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Las paradas del mercadillo pedirán al Ayuntamiento quedarse en la Rambla

Saben que el plan es volver al entorno del Mercat cuando acaben las obras, pero prefieren permanecer en su ubicación actual
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Imagen del mercadillo de la Rambla Nova, ayer. Los paradistas quisieran permanecer allí.  Foto: Lluís Milián

Imagen del mercadillo de la Rambla Nova, ayer. Los paradistas quisieran permanecer allí. Foto: Lluís Milián

Polémica a la vista. El alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, anunció ayer que «entre marzo y abril» acabarán las obras del Mercat Central, lo que significa que unos meses después la carpa provisional estará desmantelada y se podrá urbanizar la Plaça Corsini. A partir de ese momento, la planificación siempre ha contemplado el retorno del mercadillo de los martes y los jueves –en la Rambla Nova desde 2007– a su emplazamiento original.

Sin embargo, aunque lo de la Rambla en principio es provisional, los vendedores aseguran que después de tanto tiempo ya se han acostumbrado y ahora no quieren volver a pasar por el mismo proceso a la inversa:«Yo tengo que pensar en el colectivo, y en la Rambla estamos mejor. En Corsini había paradas que tenían mejores puestos y otras más arrinconadas... La Rambla en cambio es una única calle y recta, de manera que todos somos igual de visibles», explica el presidente de la Associació de Marxants de la Província de Tarragona, Josep Joaquim Gómez.

«Además, si analizamos al detalle, por la Rambla Nova pasa más gente que por el entorno del Mercat. Que compre o no es otra cosa, pero desde luego tenemos más visibilidad», añade Gómez, cuya asociación aglutina a unos 400 paradistas de la demarcación. Existe un segundo motivo de los paradistas para querer quedarse: «En la Rambla tenemos más amplitud. Por ejemplo, podemos tener el vehículo detrás de la parada. En Corsini había que ir a primera hora a descargar, y luego a buscar aparcamiento, y eso también es un problema para la ciudad, porque genera caos de tráfico». «Sí que igual 15 furgonetas se podían dejar en el aparcamiento subterráneo, pero es que somos casi 100. En la Rambla, en cambio, eso no es un problema», explica Gómez.

En este sentido, el presidente de los marchantes tiene claro que «si la mayoría de compañeros prefiere la Rambla, se hará el intento de quedarnos». Y, por lo que ha podido detectar, en efecto «la mayoría así lo prefiere».

Por todo ello, «la idea sería plantear unas conversaciones» con el Ayuntamiento y con Espimsa para intentar que reconsideren el plan inicial de devolverles a Corsini, aunque no tiene demasiada esperanza: «Es como un Tercera División contra un Champions», ejemplifica, y añade:«Para la ciudadanía la Rambla Nova es sagrada. Es un lugar de paseo. Y el propio alcalde ha reconocido alguna vez que ha sufrido desgaste por haber trasladado el mercado allí. Tienen un compromiso con la ciudadanía para que volvamos a Corsini, y también lo tienen con el Mercat Central, porque nosotros somos un polo de atracción y seguro que el Mercat preferirá tenernos allí. Pero, aun así, vamos a intentar quedarnos en la Rambla Nova», concluye Gómez.

‘De la Rambla no nos moverán’

Más contundente todavía se muestra el presidente de la Associació Marxants TGN, Enric Daza, que representa a unos 200 paradistas a nivel de la ciudad. «Queremos dar un toque de atención:que sepan que de la Rambla Nova no nos moverán. Somos 100 familias, 100 negocios que pagamos hipotecas, y las tenemos que defender. Tendremos que sentarnos a negociar porque no queremos volver a Corsini», advierte Enric Daza.

No se trata sólo de un problema económico. Según el presidente de Marxants TGN, «desde el traslado se han dado puestos nuevos, han cambiado propietarios...» .«El mercado ahora es más grande de lo que era y no cabe en Corsini. Además, hay que ver cómo queda la urbanización de la plaza. Bancos, farolas... Ellos dirán que sí, pero el mercado no cabe en su lugar anterior», insiste.

Daza basa su argumentación en el hecho de que los marchantes ya se sacrificaron y lo pasaron mal en su momento, durante sus primeros tiempos en la Rambla, y ahora que se han adaptado a su nuevo entorno no quieren volver atrás: «Cuando nos trasladaron, no sólo cambiamos de ubicación. También pasamos a horario sólo de mañana y eso supuso un 30%menos de facturación. Pero lo aceptamos porque nos dijeron que sería provisional, que sería sólo para dos años, pero en abril hará ocho años», recuerda el dirigente de los marchantes, y añade:«No se trata de si se vende más aquí o allá. Lo que cuesta es crear hábitos de consumo y ahora que por fin los hemos creado en la Rambla Nova, ahora que por fin nos hemos adaptado, no estamos dispuestos a volver a pasar por lo mismo. Así que tendremos que negociar», avisa.

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