Muchas veces, las actitudes de estos jóvenes van asociadas a otras problemáticas, como el consumo de sustancias estupefacientes.

Si durante la semana los jóvenes que se concentran suelen ser principalmente de la ciudad de Tarragona –aunque también los hay foráneos–, el sábado vienen muchos de municipios cercanos y son básicamente marroquíes. Llegan en tren desde Reus, Vila-seca, Salou, etc. Su presencia no pasa inadvertida para los pasajeros de los convoyes, como tampoco entre los revisores, que tienen que ir acompañados por dos vigilantes de seguridad para poder controlar la situación.

 

Macrooperaciones

En el último año han sido diversas las macrooperaciones policiales realizadas por la Guàrdia Urbana y los Mossos d’Esquadra para controlar a estos jóvenes. La última –y la más polémica– se produjo el pasado 24 de enero con un amplio despliegue tanto en la zona de Parc Central como en la estación de tren. La convocatoria a través de las redes sociales para que jóvenes marroquíes se concentraran delante del centro comercial activó todas las alarmas.

Principalmente a través de facebook, y bajo el nombre de Rwina F. Eroski, se había lanzado una convocatoria masiva. A pesar de que unos 400 jóvenes habían contestado que acudirían, finalmente repartidos por la ciudad en grupos había unos 200, que en ningún momento llegaron a congregarse delante de Parc Central.

En el dispositivo se identificó a unos 60 y uno quedó detenido por desobediencia a la autoridad.

Pero si la importante presencia policial ya despertó la curiosidad y también la intranquilidad de muchos ciudadanos, cuando comenzaron a aparecer en la red rumores de una amenaza de bomba y también de que en Parc Central habían detenido a cuatro yihadistas que tenían la intención de cometer atentados. Estas dos falsas noticias alteraron, y mucho, el sábado por la noche. Tanto que incluso el concejal de Seguretat Ciutadana, Carles Castillo, hizo un tuit para desmentirlo.

 

Los antecedentes

Pero no era la primera operación que se hacía delante de Parc Central y alrededores. El 22 de marzo del año pasado, unos 35 agentes de los dos cuerpos policiales –tanto de paisano como de uniforme– se desplegaron también en la zona para identificar a los jóvenes sospechosos de cometer hurtos y robos con violencia.

Dos meses después, el 22 de mayo, Guàrdia Urbana, Mossos d’Esquadra y Policía Nacional montaron otro dispositivo, que se extendió también a la estación de autobuses. Dos hombres –uno marroquí y el otro paraguayo– fueron detenidos por infracción a la Ley de Extranjería, a la vez que se les incoó expediente de expulsión del país. Asimismo, fueron denunciadas seis personas por consumo de alcohol en la vía pública, una por tenencia de marihuana y otra por llevar un teléfono móvil que constaba como sustraído.

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