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Las denuncias por consumir alcohol en vía pública han bajado un 30% en Tarragona

La Guàrdia Urbana ha tramitado 104 sanciones en lo que va de año, 47 menos que en 2015. Según el Consistorio, 'Tarragona no tiene problemas con el botellón'

Carlos Domènech Goñi

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Los jóvenes tarraconenses suelen beber en la calle cerca de las zonas de ocio y reunidos en grupos de entre 8 y 12 personas. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Los jóvenes tarraconenses suelen beber en la calle cerca de las zonas de ocio y reunidos en grupos de entre 8 y 12 personas. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Las denuncias por consumir bebidas alcohólicas en las calles de Tarragona se han reducido en un 30% con respecto al año año pasado. Aunque todavía falta un mes y medio para terminar este 2016, por el momento ha habido 104 sanciones. Una cifra bastante menor a la de 2015, cuando la Guàrdia Urbana tramitó 151 denuncias. Sin embargo, la cifra del año 2014 es bastante parecida a la actual: 107 sanciones.

Hace algunos meses el denominado botellón volvía a situarse en el punto de mira. El pasado viernes este medio publicaba un dato que pudo remover algunas conciencias: uno de cada dos adolescentes tarraconenses se ha emborrachado alguna vez.

Y es que aunque Tarragona nunca se ha caracterizado por ser una ciudad en la que abunden las grandes concentranciones de jóvenes bebiendo, las fiestas de Santa Tecla y sobre todo el malestar de los vecinos de la Part Alta han vuelto a sacar el tema a la luz.

Sin embargo, desde el Consistorio la consigna es clara: «Tarragona no tiene problemas con el botellón». Fuentes del Ayuntamiento expresaban al Diari que «en ningún momento ha habido preocupación por grandes concentraciones de jóvenes bebiendo». Lo que sí puede verse por la noche en la ciudad son «pequeños grupos de entre ocho y doce personas que beben en la calle cerca de las zonas de ocio, es decir, en la Part Alta o la Part Baixa», informaban.

Estos pequeños grupos de jóvenes suelen situarse «en la Plaça dels Sedassos o la Plaça dels Infants», es decir, cerca de los principales locales nocturnos de la ciudad. Por este motivo, «la Guàrdia Urbana patrulla constantemente por estas zonas». Aunque también destacaban la ayuda de «los vecinos, que colaboran muchísimo y son ellos los que muchas veces guían a los agentes», detallaban desde el Consistorio.


¿Botellón en el Francolí?
Aunque las denominadas ‘zonas calientes’ se encuentran cerca de los locales de ocio nocturno, en el centro de la ciudad, algunas fuentes apuntan que el Parc del Francolí también es un lugar concurrido para hacer botellón. «Todos los sábados y los domingos por la mañana tengo que venir dos horas antes para limpiar toda la suciedad de la noche anterior», relataba uno de los encargados del bar que se encuentra en el parque.

Se trata del único local que alberga el parque, y pertenece a la Fundació Onada. Los empleados del local son los encargados de limpiar la zona de la pérgola con la que cuenta el local y de adecentar la zona del merendero. En ambos lugares se celebran habitualmente fiestas de cumpleaños para niños pequeños, por lo que la higiene es algo muy importante. Cualquier botella de cristal puede ser peligrosa.

«Me he encontrado de todo. Botellas rotas, litros de cerveza tirados por el suelo, restos de comida...», proseguía el empleado, que no ha querido dar su nombre por miedo a represalias. «Me han roto sillas, mesas, carteles... Tengo miedo de que algún día la tomen con la pérgola o el bar», expresaba en tono de desesperación.

La misma persona añadía que «los vecinos me han comentado que se trata de grupos de adolescentes de entre 14 y 16 años», aunque «también ha habido días en los que han venido universitarios y se han estado aquí hasta las siete de la mañana», relataba. El mayor problema con el que se encuentra es la suciedad que generan y los destrozos en el material del bar.

«Nosotros nos encargamos de la limpieza, pero es que al final tendremos que llamar a una brigada del ayuntamiento para que nos ayude. Es penoso», sentenciaba. «Ya no llamamos a la Guàrdia Urbana porque no vienen si los jóvenes no hacen nada», proseguía, y proponía que «venga una patrulla cada fin de semana durante dos o tres meses para que multe a los jóvenes y dejen de venir aquí».

Entre los vecinos de la zona existen opiniones dispares. Una vecina, Maria José, expresaba que «el viernes y el sábado no te dejan dormir. Se están hasta las cinco o las seis de la mañana, y cuando terminan las botellas las rompen». Sin embargo, otro hombre que vive justo enfrente del Parc, aseguraba que «yo no suelo oír jaleo. Si vienen, deben ser grupos pequeños». El mismo añadía que «supongo que el mayor afectado es el bar, porque tiene que recogerlo todo, pero el parque suele estar en buenas condiciones».


Las fiestas de la TAP
«El problema que sí tuvimos, relacionado con la práctica del botellón, llegaba con las fiestas que se organizaban en la Tarraco Arena Plaça», expresaban desde el Consistorio. Habitualmente se trataba de fiestas universitarias en las que se llegaban a concentrar más de 3.500 personas dentro del recinto, algo que conllevaba inevitablemente problemas de botellón fuera y, a la par, malestar entre los vecinos de la zona.

Desde el Ayuntamiento aseguran que «esto ya no sucede». Según informan, «la Guàrdia Urbana de Tarragona llevó a cabo varios dispositivos disuasorios en los alrededores de la Tarraco Arena Plaça, motivo por el cual la práctica del botellón se ha reducido considerablemente».

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