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Las normas subsidiarias urbanísticas se aprobarán en diciembre

El Govern de la Generalitat prevé dar luz verde a este instrumento de planificación, que sustituirá el POUM, en la última convocatoria del año de la Comissió de Territori de Catalunya

NÚRIA RIU

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Las normas marcarán las reglas en materia de urbanismo. FOTO: PERE FERRÉ

Las normas marcarán las reglas en materia de urbanismo. FOTO: PERE FERRÉ

La aprobación definitiva de las normas subsidiarias urbanísticas, por parte del Govern de la Generalitat, no será tan rápida como se esperaba desde el Ayuntamiento de Tarragona. Así lo confirma el director general de Ordenació del Territori i Urbanisme, Agustí Serra, quien avanza que «la idea es que a mitades del mes de diciembre se convoque la próxima Comissió de Territori de Catalunya y que estas queden aprobadas, para dejarlo todo ligado antes de acabar el año».

La última comisión a nivel de Catalunya se celebró en septiembre. Su convocatoria es trimestral, por lo que no habrá una nueva reunión hasta dentro de un mes y medio para que pueda llevarse a cabo esta aprobación definitiva. La fecha, de momento, no se ha fijado.

Previamente aún deberán darse otros dos pasos. El primero es que el Consell Executiu del Govern autorice en su reunión de los martes la aprobación. Es la resolución que se adoptó en la última sesión de la comisión de Catalunya que se celebró el pasado 24 de septiembre y que afecta a dos cuestiones. Por un lado, la suspensión del plan de 1995, que es el que ahora mismo está vigente, a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el POUM de 2013, el 26 de octubre del año pasado. Y, en segundo lugar, el Govern deberá «autorizar la tramitación de las normas», que de hecho ya están redactadas y tan solo falta el ‘ok’ de la administración catalana para su entrada en vigor.

Este doble trámite generará una situación como mínima sorprendente ya que, con la suspensión del plan general del 95, hasta que no se aprueben de forma definitiva las normas transitorias, el planeamiento urbanístico vigente en la ciudad sería el del arquitecto Lluís Cantallops, redactado en 1984. Para evitar este desfase, el Govern asegura que se intentará solapar al máximo los calendarios. «Es una cuestión que ya se habló en la comisión de Catalunya, de forma que intentaremos que la publicación de la suspensión del plan del 95 se haga de forma simultánea a la publicación de la vigencia de las normas, por tal de no dejar a la ciudad de Tarragona sin un planeamiento urbanístico», asegura Serra. Durante este lapso de tiempo, todo quedará en suspenso.

Para ello, habrá que estar muy atentos a cada uno de los siguientes pasos. Y es que, tras obtener luz verde del Consell Executiu, las normas aún tendrán que volver a la Comissió Territorial d’Urbanisme del Camp de Tarragona, que deberá proceder a su aprobación inicial. «Después el conseller, a través de la comisión de Catalunya hará la definitiva», sigue explicando Serra. Y tan pronto como el Vicepresidente y conseller de Polítiques Digitals i Territori, Jordi Puigneró, firme los documentos y estos salgan publicados en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC), las normas ya podrán entrar en vigor.Mientras tanto, hay aspectos del día a día de la ciudad que han quedado parados. Es el caso de la concesión de licencias, que ha tenido que suspenderse para aquellos proyectos que no figuraban en el plan general de 1995. Y esto significa, por ejemplo, que hasta que no se desencalle este aspecto el proyecto de Ten Brinke no podrá seguir adelante a nivel de permisos o que no podrá procederse a la construcción de las pistas polideportivas en el barrio de Sant Pere i Sant Pau.

Desde el Gremi de Constructors de Tarragona, su presidente, Joan Romeu, considera que las consecuencias de esta situación «en temas urbanísticos las repercusiones nunca son instantáneas. Son cosas de cocción lenta, pero seguro que dentro de un año lo veremos».

Respecto a la demora en la aprobación de las normas, el presidente del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya en Tarragona, Joan Tous, defiende que «una cosa es el trabajo técnico y la otra el proceso de validación y aprobación, que en estos casos es muy largo ya que estamos hablando de procedimientos administrativos que son lentos».

Las normas, que tendrán una vigencia de cuatro años mientras se aprueba el nuevo POUM, empezaron a redactarse el pasado mes de enero y obtuvieron luz verde del pleno en una sesión extraordinaria que se celebró el pasado 9 de julio. Estas garantizarán la continuidad de aquellos sectores de crecimiento previstos en suelo urbano consolidado o que ya estaban en ejecución, cuando se suspendió el Pla d’Ordenació Urbanística Municipal. Es el caso del plan parcial 10, el de Ten Brinke; el plan parcial 14, delante del Col·legi Sant Pau; y el PMU-34, junto al Nou Estadi.

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