Las personas tibias no firmarán la revolución

Noche de estreno impactante. El Teatre Metropol se llena de aplausos en el estreno del FITT 2019, que se abrió con una obra llena de sinceridad 

AGNÈS LLORENS ALTIMÍS

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La fuerza visual y expresiva de ‘Suite TOC núm.6’ protagoniza la apertura de la cita anual con las nuevas dramaturgias. FOTO: ALBERT RUÉ

La fuerza visual y expresiva de ‘Suite TOC núm.6’ protagoniza la apertura de la cita anual con las nuevas dramaturgias. FOTO: ALBERT RUÉ

La noche del miércoles fue para estrenar, o mejor dicho, para reestrenar viejos espacios, ideas y fórmulas que parecían escondidas. El Teatre Metropol y su maravilloso patio interior –un espacio que casi habíamos olvidado y que esperamos que pueda acoger más actos en el futuro– fueron testigos de la inauguración oficial del FITT 2019, el festival que hasta el próximo 29 de julio reúne nuevos exponentes de dramaturgia en varios espacios de la ciudad y que, en esta ocasión, contó con una carta de apertura maravillosamente reivindicativa y emotiva, que se vistió de piano y una gamma de verdes que logró emocionar a todos los asistentes. 

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y sus efectos, así como la belleza de las personas imperfectas y llenas de matices. Estos son algunos de los elementos que forman la base de Suite TOC núm. 6, un montaje desesperanzadoramente esperanzador escrito por la compañía Les Impuxibles (Judith Pujol y Maria Velasco), al que han dado cuerpo, forma y dirección las hermanas Ariadna y Clara Peya, que sobre el escenario aportan su verdad, danza, movimiento, música y equilibrios, junto con Èlia Farrero, Pau Vinyals y Adrià Viñas, que completan en elenco de una obra realmente sorprendente que nos obliga a replantearnos el mundo en el que vivimos. 

«NO ESTAMOS FUERA DE PELIGRO»
LA PROPUESTA DE LAS HERMANAS PEYA ESTUVO REPLETA DE MOMENTOS LLENOS DE PLASTICIDAD, MÚSICA Y UNA CLARA CRÍTICA SOCIAL 

La frialdad de la música electrónica y la calidez del piano, en todas sus versiones, son los elementos básicos sobre los que bascula el argumento de una obra que no tiene miedo de hablar de verdad, de la verdad de la pianista Clara Peya, que padece TOC, y de su hermana Ariadna, familiar, acompañante y testigo de una condición de vida que forma parte indispensable de la vida de Clara. Juntas, alían a la danza con la música para transformar las dudas y el dolor en imágenes de gran potencia visual, en las que los equilibrios, los vaivenes de la mente y la delicada relación con el entorno dibujan una obra delicada, minuciosamente trabajada y reivindicativa.

Porque Suite TOC núm. 6 grita elegantemente, pero alza la voz de manera contundente ante una sociedad que evita la enfermedad mental y la atenúa con el consumismo, los discursos vacíos, la sorda llamada del New Age y los mensajes falsamente positivos. 

«No estamos fuera de peligro», avisan las hermanas Peya desde el escenario, mientras los pianos se montan y se desmontan a velocidad de vértigo para dar forma a un texto cercano y punzante, que indaga en nosotros mismos y en nuestra manera de afrontar la dificultad que supone que la mente sea, muy a menudo, nuestra principal enemiga. Uno de los últimos mensajes de la obra, «los tibios no harán la revolución», deja muy clara la voluntad de este montaje que nace después de un año de duro trabajo en el ámbito de la Sala Beckett, que auspicia una obra que pretende abrir la puerta del armario a todas aquellas personas que, día a día, libran una batalla contra sus pensamientos. 

«Me ha gustado, pero también me ha conmocionado y me ha removido por dentro», me explicaba una conocida cuando finalizaron los largos minutos de aplausos. Su opinión fue la de muchos, ya que la mayoría del público se movía entra la admiración directa y la sorpresa ante una obra que sabía tocar las teclas más ocultas de los instrumentos de cada uno. El director del FITT, Joan Negrié, confirmaba la voluntad de la organización de despertar conciencias con esta primera pieza de obertura del festival, una propuesta que, según sus palabras, «evidencia una nueva manera de hacer teatro, que huye de formulas más convencionales para experimentar con el público». 

La conversación con Negrié surgió durante la recepción posterior a la obra, en un momento en el que los asistentes −entre ellos, los máximos representantes del nuevo equipo de gobierno municipal− pudieron disfrutar y redescubrir de un espacio único en el centro de Tarragona como el patio del Teatre Metropol, que también se nutrió de las instalaciones teatrales de Automatarium, que completaron una noche llena de grandes momentos. 

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