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Las claves del auge de las 'manadas': entre la violencia del porno y el efecto llamada

La barra libre de la pornografía en la red y el ocio nocturno forman el caldo de cultivo. El grupo es un clan para reforzar la masculinidad

Raúl Cosano

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Tres de los siete acusados de la violación múltiple de una menor en Manresa, a su entrada a la Audiencia de Barcelona.  Foto: EFE

Tres de los siete acusados de la violación múltiple de una menor en Manresa, a su entrada a la Audiencia de Barcelona. Foto: EFE

La mezcla de factores para el caldo de cultivo de la violación en grupo es amplia y diversa. «Hay un proceso paralelo. El feminismo reivindica y visibiliza el debate de la violencia sexual y a su vez va acompañado de la violencia en la pornografía. Los jóvenes replican ese comportamiento y lo emplean en un proceso de educación sexual», cuenta Ana Isabel Bernal, profesora de Comunicación y Género en la UOC. 

No es la única voz que alerta de la educación sexual instalada en la cultura pornográfica, ahora a golpe de click, más al alcance que nunca en internet. «Tienen acceso a un tipo de información en la que no les hemos educado. La pornografía no creo que sea un factor principal pero sí un estímulo que ayuda», cuenta la psicóloga infantil tarraconense Enriqueta López, que agrega: «De alguna forma se vive deprisa, pasa todo muy rápido en mentes no desarrolladas y a veces les puede el instinto animal. La fuerza del grupo les empuja». 

Cuatro violaciones en grupo en Tarragona desde el caso de la Manada

El doble de agresiones sexuales en Tarragona: de 17 casos en 2012 a 39, según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Interior. Casi también se duplican las que fueron con penetración, que ascienden de las 22 a las 40, otra subida notoria; y así, muchas manifestaciones de violencia sexual se disparan en Tarragona, en buena parte porque se denuncia más que antes y, por lo tanto, se visibiliza más.

Bernal cree que «este tipo de violencia sexual forma ya parte del ocio, de los fines de semana y del entretenimiento». La profesora no cree que se esté dando un ‘efecto contagio’ o de imitación: «Es la propia dinámica del ocio la que les lleva a ello, incluyendo ese proceso de violencia sexual como una alternativa». 

«Reforzar la masculinidad»
Luego aparece la fuerza del grupo. «Les sirve para reforzar su masculinidad, se apoyan unos a otros», dice Bernal. «Es como el bullying. Una persona sola no te lo hará. Pero entre varias se envalentonan y las dinámicas se retroalimentan. Uno hace, el otro graba... Es un complot entre ellos», dice Enriqueta López. Para ella, la acción «es como si fuera un reto», y no descarta lo que llama un ‘efecto rebote’ para que haya más casos: «Tenemos acceso a una excesiva información que provoca un repunte. Sin querer, estamos retroalimentándonos». 

«Les puede el instinto animal y la fuerza del grupo les empuja a cometer actos violentos», admite Enriqueta López, psicóloga infantil en Tarragona

Hay, por lo tanto, que seguir trabajando en educación sexual y en concienciación. «Para la Manada, es correcto lo que hicieron. Hay una generación de jóvenes, pero también de adultos, que lo integran en su divertimento», cuenta Bernal, que apunta: «El ‘efecto llamada’ se parará también en función de cuál sea el papel de la justicia, más o menos dura». López apuesta por un fomento del «respeto en todos los niveles» y, por supuesto, una defensa de la víctima: «Sufre un traumatismo bestial del que es muy difícil recuperarse. Hay un proceso de revictimización, en el que hay que reproducir en varios estamentos lo que ha pasado». 

Josep Maria Tamarit, catedrático de Derecho Penal y profesor en la UOC, también cita «ese funcionamiento primario que aparece en el grupo, en esa dinámica de clan» y traza un perfil aproximado: «Los agresores son personas bastante jóvenes, en un contexto de ocio nocturno». 
Tamarit, en su diagnóstico, también alude a otro ingrediente: «En algunos casos son personas inmigrantes de determinados países. En Alemania actualmente hay una polémica abierta sobre esto, un debate sobre ese choque cultural entre dos mundos donde el papel de la mujer es radicalmente diferente».

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