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Las sustancias químicas que hay en el aire tarraconense no superan los límites legales

Un informe elaborado por el Institut Cerdà, a petición de Repsol, ha detectado a lo largo del 2018 la presencia de 43 compuestos orgánicos volátiles en el territorio

Carla Pomerol

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Josep Francesc Font, director de Repsol, presentando el Pla de Sostenibilitat para este año en la Casa Joan Miret. FOTO: Pere Ferré

Josep Francesc Font, director de Repsol, presentando el Pla de Sostenibilitat para este año en la Casa Joan Miret. FOTO: Pere Ferré

Ninguna emisión de compuestos orgánicos volátiles –lo que significa sustancias químicas– supera los límites legales ni los recomendados. Esta es la conclusión a la que llega el informe sobre la calidad del aire del Camp de Tarragona, elaborado por el Institut Cerdà, a petición de Repsol. El estudio, que se llevó a cabo a lo largo de 2018, realizó mediciones de 53 compuestos en 16 puntos distintos del perímetro de las instalaciones del Polígon Nord de Repsol, en las cuales se detectó la presencia de 43 compuestos. Ninguno de ellos superaba los límites medios establecidos por la ley.   
«Lo hacemos porque queremos pasar cuentas ante la sociedad. Se trata de un ejercicio de transparencia», explicaba el director del Complex Industrial de Repsol en Tarragona, Josep Francesc Font, quien añadió que «es el único camino para conseguir mejoras». La iniciativa forma parte del Pla de Sostenibilitat del 2018 de la empresa, y nació con el objetivo de medir las emisiones de sustancias en el aire, para así después poner en marcha actuaciones que minimicen el impacto medioambiental.    

Este informe tendrá continuidad, con el fin de controlar de manera permanente la presencia de compuestos orgánicos volátiles en algunos puntos del territorio. Por el momento, se ha avaluado el aire en los municipios de Constantí, El Morell, Vilallonga del Camp, Puigdelfí-Perafort, Reus y Tarragona. También se han llevado a cabo mediciones en Barcelona y Prades, como elementos comparativos del estudio.
«Detectamos una demanda de información sobre la calidad del aire. Creíamos adecuado que fuera Repsol quien liderará el estudio», explicó ayer Lluís Inglada, director del área de relaciones, impulso e innovación del territorio del Institut Cerdà, entidad que ha llevado a cabo el informe. El método utilizado en el estudio –encabezado por Eureka y la URV– posibilita hacer un mostreo simple, sin estructuras complejas, permitiendo así valorar la concentración de los compuestos en una media de 14 días.

Como resultado, se cuantificó la presencia de 43 compuestos orgánicos volátiles en la zona perimetral y en las poblaciones analizadas. En el caso del benceno, que es el único compuesto sometido a normativa, las concentraciones halladas en los diferentes núcleos urbanos están por debajo del valor legislado 5 µ el metro cúbico, como media anual. En algunas poblaciones, se puede apreciar unos valores de concentración ligeramente superiores, lo que se demuestra que se trata de núcleos muy próximos a la actividad industrial.

«Otro de los compuestos hallados en el aire es el butadieno, que no está regulado por ninguna normativa. En este caso, la concentración también se encuentra por debajo de los valores recomendados en otros países», explicaba ayer Inglada. El equipo científico que ha dirigido el estudio asegura que la voluntad es dar continuidad a la iniciativa y convertir el observatorio en anual, como mecanismo de control sobre el aire. 

Y así está previsto en el Pla de Sostenibilitat que ayer presentó Repsol para este 2019 y que contempla 18 medidas. Entre ellas, el director del Complex Industrial destacó las mejoras tecnológicas dirigidas a reducir los gases de efecto invernadero, el CO2. 

«Pueden estar tranquilos»

Otro estudio reciente sobre la calidad del aire –elaborado por la Universitat Politècnica de Catalunya y financiado por el Ayuntamiento de El Morell– coincidía en que la media anual es inferior al límite, pero matizaba que se registraban picos puntuales de butadieno y benceno. «Los tarraconenses pueden estar tranquilos. El impacto de estos compuestos es aceptable y soportable para el ser humano», explicaba Inglada, quien añadió que «si estos picos fueran preocupantes, afectaría a la media anual que presentamos».

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