Las obras del carril bici Sescelades-Francolí, a punto de finalizar

Según el calendario, los trabajos finalizarán el viernes, aunque no se descarta que puedan prorrogarse unos días. La entrada en funcionamiento será la segunda quincena de noviembre

NÚRIA RIU

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Los cuadros indican la convivencia entre peatones y bicis. PERE FERRÉ

Los cuadros indican la convivencia entre peatones y bicis. PERE FERRÉ

Las obras del nuevo carril bici que enlazará el Campus Sescelades con el puente del Francolí avanzan a marchas forzadas. Según el calendario, su finalización está prevista para el próximo viernes. No obstante, en esta fase final, se hace una revisión a diario y no se descarta que puedan prorrogarse «unos días». «Con la empresa contratista hacemos el seguimiento de la obra y no nos dicen que no estará acabada el próximo día 5, de hecho, ya han comunicado su finalización que, según la Llei de Contractes, tiene que hacerse con quince días de antelación», indica el concejal de Territori, Xavier Puig.

Las obras tienen que estar acabadas y recepcionadas el 1 de diciembre si el Ayuntamiento de Tarragona no quiere perder la subvención de los fondos Feder, que aportará el 60% del coste de un proyecto que en su conjunto suma 447.000 euros. Esto da un margen de tres semanas y media para la entrada en funcionamiento del nuevo eje. «La previsión es la de cumplir con el calendario del día 5. Son empresas que tienen musculatura para hacer varias cosas simultáneas y lo que no vamos a hacer es agotar los plazos», añade el edil republicano.

Para cumplir con el calendario, los operarios incluso trabajaron el pasado sábado. Mientras tanto, el Ayuntamiento asegura que a nivel interno ya se está avanzando para que, cuando las obras estén finalizadas sobre el terreno, pueda acelerarse la firma del acta de recepción. Hasta que no se haya formalizado este trámite no podrá procederse a la inauguración oficial de la nueva infraestructura y su posterior entrada en funcionamiento, un aspecto que ahora mismo está fijado para la segunda quincena de este mes de noviembre.

El Diari acompaña al tercer teniente de alcalde en una de las últimas visitas de obras. Esta tenía lugar el pasado viernes, cuando se había avanzado con más del 90% de los trabajos ejecutados. «Quedan algunas partes de obra civil, puntuales y dispersas», indica Puig.

La parte que sigue más verde es la que afecta al recorrido por la plaza de la Imperial Tarraco. Este se dejó para el final, para agotar el periodo de explotación de la concesión del quiosco, que acabó el pasado 8 de octubre. Su demolición fue rápida y no queda ni rastro del antiguo negocio. Esto daba paso al inicio de la reordenación de esta zona, que ha sido una de las más conflictivas en el momento de definir el trazado del nuevo carril bici. Inicialmente estaba previsto que este discurriera por la parte de atrás –a escasos metros de la fachada de la antigua Facultat de Lletres–, que es zona de paso para los viandantes. Finalmente, este se ha desplazado unos metros más adelante, tocando prácticamente con el carril exterior de la rotonda de la plaza. De hecho, uno de estos ha desaparecido, ya que en este extremo había hasta cinco carriles y se ha dejado con cuatro, para que los autobuses puedan pararse en el espacio que se ha liberado.

En este punto, el cambio será considerable y aún queda mucho por hacer. Tiene que rebajarse toda la acera en el extremo más próximo a la Avinguda Marquès de Montoliu, para facilitar la entrada del futuro carril bici, que discurrirá en el espacio entre los árboles y las torres eléctricas. En el costado más próximo a la plaza quedarán las paradas del autobús, mientras que en el otro costado, el interior, se habilitará una zona de estancia para las personas que se esperen, con bancos, jardines y pavimento de panot. Lo que no se verá alterado son los cargadores para vehículos eléctricos, que se mantendrán en el mismo sitio.

Unos metros más adelante, el carril bici seguía por encima de la Rambla Nova. Finalmente, se ha priorizado prescindir del vial que se utilizaba para que los coches hicieran el cambio de sentido. «Si hay que eliminarse espacio debe ser a costa de los coches, no de los viandantes», apunta Puig. Otra motivación de este cambio de proyecto, es que inicialmente pasaba a 90 centímetros de la puerta de entrada del CAP de la Rambla Nova. «Lo hemos movido todo hacia el exterior, porque era un riesgo que pasaran las bicis por aquí», añade el responsable de movilidad.

En esta zona ya pueden verse los palos de los dos semáforos para bicicletas y patinetes, que regularán el tráfico en este tramo desde la Rambla Nova a la Avinguda de Roma. Asimismo, entre las actuaciones que siguen pendientes está rebajar las aceras para eliminar los desniveles y retirar el tótem publicitario de Comerç, que está justo en medio del futuro trazado.

«Lo importante de este punto es que ahora se entiende mejor una actuación que hicimos hace unos meses, como es el hecho de pintar el carril bici de Pere Martell, de forma que cuando asfaltemos el tramo final estaremos conectando con Sescelades con el carril bici del Serrallo y la Part Baixa», argumenta Puig.

El carril bici educacional finalizará como tal delante del hotel SB Ciutat de Tarragona. A partir de ahí, las bicicletas y patinetes podrán seguir por los laterales hasta el puente del Francolí. «Es un enlace que contempló cuando Tarragona aún no era Ciutat 30 y, por tanto, se estaba generando una vía de convivencia», argumenta Puig. Con el cambio que se hizo en septiembre del año pasado, esta coexistencia es en todas las calles de la ciudad, con preferencia para los conductores más frágiles, que son los ciclistas y los usuarios de los patinetes.

En el caso de la Avinguda de Roma, por tanto, los usuarios de la movilidad sostenible tendrán que circular por los laterales. En este caso, el principal cambio viene motivado por el traslado de las paradas de autobús de los laterales al centro, una actuación en la que se está trabajando estos días y que en total comportará mover cuatro puntos. «Es una petición que nos hizo la EMT, para mejorar el tiempo de recorrido, y que ahora nos permitirá pacificar el tráfico de los laterales, ya que la convivencia de los vehículos de gran tonelaje con los usuarios más frágiles no siempre es satisfactoria», indica Puig. En cambio, se mantendrá el tráfico de vehículos tanto para los usuarios de los parkings privados como de la zona azul.

En este tramo el asfalto está muy deteriorado y tendrá que esperarse a una actuación más amplia en este sentido para mejorar la seguridad de cara a los ciclistas. Lo que sí que se hará será reforzar la señalización, para que los conductores tengan claro que las bicicletas tendrán la prioridad. De hecho, la fase de señalización del nuevo carril bici aún no se ha iniciado, ya que se dejará para el final. También queda pendiente el refuerzo de la iluminación en algunos tramos como es el caso de la pasarela aérea que cruza la A-7, en la zona de Quatre Garrofers, y que será de las pocas actuaciones que va a hacerse en esta zona, en la que las bicicletas convivirán con los peatones. No obstante, la instalación eléctrica ya está hecho.

El extremo más próximo al Campus Sescelades es el más avanzado. Aquí las obras comenzaron a inicios de junio y algunas partes están completamente acabadas y no es extraño ver a algunos usuarios.

Este será el primer carril para el día a día, cubriendo las necesidades de los que utilizan la bicicleta o el patinete para ir a trabajar o a la universidad, por lo que las primeras semanas deberán permitir detectar los déficits y mejoras necesarias. «En sistemas urbanos consolidados, integrar un carril bici siempre es más complicado ya que la ciudad no estaba pensada para ello», concluye Puig.

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