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Las casas Castellarnau y Canals de Tarragona, cerradas por motivos económicos

Tarragona es la única ciudad Patrimonio de la Humanidad en España que cierra dos recintos gestionados por el Ayuntamiento
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Imagen del interior de la Casa Castellarnau, que como la Casa Canals permanece cerrada al público por motivos económicos. Foto: Cedida

Imagen del interior de la Casa Castellarnau, que como la Casa Canals permanece cerrada al público por motivos económicos. Foto: Cedida

«Nadie duda que Tarragona es un gran referente cultural y turístico de nuestra área metropolitana. Tenemos un patrimonio único [...] No podemos permitir que el teatro romano esté cerrado, él es parte de nuesto patrimonio histórico y queremos lucirlo y mostrarlo». Éste es un extracto de la conferencia que el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, pronunció en la Sala de Actos del Colegio de Abogados de la ciudad el pasado 24 de febrero. Mientras Ballesteros pronunciaba estas palabras, la Casa Castellarnau, sede del Museo de Historia de la ciudad, y la Casa Canals permanecen cerradas al público en general desde el 20 de enero de 2015. Ni se lucen, ni se muestran.

La decisión obedece, según fuentes municipales, al alto coste que requiere mantener abiertos estos dos recintos en relación al número de visitantes que reciben –los datos no se han facilitado–. Es decir, pocos turistas para tener que pagar el sueldo a los subalternos allí destinados. Así, el consistorio decidió cerrar las dos casas-museo y hacerlas visitables sólo cuando hubiera una reserva previa por parte de un grupo de personas (sin determinar cuántas). Ningún turista que llegue a la ciudad ni tarraconense que quiera visitarlas puede hacerlo por iniciativa propia y en solitario.

Esta situación es totalmente anormal en una ciudad que presume de su legado histórico y que, además, fue designada por la Unesco (de las siglas en inglés Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como Patrimonio Mundial de la Humanidad. De hecho, Tarragona es la única ciudad española de las 15 que forman este grupo (Alcalá de Henares, Ávila, Baeza, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de la Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Toledo y Úbeda) que ha decidido cerrar alguno de sus recintos por motivos económicos. Si bien es cierto que tanto la Casa Castellarnau como la Casa Canals no forman parte del grupo de monumentos y enclaves designados por la Unesco –Tarragona recibió esta distinción por su pasado romano, y estas casas-museo tienen una historia que abarca desde el siglo XV al XVIII–, no es menos cierto que el cierre de ambas es más que significativo en una ciudad que dice apostar por sus riquezas arqueológicas e históricas. «Lamentamos profundamente esta situación. Creemos que los monumentos y museos tienen que estar abiertos para poder ser visitados. Aun así, entendemos que se trata de un momento difícil y confiamos en que el Ayuntamiento solucionará este problema lo más pronto posible», explican desde la Reial Societat Arqueològica Tarraconense.

El Diari se ha puesto en contacto con la segunda teniente de alcalde de Ensenyament, Medio Ambiente y Patrimonio, Carme Crespo, pero se ha negado a ofrecer ningún tipo de explicaciones sobre el cierre. Crespo, concejal socialista desde el 2003, tampoco quiso explicar cuáles serían las actuaciones destinadas a remitir la situación en las casas Castellarnau y Canals y si existe algún plan para incrementar las visitas en estos dos recintos y hacerlos, de esta manera, no deficitarios.

El director del Museo de Historia de Tarragona, con sede en la Casa Castellarnau, Lluís Balart, tampoco quiso hacer ningún tipo de declaraciones al respecto.

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