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Las mascotas también sufren con el confinamiento

Expertos en comportamiento canino explican que suben los niveles de estrés y ello genera problemas de conducta en los animales

Gloria Aznar

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Como el juego de los trileros, consiste en esconder un pedazo de pienso o comida para que el perro lo encuentre.

Como el juego de los trileros, consiste en esconder un pedazo de pienso o comida para que el perro lo encuentre.

«Si le cambiamos la rutina a cualquier ser vivo, le estamos generando estrés. Y a los perros, con el confinamiento, cuando les quitamos el ejercicio físico, el contacto social, las conductas de olfateo y el enriquecimiento ambiental, les privamos de gran parte de su bienestar». Son palabras de Jorge Quiroga, especialista en modificación de conducta animal y director de la escuela de educación canina Single Track de Barcelona (singletrack.es).

Este experto recuerda que si las necesidades básicas no se cubren, «suben los niveles de estrés y se generan problemas de conducta». Sí que es cierto que en estos momentos son las mascotas que más pisan la calle, pero esta afirmación del especialista revela que no lo hacen de la forma en que deberían puesto que no es posible. «No es muy diferente a los humanos. Ellos también salen perjudicados con el confinamiento».

Morderse o perseguirse la cola en círculos y mirar un punto fijamente son algunos síntomas de estrés en el perro. «Al estar continuamente en casa estamos demasiado pendientes de ellos y ellos de nosotros. Y además, no descansan las horas suficientes. Se debe tener en cuenta que un perro duerme de media unas 16 horas y si hay niños en casa, no pueden descansar. Es una situación que les afecta», apunta Quiroga.

No obstante, algunos de estos escenarios se pueden evitar o, al menos, atenuar con pequeñas recomendaciones. En primer lugar, controlar a los más pequeños de la casa y en este sentido el experto canino es contundente.  

«A menudo los niños juegan con los perros a quitarles los juguetes y les hablan a pocos centímetros de la cara, un hecho que les puede molestar cuando están descansando y que puede ser motivo de que un animal pueda mostrar una conducta agresiva en ese momento hacia el niño. Personalmente, nunca dejaría a un niño pequeño solo con un perro. No permitiría que un niño estuviera con el cuello y la cabeza a la altura del perro».

En este sentido revela que el mayor número de muertes en niños menores de nueve años se produce justamente por este motivo. «Y siempre suele ocurrir con perros de la familia. En estos momentos de confinamiento, los niños están alterados, todos estamos alterados y aburridos en casa. Mejor evitarlo», sostiene Quiroga.

Una vez controlados los niños, se le debe destinar a la mascota la atención que también requiere. «Estos días se pueden aprovechar para practicar juegos de estimulación mental, que lo que hacen es potenciar el olfato del perro, que es su sentido más desarrollado. Y les va a ir muy bien, así como el adiestramiento desde el punto de vista del juego», explica.

Para ello, Jorge Quiroga sugiere esconder golosinas por casa para que las busque «porque eso cansa muchísimo al perro, muchas veces más que el ejercicio físico». También lo que practican los trileros. Es decir, poner vasos de plástico y que él tenga que buscar dónde está la comida ya que es su mayor motivación. Esto va a ser muy útil a la hora de cansar al perro mentalmente, que tenga la cabeza ocupada. También se le puede adiestrar. Se le puede enseñar cualquier cosa siempre desde el cariño, el respeto y la paciencia. Un señuelo para que el animal vaya haciendo los ejercicios».

Prevención
Asimismo, en cuanto a la higiene cuando llega de la calle, deben tomarse una serie de precauciones en relación al Covid-19. «Lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud (OMS) y tiene su lógica. Igual que nosotros cuando llegamos a casa deberíamos quitarnos el calzado porque puede haber tosido alguien y en el asfalto en la acera puede estar el virus. Del mismo modo se recomienda la limpieza de las almohadillas e incluso la cola del perro. Con agua y un jabón que desinfecte bien».

Igualmente, el experto insiste en que «no hay evidencia científica que conceda a los animales de compañía un papel importante en la vehiculización del virus».

Se calcula que el número de mascotas registradas en el Estado es de unos 13 millones, de las cuales un 93% son perros, un 6% gatos, y el resto son otros animales como, por ejemplo, conejos y hurones, según datos de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC).

Protectoras
Más peticiones para adoptar y acoger

La crisis sanitaria ha disparado las solicitudes de adopción y acogida en protectoras como la SPAC de Torredembarra. «Es una locura», apunta su supervisora, Myriam Esquís. Sin embargo, no se buscan acogidas solo mientras dure el estado de alarma, sino durante el tiempo que se tarde en encontrar un hogar definitivo para los animales. «De lo contrario, para ellos sería un nuevo abandono», destaca Esquís.

Mientras, La Última Llar de Reus ha frenado las adopciones, aunque hace un llamamiento a llevarlas a cabo cuando finalice la crisis sanitaria. Se da la circunstancia de que el centro está más concurrido que nunca ya que se mantiene el servicio de recogida de animales abandonados. Por lo que respecta a los abandonos, diversas entidades manifiestan que no han notado un aumento.-ACN

El rincón del adoptante

LA CASETA DELS GATS
Rescatamos y cuidamos casos de abandono o de maltrato extremo. Nos hacemos cargo de los gatos y las gatas hasta que les encontramos un nuevo hogar definitivo donde se les quiere para siempre. Información: lacasetadelsgats@gmail.com

Bella. 4 años aproximadamente.

Estaba en una colonia y era demasiado mansa para estar en la calle. Fue a una casa pero su adoptante enfermó. Ha hecho una evolución bestial, sería súper bonito encontrarle un hogar. 

Nina. Cuatro años aproximadamente.

Cada vez es más mansa, aunque sigue teniendo carácter. Te sube la falda y sólo quiere mimos. Nina está haciéndose viejecita en La caseta dels gats, y no queremos que acabe sus días allí.

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