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Las más de 40 secuelas que deja la Covid

Una guía elaborada por la URV alerta de la falta de recursos de la primaria para abordar el coronavirus persistente

Raúl Cosano

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La infección aguda suele desaparecer al cabo de las cuatro semanas y, a partir de ahí, la Covid-19 persistente puede hacer acto de presencia. EFE

La infección aguda suele desaparecer al cabo de las cuatro semanas y, a partir de ahí, la Covid-19 persistente puede hacer acto de presencia. EFE

«En mi consulta tengo un paciente que se infectó en la segunda oleada y sigue teniendo sintomatología respiratoria. Se han descartado otras patologías y lo asociamos a secuelas de la Covid-19», explica la doctora Anna Moragas, médico de familia en el CAP Jaume I, profesora en la URV y una de las investigadoras que han firmado la primera guía internacional sobre el manejo y diagnóstico de Covid-19 persistente en la Atención Primaria.

El trabajo se titula ‘Long Covid-19: Proposed Primary Care Clinical Guidelines for Diagnosis and Disease Management’, detecta más de 40 secuelas de larga duración con diferentes intensidades y frecuencias. El artículo arroja luz sobre el tratamiento que deben recibir estos pacientes. «Cada vez hay más casos acumulados de Covid, así que hicimos un grupo de trabajo para elaborar una guía de las manifestaciones que se producen y, de alguna manera, dar voz a estos pacientes y elaborar unos patrones para abordar estos cuadros. Primero teníamos que definir qué era Long Covid. Son pacientes no hospitalizados, con síntomas de más de cuatro semanas», cuenta Moragas.

«Queda mucho que aprender»

El informe aborda un reto de órdago, porque con la pandemia controlada, ahora es el sistema sanitario, y en especial la Primaria, el que tendrá que tratar una multitud de casos derivados del impacto del virus. «Nos falta muchísimo por aprender. No sabemos si habrá dolencias crónicas. Nos faltan investigaciones, estudios, marcadores. Parece ser que los pacientes con más síntomas son proclives a tener la Covid-19 persistente, pero vamos aprendiendo cada día. Para la sanidad es muy importante, de entrada, identificarles y luego hacerles caso para tratarles de la mejor manera posible», añade Moragas.

La lista de afectaciones es vastísima y está encabezada por las más comunes, como el cansancio, la fatiga, los dolores musculares, la quemazón respiratoria, las alteraciones digestivas, del gusto o del olfato, la caída del cabello, la niebla mental o la pérdida de memoria. «Son síntomas muy variados. Son pacientes que han tenido una Covid leve o moderada y es más frecuente en mujeres. Esas personas pueden haber mejorado con el paso del tiempo pero no han podido recuperar la vida normal que tenían antes», explica Moragas.

La infección aguda suele desaparecer al cabo de las cuatro semanas y, a partir de ahí, la Covid-19 persistente puede hacer acto de presencia. Hasta un 63% de los casos sufrían disnea o dificultad para respirar al cabo de cuatro semanas, y el porcentaje bajaba al 14% después de tres meses.

Desde los trastornos de sueño hasta la miocarditis –una inflamación en el corazón presente a los dos meses en el 78% de pacientes–, hasta la conjuntivitis, la fibrosis pulmonar, el vértigo, los mareos o el dolor de cabeza; la palma se la lleva la fatiga, uno de los síntomas más comunes, cuya frecuencia estima el estudio en hasta el 77% de los casos tras ocho semanas.

El estudio incluye también una derivada particular: «El impacto en la salud mental aún está lejos de ser adecuadamente medido y cuantificados en atención primaria». Esta guía recupera un estudio que muestra que «el 36% de los pacientes» tenían facultades cognitivas «alteradas» a los tres meses.

El mismo informe relata que «las manifestaciones a largo plazo se reconocen cada vez más en pacientes con Covid-19» y denuncia el tratamiento recibido por algunos de estos enfermos, rechazados en algún momento por el sistema y «tratados como hipocondríacos». Es por ello que se da la voz de alerta: «El volumen de pacientes actuales y futuros con Covid es tan alto que es posible que la atención primaria no pueda hacer frente a su atención, teniendo en cuenta los recursos actuales».

«Hablamos de una gran cantidad de pacientes», añade Moragas. La prevalencia de estos síntomas a largo plazo ronda el 10%, lo que solo en Tarragona supondría tratar a más de 5.000 personas, teniendo en cuenta solo los contagios oficiales. El estudio reclama como «esencial brindar atención primaria a centros de atención con personal de apoyo adicional en las principales áreas identificadas (rehabilitación, salud mental), tratando de evitar la atención fragmentada».

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