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Las capillitas de la Part Alta de TGN sobreviven pese al descuido

Hay 16 que se encuentran en el catálogo de bienes a proteger, pero basta un recorrido para ver que su mantenimiento es precario o inexistente. El Ayuntamiento promete protegerlas

Norian Muñoz

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Los técnicos consideran que la capilla de Sant Roc no peligra. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Los técnicos consideran que la capilla de Sant Roc no peligra. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Carrer Merceria de la Part Alta, pleno mediodía. Durante un rato nos dedicamos a fotografiar la pequeña capilla de la Verge del Roser, ubicada en el primer piso del número 12. Más de un transeúnte pasa indiferente, concentrado en el móvil, pero también hay a quien le pica la curiosidad y levanta la mirada. «¡Ay va, una virgen! Nunca la había visto, y eso que he pasado por aquí mil veces», comenta sorprendida una joven a su amiga.

Y es que, aunque con frecuencia pasan desapercibidas, en las fachadas de la Part Alta hay una veintena de estas capillas votivas. 16 de ellas se encuentran dentro del Catálogo del Bienes a Proteger del Ayuntamiento de Tarragona.

Nos damos a la labor de recorrerlas con Luis Álvarez de Vilallonga, jubilado y aficionado a la historia, que se ha encargado de ir compilando información sobre cada una. Es, en cierta forma, dice, una herencia de su abuela, que vivía en Ca la Garsa y que le iba enseñando de qué familia era cada una y qué santo o virgen había representado.

Lo primero que nos recuerda es que el origen de estas capillas se remonta a la Edad Media, y que la mayoría representaba a un gremio. Su favorita, por ejemplo, es la de San Pedro y San Andrés, ubicada en las Peixateries Velles. Estos santos ejercían de patronos de los pescadores que, antes de trasladarse a El Serrallo, vivían en esta zona.

Virgen tuitera

Pero lo cierto es que para comenzar el recorrido vamos directos a la capilla que ha concentrado más interés en las últimas semanas, la de Sant Roc, ubicada en el Carrer Civaderia. Hay que dar un rodeo porque la calle está en obras y la fachada está apuntalada.

Es probablemente la que ha corrido un peligro más inminente por problemas en la estructura del edificio, que debe ser derribado. De hecho, el perfil de Twitter Mare de Déu del Polígon (@MareDeuPoligon) advertía de su situación y el concejal de patrimonio, Hermán Pinedo, se ocupaba de responderle que el Ayuntamiento de Tarragona no la dejaría caer.

Consultado al respecto, Pinedo asegura que «la voluntad del Ayuntamiento es protegerla; velaremos por la integridad y conservación de todas las capillas». En el caso de esta en concreto, dice que hay un dispositivo preparado para desmontarla si hiciera falta pero, de momento, los técnicos consideran que la fachada es estable, por lo que no habrá que tocarla.

Explica Pinedo que el valor de estas capillas tiene que ver también con su ubicación, por lo que, si hubiera que mover alguna, se colocaría en el sitio más próximo a su emplazamiento original.

Matojos y basura en esta dedicada a San Antonio. FOTO: Alfredo González

Según el Catálogo de Bienes a Proteger de Tarragona, estas capillas están dentro de la categoría C, dedicada a elementos singulares que forman parte de un edificio. Esto significa que el dueño es responsable de su mantenimiento pero, si fuera el caso, el Ayuntamiento puede realizar actuaciones con cargo al propietario.

Estado precario

Para ver la siguiente capilla es suficiente con darse la vuelta y encontrar de frente a una dedicada a San Antonio de Padua. En el pequeño tejado que la protege hay latas y hierbajos que cuelgan.

La imagen no dista mucho de lo que encontraremos a lo largo del recorrido. A la inmensa mayoría de las capillas les falta un mínimo de mantenimiento y hay algunos mosaicos, como el de la que está ubicada en una fachada de la calle Talavera, en los que ya casi no se distinguen las figuras.

