Las donaciones de Amancio Ortega dividen a la sanidad de Tarragona

¿Héroe o villano? No hay acuerdo, aunque el Col·legi de Metges de Tarragona celebra la iniciativa como alivio a los recortes públicos

Raúl Cosano

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No hay consenso a la hora de posicionarse sobre la conveniencia de las donaciones de la Fundación Inditex a la sanidad pública. En Tarragona hay diversidad de opiniones entre el colectivo médico, las ligas contras el cáncer o los sindicatos, aunque bajo la controversia y el debate subyace una idea común: la tecnología donada puede verse con buenos ojos pero no es ni mucho menos la situación ideal. 

Amancio Ortega renueva la tecnología de ocho hospitales de Tarragona

Ocho hospitales tarraconenses recibirán de aquí a final de año los equipamientos donados por la Fundación Amancio Ortega, de Inditex, a partir de su acuerdo con el Departament de Salut. El objetivo es mejorar el material tecnológico para la detección y el tratamiento del cáncer.

Fernando Vizcarro
Presidente Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT)
«La sanidad pública es un pilar del estado del bienestar y somos defensores acérrimos. Eso no es incompatible con aceptar contribuciones de la sociedad civil, vengan de donde vengan. Otras entidades, no tan mediáticas, colaboran y siempre es aceptado. En la sanidad pública se ha sufrido una disminución drástica del PIB, del 6,5 al 5,5%, con lo cual no hay una dotación económica suficiente para mantener el sistema. Siempre que haya total transparencia y no genere conflicto de intereses estamos de acuerdo en que alguien aporte. Estamos de acuerdo con el comunicado del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, que afirma que la tecnología ofrecida es una ayuda inestimable que redunda en la calidad y seguridad en la asistencia a los ciudadanos». 

Joan Borràs
Presidente provincial de la Lliga contra el càncer, médico, director de Oncología del Hospital Sant Joan
«Hay muchos matices a debatir pero mi opinión es que no estoy de acuerdo con que se tenga que hacer provisión de equipamiento en aquello que sea estructural del sistema. El material básico para el tratamiento del cáncer debe ser dotado por la administración pública, porque, si no, podemos viciar el sistema, no haciéndole responsable de lo que le toca. Hubiera estado mejor, por ejemplo, una aportación privada hacia investigación. Está bien repartido por autonomías y es bueno que el sistema público lo haya distribuido convenientemente en función de la necesidad en Catalunya, pero critico la filosofía de suplir por lo privado lo que debería estar mantenido por lo público». 

Marina Roig
Delegada sindical de CATAC-CTS en el Hospital Joan XXIII
«Soy muy crítica. No creo que la sanidad pública tenga que estar abierta a donaciones. Debería depender de los presupuestos del Estado. Creo que todos deberíamos tributar en función de los ingresos para mantener los servicios públicos. Simplemente aceptar estas donaciones implica reconocer las carencias del sistema público. Se está admitiendo que el sistema no se autogestiona suficientemente bien. Es triste pensar que la administración tiene que depender de donaciones, y más aún en asistencia estructural; otra cosa sería donar para investigación o cuestiones experimentales. No podemos vivir de la generosidad de los ricos, sino de una distribución tributaria equitativa».  

Francesc Vallespí
Delegado de la Lliga contra el càncer en las Terres de l’Ebre
«Como asociación, defiendo al enfermo, al paciente. Entiendo que los recambios hacen falta. Está claro que no es la situación ideal pero la sanidad pública es importantísima. Allí donde no puede llegar o no le han dejado, hay que aceptar ayudas así pensando en la persona. Te puedes plantear y pensar en de qué forma se ha hecho ese dinero, fuera de nuestras fronteras, con sueldos bajos en otros países… pero desde el punto de vista de la Lliga estos equipamientos son bienvenidos. El acelerador de Tortosa se ha quedado obsoleto y ya no trata algunos tipos de tumores, por lo que hay pacientes que tienen que ir a Reus. Teniendo en cuenta que un tratamiento de radioterapia dura entre seis y ocho semanas, supone hacer 7.000 kilómetros. Eso es incómodo para el paciente». 

Francesc Duch
Secretario territorial de Metges de Catalunya en el Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre
«Agradecemos estas iniciativas de mecenazgo en un ámbito siempre deficitario y crónicamente infrafinanciado, aunque el que done tenga un interés por el beneficio fiscal. Dicho esto, no es la solución ideal. Habría que hacer una política fiscal para permitir destinar suficientes recursos a la sanidad. Estas donaciones siempre van orientadas a tecnología punta, de alto prestigio y quizás eso no coincida con las necesidades más objetivas y deseables de la sanidad. El que dona quiere lucirse. Quizás se debería priorizar y detectar dónde hace más falta».

Controvertidas donaciones

Ocho hospitales públicos de Tarragona se beneficiarán de las donaciones de la Fundación Amancio Ortega, que llegarán en forma de diferentes equipamientos para prevenir y tratar el cáncer.

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