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Las casas 'romanas' de la Part Alta se inundan con la lluvia

Los vecinos de la calle Notari Albinyana llevan un mes sufriendo goteras por lo que podría ser parte del Fòrum Provincial. El Ayuntamiento se compromete a arreglarlo la semana que viene

CARLA POMEROL

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Javier Núñez saca una media de cuatro o cinco cubas llenas de agua al día. FOTO: PERE FERRÉ

Javier Núñez saca una media de cuatro o cinco cubas llenas de agua al día. FOTO: PERE FERRÉ

Javier Núñez y Jordi Capell son dos vecinos de la calle Notari Albinyana –en el corazón de la Part Alta–. Llevan un mes viviendo un autentico calvario. Sufren filtraciones de agua a través de los restos romanos que tienen en el interior de sus viviendas, lo que podría ser parte del Fòrum Provincial. El drama es doble: por un lado, el deterioro constante del patrimonio histórico y, por el otro, la pesadilla que implica vivir con humedades constantes. Todo parece indicar que, tras un mes insistiendo, el Ayuntamiento ya ha encontrado el problema y fuentes municipales aseguran que se arreglará la semana que viene.

Empecemos por el principio. El pasado 22 de mayo, Javier Núñez –vive en el número 16– empezó a notar como caía agua desde los restos romanos que hay en su comedor. No se trata de algo usual, pero algunos vecinos de la Part Alta conviven en su día a día con monumentos de hace más de dos mil años. Es el caso de Javier. «Me acuerdo que llame rápidamente a Ematsa –empresa municipal que gestiona el agua– para explicar lo sucedido», explica Núñez, quien, al día siguiente, mandó un correo informando de la situación al Ayuntamiento.

Al cabo de unos días, se presentaron en su casa unas diez personas, entre arqueólogos municipales y representantes de la Generalitat y del Ayuntamiento, para evaluar los hechos. Se determinó que se llevarían a cabo unas catas urgentes. «De eso ya hace dos semanas y aquí nadie ha dicho nada. Mientras tanto, yo voy sacando de cuatro a cinco cubas llenas de agua cada día», comenta Núñez, quien añade que «según mi punto de vista, no le están dando la importancia que se merece». La casa de este vecino se ha vuelto inhabitable y, según el protagonista, «no sé yo si estas casas tienen una cimentación suficientemente buena como para aguantar esto». Además, Núñez trabaja como artesano del cuero y el taller lo tiene en la planta baja de la vivienda. «Con estas humedades, se me están oxidando las herramientas y el género», añade.

Sale agua del suelo

Jordi Capell es el vecino de al lado, del número 18 de la misma calle. En su caso, tiene los restos romanos un poco más escondidos, pero las goteras ya empiezan a filtrar por todos los pisos de la vivienda. También por el suelo. Capell debe estar todo el día pasando la fregona. «Está saltando toda la pintura y la piedra se está deshaciendo. Además, el olor a humedad ya es insoportable», explica Capell, quien vive en esa casa con sus dos hijas pequeñas.

Encima de estos restos romanos se encuentra la Plaça de Sant Joan. «Nos da miedo también que las piedras acaben cediendo. Pensar que aquí arriba –señala Capell– aparcan coches cada día», dice. Los dos testimonios se sienten impotentes ante la situación, «ya que se trata de un patrimonio que está escondido, que no se ve. Nos da miedo que nadie se ocupe de ello», explica Núñez.

El Ayuntamiento lo arreglará

Fuentes municipales consultadas por el Diari aseguran que el origen del problema es la rotura en una bajante fluvial de la vía pública. El Ayuntamiento se compromete a arreglar la avería durante la próxima semana. Todo apunta que será Ematsa la encargada de hacer frente a los gastos.

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