Las mejor conservadas son las de los patrones, Sant Magí y Santa Tecla, aunque en esta última el cristal está roto y sujetado con un plástico adhesivo.

Terminamos el recorrido en la calle Portalet, donde está la virgen del mismo nombre. Quienes hasta hace unos meses vivían en el inmueble cuentan que estuvieron cuidando de la virgen durante 60 años. Se ocuparon de los vestidos, la corona... «Pero nunca nadie nos dijo que estuviera protegida, solo la protegimos nosotros».

Una historia entre la destrucción y la devoción

Luis Álvarez de Vilallonga  se ha encargado de compilar durante años la historia de estas capillas. El punto de partida fue el trabajo de Joan Salvat i Bové, antiguo cronista de la ciudad. He aquí, a modo de ejemplo, lo que se sabe de algunas de las capillas más reconocibles:

Capilla del Roser
Esta capilla de la calle Mercería habría estado instalada en tiempos antiquísimos al pie de la Torre del Castillo del Patriarca, que fue volado en el asalto napoleónico a Tarragona en 1811. En esa oportunidad la imagen fue protegida por unos vecinos que la guardaron hasta que se construyó un nuevo edificio y la colocaron en la hornacina actual.
La imagen también fue salvada de la destrucción en 1936 por un grupo de vecinos. Terminada la Guerra Civil, los vecinos encargaron la restauración de la figura. En 1967 se decoró la hornacina.


Capilla San Roque 
La de la calle Civaderia es una de las tres dedicadas al santo en la Part Alta. Se sabe que desde el siglo XVII San Roque era el protector de la Calle Civadería. En principio no se trataba de una figura, sino de un óleo que protegía a labradores y hortelanos ( la mayoría de sus habitantes) de la peste.
El cuadro fue arrancado hasta en dos ocasiones. También hubo en su lugar un lienzo de la Mare de Déu de la Misericòrdia que fue dañado por la climatología. La capilla actual, con el farolillo que la ilumina, fue inaugurada en 1967. El año pasado los vecinos del Carrer Cos del Bou la limpiaron a fondo. Aunque se temió por su supervivencia, los técnicos municipales aseguran que la fachada donde se encuentra es estable.


Capilla de San Antonio
Ubicada en la calle Moles (se cree que el nombre viene porque en la zona vivían comerciantes, entre ellos el gremio ‘molers’, de comerciantes dedicados a las muelas de moler el trigo que después se usaban para el pavimento de las calles), esta capilla también fue destruida en los sucesos revolucionarios de 1936, cuando solo quedó la hornacina. El azulejo que la conforma se reconstruyó en 1939 y fue reinaugurada en 1967.


San Pedro y San Andrés 
San Pedro siempre ha sido el patrón de los pescadores pero en el siglo XVIII se aludía también a su hermano San Andrés. Antiguamente los pescadores vivían en la zona del Portal de San Antoni y calles adyacentes, de allí la capilla dedicada a estos santos que hay en la plaza de las Peixateries Velles. Los pescadores comenzaron a trasladarse al Serrallo a mediados del siglo XIX. 
Las tallas originales, policromadas, fueron destruidas en 1936. La capilla fue restaurada en 1948. Una vecina del barrio compró entonces las imágenes actuales, un poco más pequeñas que las originales. Fue restaurada en 1967.


Verge de les Neus

Esta capilla de la calle Sant Llorenç también fue destruida en 1936. Años más tarde Ramón Soler Icart, propietario del inmueble, se encargó de restaurar la capilla y de pintar un nuevo lienzo copia del original. Fue restaurada en 1967.
La Inmaculada
La capilla de la Inmaculada Concepción y San Antonio de Pádua, en el barrio judío, data del siglo XVII. La virgen es la patrona de los panaderos y oficios similares. Fue parcialmente destruida a pedradas en el 36. Con los restos que quedaron se pudo reconstruir el mosaico.

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