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Las científicas, en su lugar real

Un homenaje a heroínas desconocidas. En palabras de su autora, el libro quiere demostrar que a lo largo de la historia han existido esas mujeres que lo hicieron extraordinariamente bien... y mejor que nadie

Ana Rivera

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Una de las ilustraciones que plaga el libro. Foto: Anaya

Una de las ilustraciones que plaga el libro. Foto: Anaya

Cuenta Zing Tsjeng que en 1983, un investigador llamado David Wade Chambers desarrolló un test llamado ‘Dibuja un científico’ para averiguar en qué  momento los niños empezaban a tener una imagen mental clara de cómo es un científico.

Once años y más de 4.000 tests después, sólo 28 dibujos representaban a mujeres científicas. Y esos escasos 28 fueron dibujados exclusivamente por niñas, quienes constituían un 49% del total del estudio. Unos datos absolutamente deplorables que esconden una realidad histórica aún más terrible: «las mujeres han estado excluidas de las rutas habituales de acceso a las carreras científicas durante mucho tiempo».

Y es que, según sentencia Tsjeng,  «la historia está llena de mujeres brillantes obligadas a aceptar trabajos no remunerados, de voluntariosas o asistentes, simplemente para poder poner un pie en el laboratorio. O de mujeres forzadas a renunciar sus trabajos después de casarse. Y cuando hacían descubrimientos increíbles por sí solas, veían como su merecido reconocimiento les era arrebatado. Los aplausos se redirigían hacia sus colaboradores o colegas de investigación varones y, en más de un caso, hacia sus maridos». 

A nadie se le escapa ya que Marie fue tan brillante como su marido Pierre Curie y a poco a poco se conoce que fue realmente Mileva Einstein la artífice de la teoría de la relatividad. Pero poco se valoran las innovadoras técnicas quirúrgicas en materia ginecológica de Aspasia (s. IV a.C); o la cantidad de útiles inventos de los que dispondríamos si no hubiesen despreciado a Mary Beatrice Davidson Kener por ser una mujer negra; o las enseñanzas filosóficas que habría dejado a nuestra sociedad Hipatia de Alejandría (c.335 d.C) si un hombre no hubiese afirmado que embrujaba a otros varones; la vasta documentación sobre física si la laureada Laura Bassi no hubiese sido desprestigiada por sus compañeros del género opuesto; o si a Leta Hollingworth no la hubiesen relegado tan sólo a esposa y madre en vez de dejar espacio a sus estudios. Tan sólo unos ejemplos de todos los casos reales.

Y para que ellas tampoco caigan en el olvido, Zing Tsjeng dedica unas páginas al final de la obra para las ilustradoras que nos han ayudado a poner cara y mucho color a cada una de las científicas. Allegra Lockstadt, Sara Netherway, Lauren Simkin Berke, Hannah Berman, María Hergueta, Miriam Castillo, Marcela Quiroz, Shreyas Krishnan, Laura Inksetter, Tanya Heidrich Winnie T. Frick, Hèlene Baum y Bodil Jane. Especial, cada una, en su particular estilo, que transforman por completo el libro.

Mujeres olvidadas: las científicas

  • Autor: Zing Tsjeng
  • Editorial: Anaya
  • Páginas: 224

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