Las normas subsidiarias desencallan el nuevo tanatorio de Tarragona

Los impulsores del proyecto, la Xarxa Santa Tecla y Mémora, solicitarán la licencia de obras de manera inmediata. El objetivo es que el nuevo edificio empiece a funcionar a lo largo del 2024

CARLA POMEROL

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El nuevo tanatorio del cementerio ha sido uno de los proyectos que se ha visto paralizado por la suspensión del Plan de ordenación urbanística municipal (POUM). La buena noticia es que, gracias a la aprobación de las Normas urbanísticas provisionales, la propuesta se desencalla definitivamente y vuelve a ponerse en marcha la maquinaria para que el tanatorio sea una realidad en el año 2024. Una vez las Normas transitorias estén publicadas en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC), los impulsores del proyecto solicitarán de inmediato la licencia de obras al Ayuntamiento de Tarragona. La propuesta empezará a caminar y los trabajos se alargarán unos 18 meses.

El nuevo tanatorio-crematorio, el segundo de la ciudad, estará ubicado justo al lado del cementerio de Tarragona. En este caso, los impulsores del proyecto son la Fundació Hospital Sant Pau i Santa Tecla y la empresa Mémora Serveis Funeraris del Camp, quienes han constituido una nueva sociedad que se encargará de la gestión y explotación del tanatorio.

Según los responsables del proyecto, el retraso causado por la suspensión del POUM ha sido «ligero», de unos seis meses, más o menos, aseguran. En circunstancias normales, las obras hubieran empezado a finales de este año y estaba previsto que el equipamiento entrase en funcionamiento a lo largo del 2023.

Durante estos últimos meses, la empresa impulsora ha aprovechado la parálisis para elaborar el proyecto básico y para preparar la documentación previa necesaria, como por ejemplo, el plan de seguridad, imprescindible en este tipo de construcciones. «Todo está listo para dar el primer paso definitivo», explicaba hace unos días Jordi Cañellas, gerente del cementerio.

La empresa debe esperar ahora que las Normas se publiquen en el DOGC, lo que les dará vigencia. Esto está previsto que ocurra esta semana. Será entonces cuando se solicitará la licencia de obras. Después, será el momento de adjudicar los trabajos y de elaborar el proyecto ejecutivo que dará forma definitiva al equipamiento. La previsión es que las obras se alarguen un período de aproximadamente 18 meses.

La preocupación ahora es saber cuánto tiempo tardará la administración en dar la autorización para poder empezar con los trabajos de construcción. La experiencia en estos casos no es muy esperanzadora, ya que la administración pública no es conocida por su agilidad en este aspecto. Pongamos por caso que la licencia tarda un año en llegar. La entrada en funcionamiento del equipamiento podría situarse a mediados del año 2024. «La suspensión del POUM nos ha traído un cierto retraso, un tiempo que podríamos ganar si el Ayuntamiento hace su trabajo de manera rápida y ágil», explica Fernando Sánchez, director de comunicación y relaciones institucionales de Mémora, empresa que ejerce como máxima accionista del proyecto. Sánchez se muestra optimista y opina que «son muchas las iniciativas que han quedado detenidas. Por eso creemos que ahora la administración se pondrá las pilas. La ciudad debe seguir creciendo».

Seis millones de euros

Con la puesta en marcha de este equipamiento, los tarraconenses podrán escoger en cuál de los dos tanatorios despedir a sus difuntos. La oferta se amplía y el monopolio se termina. El nuevo edificio estará situado en una parcela de más de cuatro mil metros cuadrados, ubicada al norte del cementerio –también propiedad de la Fundació Hospital Sant Pau i Santa Tecla–. El proyecto representará una inversión directa de más de seis millones de euros.

El tanatorio-crematorio tendrá dos partes. En una habrá la zona de trabajo, los velatorios y el oratorio –donde se harán las ceremonias y funerales–. En la otra, el vestíbulo de acceso y un espacio amplio desde donde se verá la ciudad. El edificio tendrá dos plantas y estará integrado totalmente al paisaje. Como curiosidad, el patio, a la salida del oratorio, permitirá un recorrido procesional para los peatones que conectará el tanatorio con el cementerio.

Los cinco velatorios dispondrán de un patio interior y la sala donde se llevarán a cabo los funerales estará iluminado por un gran ventanal. Como no podía ser de otra manera, el edificio se plantea con criterios de arquitectura sostenible. También habrá cafetería y aparcamiento propio.

«Este tanatorio está pensado para hacer la estancia de los familiares más agradables. La luz, las vistas y el edificio quieren ayudar al acompañamiento», explica Sánchez. Además, las ceremonias podrán ser personalizadas y el sistema audiovisual será de última generación.

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