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Las diez claves de un 21-D que mira a la cárcel y a las izquierdas

Politólogos y expertos en Ciencia Política creen que la clave está en que el Govern salga de prisión antes del 21-D. Que los independentistas renuncien a la unilateralidad será otro punto crucial

Raúl Cosano

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Votación en un colegio electoral durante los comicios del 27 de septiembre de 2015, los últimos celebrados en Catalunya hasta la fecha. Foto: Lluís Milián

Votación en un colegio electoral durante los comicios del 27 de septiembre de 2015, los últimos celebrados en Catalunya hasta la fecha. Foto: Lluís Milián

1. ¿Una campaña normal? «Si los políticos están libres y los de Bruselas han vuelto, podrá hacerse una campaña normal», reconoce Ana Sofía Cardenal, profesora de la UOC. Un Govern en prisión y en el exilio reforzará al bloque independentista. «Que estén en la cárcel es un elemento cohesionador que favorece la campaña de los partidos independentistas, sobre todo de ERC. Si salen, quizás se aligere el ambiente, aunque no sabemos qué consecuencias habrá», cuenta el politólogo Oriol Bartomeus. 

2. Más movilización. Será muy difícil superar la movilización de las elecciones de 2015. «El independentismo es el que es, y lo hemos ido viendo el 9-N, el 27-S o el 1-O. Si hay alguien por movilizar, es por el otro lado», dice Bartomeus. «Queda poco margen de movilización. El independentismo ha alcanzado su techo, alrededor del 48% de votantes, algo más de dos millones de personas», apunta Cardenal. Tampoco el unionismo tiene demasiado margen de mejora. 

3. El umbral decisivo del 50% de los votos. Se da por sentado que el independentismo, con ERC a la cabeza, ganará, tal y como apuntan desde hace tiempo todas las encuestas. ¿Será esa victoria suficiente? «La clave es que se gane con el 50% de los votos y de los escaños. Si no se llega a ese nivel o se queda por debajo del resultado de 2015, la ciudadanía habrá desaprobado la legislatura que ha terminado», explica Ismael Peña, profesor de la UOC. Sólo superar ese 50% legitimaría el independentismo. «Eso no quiere decir que haya que seguir de nuevo por la vía unilateral, no quiere decir que legitime ese camino ya recorrido», añade. 

4. ‘Robar’ votos al otro grupo, un imposible. «Quien no se ha pasado ya a las filas independendentistas ya no lo hará», apunta Cardenal. A estas alturas, cambiar de bando en el eje unionista-independentista es casi imposible. Los frentes, pues, están muy perfilados, aunque entre partidos sí puede haber trasvase de votos significativo. 

5. El PSC y la factura del 155. Los expertos sostienen que parte del electorado de Unió podría votar ahora al PSC –en virtud del acuerdo al que han llegado ambas fuerzas– pero, a su vez, los socialistas podrían pagar un alto precio por su apoyo al 155: una fuga de votos hacia posturas soberanistas. 

6. Giro al pragmatismo. «Puigdemont o ERC ya han rebajado el discurso y están introduciendo matices a la unilateralidad, veremos qué respuesta tiene esa dinámica en el electorado», se pregunta Oriol Bartomeus. «En general todos los partidos harán un giro hacia una política más pragmática, más de gobierno. Será una legislatura más tranquila, con un Govern para que dure, con más acción de gobierno que de Parlament. Será una legislatura más técnica que política», añade el profesor Ismael Peña. «Parece que empieza a haber una cierta autocrítica», diagnostica Ana Sofía Cardenal desde la UOC. 

7. Un nuevo tripartito... cogido con pinzas. La ruptura del pacto PSC-Comunes en Barcelona complica el escenario de un tripartito en el que se sumara también ERC. «Un pacto entre PSC y ERC sería algo muy espectacular. Para ERC, sería tirar a la basura los últimos cinco años y no sé si están en condiciones. Es una enmienda a la totalidad con un gran coste político», afirma Bartomeus. Ismael Peña añade otra posibilidad: «No veo improbable un pacto, aunque sólo sea de investidura, de ERC con los comunes y la CUP, pero dependerá del tono de la campaña».  

8. Trasvase en la izquierda. El resultado de los Comunes es una incógnita. «Parte de los votos de lo que ha sido Catalunya Sí que es Pot pueden ir a la CUP, si consideramos que más o menos la mitad de sus votantes son independentistas. A su vez, si la CUP pierde votos pueden ir en favor de ERC», indica Ismael Peña. «Hay un área importante en la izquierda que puede ser objeto de deseo de los partidos. Los comunes tienen que intentar mejorar el resultado de 2015, que objetivamente fue malo. Pueden acercarse a la CUP, y de ahí el movimiento del Ayuntamiento de Barcelona. El desafío es no perder el otro espacio», cuenta Bartomeus. En este aspecto hay otra clave: hasta qué punto la presencia del debate social toma forma en los programas y en la campaña frente al eje identitario y de la independencia. 

9. Alianza constitucionalista. Otro escenario posible: que el apoyo al 155 cobije un nuevo acuerdo tras el 21-D. «Si suman suficiente, puede que se dé una especie de pacto, en el que el sujeto ganador fuera el unionismo. En ese sentido, sí veo una investidura de Inés Arrimadas como presidenta apoyada por el PP pero también por el PSC», detecta Ismael Peña.  

10. ¿Un nuevo bloqueo? Hay una opinión unánime: el 22 de diciembre nada estará resuelto. Ni la independencia será real ni efectiva ni el Procés estará desahuciado. Oriol Bartomeus es más contundente: «Hay la percepción de que todo se soluciona votando, pero no es así. Lo que puede ocurrir es que acabemos igual, que haya pocas variaciones. Eso sí, esta vez tendremos que ver el equilibrio entre las fuerzas independentistas, cosa que en 2015 no estaba, porque la lista era unitaria». De ahí que se caiga en un bloqueo o en una situación muy parecida a la actual en cuanto a composición parlamentaria. 

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