Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Las gasolineras de Tarragona pierden el 80% de sus ventas y reducen los horarios

Las estaciones, un servicio esencial, mantienen el 20% del negocio. Aplican turnos en plantillas para trabajar y ajustan la apertura ante la escasísima actividad. Algunas cierran estos días

Raúl Cosano

Whatsapp
0904_tarragona_bencineres_1.jpg

0904_tarragona_bencineres_1.jpg

Son servicio esencial, no pueden cerrar y se mantienen al pie del cañón, pero no escapan al gran batacazo. El sector de las estaciones de servicio ha visto desplomarse su facturación un 80% en la provincia, con toda su actividad minimizada. «La gente no se mueve, no hay coches por las calles y tampoco hay facturación, pero tenemos que garantizar el suministro y no podemos cerrar», admite Pere Samarra, el presidente de la asociación provincial de un sector que también se ha adaptado a la crisis: horarios más restringidos, medidas de protección, nulo contacto físico con el cliente, trabajo por turnos en las plantillas y una limitación en la oferta que pasa por cerrar las tiendas y bares de las gasolineras y ajustarse estrictamente a despachar carburante. «Viene poca gente a repostar. Únicamente taxistas, gente del transporte y algún particular que a lo mejor tiene que salir por una urgencia», añade Samarra. 

Miquel Adell, miembro de la junta de la asociación, explica que buena parte del gremio ha optado por adaptar su horario: «Antes, por ejemplo, se podían cubrir 16 horas del día. Ahora, se abre de 8 a 12 h. y de 15 a 18 horas. No es necesario abrir más horas porque el consumo ha bajado una barbaridad». Otros establecimientos han optado por eliminar el horario nocturno. 

También Adell, con una estación en Amposta, confirma que apenas se mantiene un 20% del negocio: «Las plantillas ya estaban muy ajustadas. En algunos sitios se han dado vacaciones. En otros se han hecho rotaciones para que los trabajadores no coincidan». Al ser un sector esencial, las gasolineras no pueden echar el cierre, de ahí que las asociaciones estatales hayan pedido al Gobierno que establezca unos servicios mínimos para el sector ante la colosal caída de la demanda. En un comunicado conjunto publicado, las patronales Ceees y Aevecar han vuelto a exigir estos días al Ejecutivo que fije unos servicios mínimos, ya que no considera que el 100% de las estaciones tengan que permanecer abiertas. 

Las medidas de precaución se han extremado. Por regla general los empleados llevan guantes y mascarillas y apenas existe un contacto directo con el conductor, que paga siempre a través de la ventanilla. «El cliente siempre está fuera y el dependiente dentro. Además, cuando se paga con tarjeta lo que hacemos es pedir el número de PIN y teclearlo nosotros en el datáfono para que no tenga que hacerlo él», relata Miquel Adell. 

No han sido rutinas que hayan trastocado en exceso a un sector acostumbrado a que sea el mismo cliente quien se sirva. «Hay mucho autoservicio pero aún seguimos ayudando a quien lo necesite. Mantenemos siempre la distancia y llevamos guantes y mascarilla en todo momento», explica Adell. 

Dentro del confinamiento general, el sector vive días especialmente complicados, porque la Semana Santa era siempre un momento álgido de actividad y negocio. Ante la bajada de ingresos por la escasísima movilidad, algunas gasolineras se plantean bajar la persiana durante estos días para reabrir la semana próxima, a partir del martes. «No tiene sentido estar abiertos en días festivos, porque ya sabemos que no va a haber desplazamientos por mucho que estemos en Semana Santa», aporta Adell. 

El recurso de las automáticas
Ante la situación, las gasolineras automáticas se reivindican como una opción de repostaje «doblemente seguro», en palabras de Manuel Jiménez Perona, presidente de la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae). «Desde el primer día de la crisis, nuestras estaciones decidieron permanecer abiertas las 24 horas del día, durante los siete días de la semana», apunta Perona. 

Este modelo está muy implantado en Tarragona, la cuarta provincia de España en número de estaciones sin empleados. Según un estudio de 2019, en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre hay 44 del total de 211 que figuran en el portal del Ministerio para la Transición Ecológica. El porcentaje ronda el 20% después de un crecimiento exponencial de las llamadas gasolineras ‘low cost’ o fantasma. 

Estas semanas el precio del carburante ha bajado considerablemente, con la paradoja añadida de que el conductor no se puede beneficiar. Según el Ministerio, las cifras de este año caen a mínimos de Semana Santa de la última década. Desde 2011, solo un año el diésel fue más barato el primer día de vacaciones, mientras la gasolina firma en 2020 su valor más bajo respecto al primer día de Semana Santa.

Temas

Comentarios

Lea También