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Las obras del carril bici en Tarragona llegan al ecuador

El circuito debe estar listo el 4 de octubre, pero el tropiezo con el quiosco atrasará la construcción del tramo que rodeará la Imperial

GERARD CAÑELLAS

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Imagen de la construcción del carril en su paso por la calle Marquès de Montoliu. FOTO: PERE FERRÉ

Imagen de la construcción del carril en su paso por la calle Marquès de Montoliu. FOTO: PERE FERRÉ

Las obras de construcción del carril bici educativo, que enlazará el campus Sescelades de la Universitat Rovira i Virgili (URV), en Sant Pere i Sant Pau, con la avenida Roma, avanzan al ritmo previsto. Los operarios ya están reasfaltando los laterales de la avenida Catalunya y de la calle Marquès de Montoliu. No obstante, el hecho que finalmente no se pueda reubicar el quiosco de la plaza Imperial Tarraco retrasará unas semanas el final de la construcción del circuito, que estaba previsto para el 4 de octubre.

El Ayuntamiento había pensado, en un principio, mover la caseta para permitir que el carril bici pudiera pasar por ese tramo y seguir rodeando la Imperial hasta la avenida Roma. Sin embargo, en los últimos días han visto que la reubicación no es una opción viable y lo acabarán derribando, aunque esperarán hasta el 21 de octubre, cuando termina la concesión. Esto provoca que los operarios no podrán empezar a construir el tramo del carril bici que dará la vuelta a la mitad de la Imperial Tarraco hasta finales de octubre. Una vez esté acabado, conectará también con el trazado que se hizo en la calle Pere Martell.

Según ha confirmado el consistorio, el tropiezo con el quiosco no supondrá la paralización de las obras. Una vez los trabajos lleguen al final de la calle Marquès de Montoliu los operarios seguirán con la construcción del carril en la avenida Roma y dejarán para el final la parte de la Imperial. Cabe recordar que la actuación en la avenida Roma comportará la eliminación de la circulación de vehículos de motor por ambos carriles laterales, los cuales estarán destinados únicamente a la movilidad sostenible, es decir, a vehículos como las bicicletas y los patinetes eléctricos. Además, las paradas de autobuses que se encuentran en estos laterales se traspasarán a los carriles centrales.

Fue el pasado 10 de junio cuando empezaron las obras de construcción del carril bici, que unirá hasta 18 centros educativos de la ciudad. Se trata de un primer tramo de una red mayor de circuitos que el Ayuntamiento quiere llevar a cabo para potenciar la movilidad sostenible en la ciudad. La construcción comenzó en la calle Comas i Maduell de Sant Pere i Sant Pau y siguió por la calle Pi i Margall. El carril está ya acabado hasta la mitad de esta, y seguirá por la zona verde adyacente hasta llegar al puente que cruza la A-7. Las bicicletas y los patinetes deberán seguir el recorrido por el camino de los Quatre Garrofers hasta llegar a la avenida Catalunya. Ahí el circuito girará por Marquès de Montoliu hasta la plaza Imperial Tarraco, que la rodeará por la parte de la estación de autobuses hasta llegar a la avenida Roma. La intención es que, más adelante, el carril siga por el puente que cruza el río Francolí y que se una al ya existente en los barrios de Ponent. Por otro lado, el consistorio también prevé continuar el circuito de Pere Martell hasta el Serrallo a finales de este año.

El Ayuntamiento adjudicó las obras del carril bici educativo en marzo por 447.000 euros, aunque una subvención del Departament de Empresa de la Generalitat cubrirá un 60% del coste, por lo que Tarragona invertirá tan solo 175.000 euros.

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