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Las gradas de Sedassos llevan 7 meses cerradas

El Ayuntamiento no ha definido el uso del espacio. Mientras el recinto es inaccesible, los vándalos ya han entrado

Núria Riu

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Una valla de hierro mantiene cerrado el acceso al tramo reconstruido de las gradas, en Sedassos. FOTO: Pere Ferré

Una valla de hierro mantiene cerrado el acceso al tramo reconstruido de las gradas, en Sedassos. FOTO: Pere Ferré

Hay proyectos que nacen gafados desde el principio y uno de estos es la recuperación de las gradas del Circ Romà de la Plaça dels Sedassos. A las críticas por la solución estética adoptada, por parte de los expertos en patrimonio y de la ciudadanía, hay que sumarle los más de diez meses de demora en la ejecución de la intervención. 

Los problemas con la empresa constructora fueron varios. De hecho, la administración local está evaluando si hubo un incumplimiento en el contrato. Pese a ello, el pasado 19 de junio el Ayuntamiento de Tarragona informó de que había recepcionado las obras y de que se instalarían cámaras de seguridad para evitar cualquier acto de vandalismo. Más de siete meses más tarde, el recinto permanece vallado e inaccesible, y aún no se sabe para qué servirá la estructura de madera que se instaló en este tramo. Inicialmente estaba previsto que sería un recinto abierto. Con las obras en marcha, se comprobó que podría convertirse en un espacio de ruido y botellón. Así es que el Consistorio se comprometió en estudiar los usos. 

La concejal de Patrimoni, Begoña Floria, confirma que «no tenemos el proyecto definido». La administración local tiene previsto sustituir la valla a instancias de los vecinos, que pidieron medidas para evitar que se acudiera a beber.  De momento no se han registrado problemas en este sentido. Aunque hubo quien accedió para colgar carteles de carácter político y, aunque estos ya se han retirado, el rastro de pegamento sigue visible. 

La responsable municipal en materia de patrimonio asegura que «se está estudiando si va a utilizarse o no para Tarraco Viva» y que, más allá de los actos puntuales, no está previsto que se entre en una definición de los usos hasta que acabe la excavación arqueológica que se está llevando a cabo en todo este entorno. «Debemos esperar para ver cómo ponemos en valor todo el monumento», añade Floria.

Completar la excavación
Recientemente el Ayuntamiento ha finalizado los trabajos de excavación del solar de la calle dels Ferrers, 23, que antiguamente estaba ocupado por huertos urbanos. Los técnicos municipales impulsaron la intervención para conocer lo que queda de la prolongación de las gradas. 

En los trabajos, que se ejecutaron por espacio de diez días, los arqueólogos excavaron hasta la primera hilera de asientos. También se obtuvo más información sobre los muros construidos encima del esqueleto del Circ, los cuales ponen de manifiesto que a partir de la Edad Media ésta fue una zona habitada. 

A partir de los dato obtenidos en esta primera fase se determinará si hay que seguir excavando o no. «Tenemos los temas urbanísticos y de patrimonio y, a partir de ahí, debemos ver cómo lo vamos a coser para explicar bien el conjunto», argumenta la concejal socialista.
El debate está abierto. Las gradas permanecen cerradas cuando la inversión realizada ascendió a 194.000 euros. «Entiendo que la intervención está acabada y que el problema es que cuando pusieron las gradas en su sitio les entró pánico para que se convirtiera en un fumadero. Si es un problema de orden público, que pongan las medidas de seguridad, pero hay que llevar las cosas hasta al final, porque si no la sensación es de provisionalidad», asegura el catedrático de arqueología y experto en el Circ Romà, Joaquín Ruiz de Arbulo.  

Este investigador suma más de treinta años explicando este monumento y unos cuantos más desde que empezó sus estudios sobre al respecto. Ruiz de Arbulo considera que la visita al Circ «está cuestionada». «No necesitamos más gradas ni seguir excavando, sino recuperar los espacios que ya tenemos y ponerlos en valor», argumenta. 

Cuando el proyecto de recuperación acabó de ponerse en marcha, la Reial Societat Arqueològica Tarraconense (RSAT) organizó una jornada en la que ya se habló sobre esta polémica intervención. Este organismo ha mostrado su escepticismo sobre la actuación ejecutada. Su secretario, Oscar Martín, recordaba ayer que «es un proyecto que ya empezó a la inversa. Primero hicieron la intervención y después se plantearán qué haremos». Lamenta que los recursos que se invirtieron, y que en un 75% fueron aportados por el Ministerio de Fomento a través del 1,5% Cultural, no han servido para dar una visibilidad o un uso. «Fue una intervención estéril, desvirtuada y que supuso una alteración del monumento brutal», argumenta Martín.

Priorizar el valor añadido
La RSAT no se ha posicionado sobre el uso que debería darse a este espacio. A nivel personal, Martín incluso se plantea si el Ayuntamiento debería considerar la posibilidad de desmontar la estructura de madera y que se priorice la visita a las bóvedas que esconde la calle dels Ferrers. Una de éstas tiene unas dimensiones de hasta sesenta metros, se utilizó como refugio de la Guerra Civil y es un espacio prácticamente desconocido, también para los expertos. «Es una visita que aportaría un valor añadido considerable, mientras desconocemos las intenciones y la rentabilidad de la actuación de Sedassos», argumenta Martín. Defiende que la administración pública debe priorizar las intervenciones, de acuerdo con su impacto sobre la sociedad. 

Este organismo que se creó para la sensibilización y conservación del patrimonio de la ciudad lamenta que el Ayuntamiento de Tarragona impulsó el proyecto de reforma por iniciativa propia, sin tener en cuenta el punto de vista de los expertos. «Lo que nos llegó estaba ya cerrado», dice el secretario de la RSAT. 

Joaquín Ruiz de Arbulo es uno de los investigadores que conoce más a fondo el monumento construido en el siglo I, por el emperador Domiciano, y que tenía una capacidad para unas 20.000 personas. Este catedrático de la Universitat Rovira i Virgili (URV) sugiere la creación de una herramienta de comunicación con la administración, que permita fijar unas prioridades de cara a la recuperación y preservación de este monumento, que forma parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad. 

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