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Las entidades sociales piden que la solidaridad vaya más allá de Navidad

La Fundació Bonanit, Càritas o la Associació Socioeducativa Joventut i Vida reclaman la implicación de la ciudadanía para poder atender las necesidades de los colectivos en situación de extrema vulnerabilidad que atienden

Eloi Tost

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Un centenar de patinadores donaron alimentos y productos de higiene.  FOTO: Alfredo González

Un centenar de patinadores donaron alimentos y productos de higiene. FOTO: Alfredo González

«La solidaridad es necesaria todo el año». Es el clamor que expresan desde diferentes entidades sociales de la ciudad. Una vez superada la Navidad, época en la que los eventos benéficos se multiplican y en la que mucha gente está más receptiva a echar una mano a las personas más vulnerables, las donaciones y apoyos decaen. Con esta realidad, toda ayuda es bienvenida.

Un ejemplo de solidaridad postnavideña es el acto que organizó ayer la sección de patinaje del Nàstic de Tarragona en la que un centenar de patinadores entregaron alimentos a beneficio de la Fundació Bonanit, que ayuda a personas sin techo, y realizaron una ruta hasta el faro. 
Diego de la Vega, coordinador de la fundación, reconoce que «estamos buscando más actividades como esta para recibir más aportaciones».

En su caso, «vamos pidiendo según lo que necesitamos». Reclaman especialmente productos de higiene personal: «tenemos para un mes», asegura. En la acción de ayer, además también recibieron comida, como legumbres, pasta, conservas o aceite.

Carme Cervantes, una de las integrantes del equipo directivo de Càritas Interparroquial de Tarragona, señala que «la solidaridad continúa» con la vuelta a la rutina después de fiestas, pero aún así «después de Navidad cuesta más». Para ella, «lo ideal sería que la gente estuviera concienciada todo el año, o que siempre fuera Navidad».

Un ejemplo de esta generosidad sostenida es el servicio de peluquería, que iniciaron el pasado noviembre y por el que una vez al mes cuatro profesionales del sector de la ciudad cortan el pelo de forma gratuita a personas en situación de vulnerabilidad en la parroquia de Sant Joan. 

Los voluntarios son precisamente uno de los puntales en el que se sustentan muchas entidades. Sin las horas de trabajo proporcionadas gratuitamente hay proyectos que serían inviables. Cervantes comenta que «son gente muy comprometida» que en el caso de la organización «es gente mayor que lleva muchos años».

A la responsable le gustaría que llegara más gente joven y reconoce que durante las fechas navideñas «tenemos más voluntarios, sobretodo por la campaña de alimentos». El reto es que se queden por más tiempo. En Càritas cuentan con 200 y muchos de ellos participan en el comedor Cafè i Caliu, con el que en 2018 repartieron 30.000 desayunos a personas en situación de extrema vulnerabilidad.

El comedor social también es uno de los puntales de la Associació Socioeducativa Joventut i Vida. La responsable del proyecto, Raquel Quílez cuenta que gracias a las donaciones de las últimas semanas «hemos llenado el comedor hasta febrero», aunque el volumen de ayudas siente «que ya ha bajado».

Unas aportaciones en especies que vienen tanto de colectivos como empresas y particulares. También reciben alimentos y productos de limpieza en Càritas, aunque en el caso de la entidad parroquial Cervantes manifiesta que «nos gustaría tener menos producto y más dinero en metálico, ya que los alimentos caducan y con el dinero podemos comprar regularmente lo que nos hace falta».

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