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"Las personas transexuales queremos participar, no seguir siendo invisibles"

La plataforma Gènere Lliure presentará una moción en el pleno del Ayuntamiento para reivindicar su inclusión, desde cambios en la educación sexual a baños públicos universales

Norian Muñoz

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Cyan Polo, miembro de la plataforma Gènere Lliure. Se define como persona transexual no binaria. FOTO: Pere Ferré

Cyan Polo, miembro de la plataforma Gènere Lliure. Se define como persona transexual no binaria. FOTO: Pere Ferré

«Sentimos que no hay espacio para nosotros. Cuando voy al lavabo me encuentro con que sólo hay lavabos de hombres y de mujeres y yo no pertenezco a ninguno de los dos grupos. Acabo entrando al de mujeres porque tú me miras y piensas que soy una mujer; pero yo soy una persona trans no binaria», comenta Cyan Polo. Y a la pregunta de qué quiere decir ‘no binaria’, ella responde: «Binario es ser hombre o mujer, pero hay personas como yo que no nos identificamos con ningún género». 

Cyan es miembro de la plataforma Gènere Lliure, que reúne a otras entidades que ya tenían tradición en el Camp de Tarragona como H2O (Col·lectiu Gai, Lesbià, Bisexual i Transsexual del Camp de Tarragona) y la FLG (Associació de Famílies Lesbianes i Gais), así como otras personas a título individual. 

Uno de los objetivos del grupo,  que cumple un año estos días, es visibilizar la presencia de las personas transexuales en la ciudad. De hecho, mañana, a propósito del Día de la Memoria Trans que se celebrará el 20 de noviembre, presentarán una moción ante el pleno del Ayuntamiento de Tarragona con el fin, justamente, de mejorar su inclusión. 

Una de las reivindicaciones es, justamente, la existencia de baños públicos universales. «Eso se puede hacer creando nuevos lavabos o simplemente quitando las etiquetas hombre y mujer de los lavabos, poniendo servicios o lavabo», apunta Cyan.

Si la idea se llevara a cabo incluso en las escuelas e institutos, (aunque reconoce que no es competencia municipal), serviría «para que muchas personas que todavía no han salido del armario se sientan seguras y para normalizar la presencia de personas de cualquier género en tu entorno». 

Presión para elegir

Iris, quien también se define como persona transexual no binaria, explica que una de las cosas que les motivó a presentar la moción es salir de la invisibilidad. «Queremos tener derecho a la representación en el espacio público de la ciudad, no somos invisibles».

Iris explica, por ejemplo, que las diferentes administraciones obligan continuamente a elegir entre dos géneros, a rellenar unas casillas en las que sólo están las opciones hombre o mujer. «Pasa todo el tiempo, tanto si vas a un hospital como cuando vas a pedir una beca o a adoptar a un gato», explica. «Es una manera de decirte, una y otra vez, que la realidad en la que tú vives no existe»

Conocer mejor los recursos

Justamente otra de las peticiones de la moción es que se promueva el Servei d’Atenció Integral a les Diversitats Sexuals i de Gèneres, SAI, que puso en marcha el Ayuntamiento de Tarragona y que ya presta atención. «Este servicio no está visibilizado, si lo estuviera mucha más gente podría acceder, por ejemplo, a asistencia psicológica gratuita con un psicólogo especializado en temas LGTB. Además, si eres trans, te dan oportunidad de cambiar la tarjeta sanitaria. A mí, por ejemplo, me hicieron la gestión de la tarjeta mientras intento hacer un cambio legal en el DNI», explica Cyan (el servicio funciona los miércoles, de 10 a 14 horas en la Plaça Imperial Tàrraco, en la antigua Facultat de Lletres. La web es www.tarragona.cat/sai).

Apunta que en las universidades se está trabajando en un protocolo que permita cambiar el nombre del carnet de estudiante y el nombre de la lista de clase. Un tema que, explica, sería aún más importante en escuelas e institutos. «En la universidad tienes más recursos, pero cuando estás en la escuela o el instituto eres más vulnerable», apunta. 

En lo que se refiere a la educación se encuentra otra de las grandes reivindicaciones del grupo: una educación sexual inclusiva, porque, argumentan, en la actual sólo se habla de mujeres y de hombres que se identifican con el género con el que nacieron y, además, son heterosexuales. «De estos temas no se habla. Mi educación sexual se resumió a cómo poner un condón a un plátano», explica Cyan.

Cambios legales

Y ya puestos a soñar, y aunque no se trata de una competencia municipal, el grupo no puede dejar de referirse al caso de países como Alemania, que se convertirá en el primer europeo donde se puede inscribir un niño legalmente con un tercer género que no sea ni femenino ni masculino.  «Eso permitiría a los padres criar la criatura sin género y sin estereotipos y roles. Que nazca libre y se desarrolle como es sin presiones sociales», remata.

En su caso, su familia nuclear y amigos la entienden y la aceptan «pero no siempre hay quien lo respeta». En la universidad planea salir del armario «prontito».

Finalmente recomienda, cuando alguien no se sabe cómo dirigirse a una persona transexual, que  le pregunten qué pronombre utiliza para referirse a sí misma. «Yo, por ejemplo, uso el femenino y el neutro: Ella, guapi...Preguntar no hace daño a nadie».

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