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Las residencias se preparan: más EPI, mejor atención sanitaria y grupos reducidos

El sector se siente capacitado para afrontar la que sería la segunda oleada de contagios. Actualmente, los residentes ya no pueden salir del centro, pero sí recibir visitas

CARLA POMEROL

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Imagen de la fachada de la residencia Ponent. FOTO: PERE FERRÉ

Imagen de la fachada de la residencia Ponent. FOTO: PERE FERRÉ

Las residencias de personas mayores fueron el blanco perfecto para la Covid-19. Cerca de una tercera parte de los fallecidos residían en estos equipamientos. Ahora, con la aparición de los nuevos rebrotes y las primeras medidas para hacerles frente, el foco debe centrarse en los geriátricos. El sector asegura estar preparado para volver a vivir una situación como la del pasado mes de marzo, aunque reconoce que no se lo esperaban tan pronto. Más equipos de protección, mejor colaboración sanitaria y apostar por unidades de convivencia más pequeñas. Esta es la receta perfecta para combatir la que podría ser la segunda oleada.

Hace unos días, la Generalitat de Catalunya anunciaba que, a partir de ahora, ningún usuario podría salir de su residencia, pero sí que podrían recibir visitas de familiares, pese a algunas excepciones. Además, los departamentos de Salut y Afers Socials han diseñado un plan de contingencia que implica una inversión de 96 millones de euros. El plan incluye la contratación de más personal y la apuesta para hacer traslados. Por su parte, la consellera de Salut, Alba Vergés, aseguraba a principios de semana que el gobierno catalán apuesta por un modelo de atención sanitaria directa y admitió que era necesario mejorar la continuidad de los cuidados a las personas que viven en estos equipamientos. Entre las propuestas que hay encima de la mesa está la creación de la figura de una enfermera que haga de enlace entre la residencia y el equipo de atención primaria u hospital correspondiente.

Hasta aquí la teoría. Veamos si el sector se siente preparado. «Con todo lo que hemos aprendido, no puede volver a pasar. Ahora estamos más preparados. Tenemos más EPI, la gente es más prudente y los pocos casos de contagio que hay no están saturando el sistema», explica la presidenta de la Associació Catalana de Recursos Assistencials (ACRA), Cinta Pascual, quien añade que «en marzo no sabíamos a qué nos enfrentábamos. Ahora ya sí». A parte de los EPI, Pascual destaca una mejor colaboración con los centros de salud. «Lo más importante es la coordinación sociosanitaria. Es decir, en caso de encontrarnos con un contagio, el Departament tiene que ser suficientemente ágil para poner a disposición las pruebas PCR», opina la presidenta de ACRA.

Una de las denuncias del sector durante el momento más duro de la pandemia era que la administración quería que las residencias actuasen como hospitales. Pero sin médicos y sin recursos. Fueron pocos los usuarios trasladados hasta un centro hospitalario. Cabe recordar que las UCI estaban colapsadas. Por ello, Pascual destaca que «ahora sabemos que quedarse en la residencia es la última de las opciones. Los usuarios ingresarán en un hospital, si es necesario».

Grupos pequeños

Otra de las estrategias que ha preparado el sector es apostar por las unidades de convivencia más pequeñas. Es decir, hacer grupos de entre 10 y 15 personas y que, en caso de rebrote, los contactos de la persona contagiada sean los mínimos posibles. Para ello, es importante habilitar espacios. «Si antes teníamos un comedor para 45 personas, ahora debemos tener tres para 15 usuarios cada uno», explica Pascual, quien reconoce que no es fácil. «Hay quien ha convertido el gimnasio en un comedor», dice. La presidenta de ACRA asegura que las residencias están preparadas para hacer frente a una segunda oleada, aunque reconoce que «no nos los esperábamos tan pronto. Mi intención era que el 15 de octubre todos los profesionales hubieran hecho ya las vacaciones. Pero se está demostrando que la cosa se está adelantando».

Por el momento, en las residencias de la demarcación de Tarragona, los familiares pueden ir a visitar a sus allegados. Eso sí, con un protocolo muy marcado. «A dos metros de distancia, con una mesa de por medio y siempre con mascarilla», explica Pascual, quien reconoce que «lo peor es controlar las emociones, las ganas de abrazar».

‘Stock’ para 90 días

La Xarxa Santa Tecla, que cuenta con dos residencias y unos 170 usuarios, lleva semanas preparándose para hacer frente a los posibles rebrotes. Su director adjunto, Joan Aregio, destaca la importancia de la separación de circuitos. «Tenemos diseñado un plan, que consta de crear grupos de convivencia estables y pequeños de entre 20 y 25 personas. Éstas estarán siempre juntas, compartiendo los mismos espacios. Cuando un grupo salga de una sala, se desinfectará para que entre otro», explica Aregio.

En el caso de la Xarxa Santa Tecla, la coordinación de las residencias con la asistencia médica ha sido más fluida que en otros equipamientos, teniendo en cuenta la propia personalidad de la institución.

Por otro lado, tanto la residencia Llevant como la de Ponent –las dos de titularidad de la Xarxa Santa Tecla– trabajan para que siempre haya un stock de equipos de protección para cubrir un mínimo de 90 días vista. De esta manera, será muy difícil quedarse sin ellos, como ya pasó en algunos equipamientos. De cara a los trabajadores, la Xarxa Santa Tecla pide que «al mínimo síntoma, no vengan a trabajar».

Finalmente, Aregio asegura que, hace unos meses, Médicos sin Fronteras visitó sus instalaciones y les enseñaron varias cosas para hacer frente a una pandemia como esta. «Nos dieron visiones distintas, lo que nos ha ayudado mucho. Cabe tener en cuenta que ellos son expertos en epidemias», apunta Aregio.

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