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Las temperaturas extremas y la sequedad convierten los bosques en un polvorín

En la demarcación, 48 municipios están en riesgo extremo. Los espacios naturales de Montsant y Montmell-Marmellar están cerrados. Acceder a ellos comporta una multa de hasta 601 euros

ÀNGEL JUANPERE

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Una patrulla de agentes rurales del Baix Penedès en uno de los accesos a la Serra de Montmell, ayer.  FOTO: Àngel Juanpere

Una patrulla de agentes rurales del Baix Penedès en uno de los accesos a la Serra de Montmell, ayer. FOTO: Àngel Juanpere

Son las dos y media de la tarde en uno de los accesos al Espai Natural Protegit del Montmell-Marmellar. El termómetro de la patrulla de los agentes rurales marca 35 grados, con una humedad del 30 por ciento. Nadie pasa por este camino, que da acceso al área recreativa del Montmell. Una señal al inicio prohíbe la entrada a este paraje debido al riesgo extremo de incendio forestal. Lo mismo pasa con el Parc Natural de la Serra del Montsant y en otros tres espacios de Catalunya. Y así continuará, como mínimo, hasta el lunes –algunas predicciones alargan la situación hasta finales de la próxima semana–. La llegada de altas temperaturas, que en la demarcación podrían acercarse a los 40 grados, han convertido estos bosques en un polvorín. Se trata de la peor situación desde hace 18 años.

En los últimos años, muy pocas veces –algunos recuerdan dos– se ha cerrado el acceso al Espai Natural Protegit del Montmell-Marmellar por riesgo extremo de incendio –es más habitual en el Montsant, incluso varias veces en un verano–. Además, en los meses de julio y agosto suelen ser muy pocas las personas que acuden a esta zona a pasar el día, recuerdan los agentes de la patrulla D-503, una de las dos del Baix Penedès que ayer estaban vigilando dicho espacio. El resto del año hay mucha concurrencia de gente, que asciende hasta el castillo –en ruinas– y la Creu. Algunos continúan hasta la Atalaia, el punto más alto de la comarca, a 861 metros de altitud, «es la excursión más típica», recalcan los agentes.

La vigilancia

Durante la mañana de ayer, las patrullas de agentes rurales –tanto del Baix Penedès como del Alt Camp e incluso del Alt Penedès–, además de vigilar y controlar, ponían los carteles que prohibían el acceso en los más de 60 accesos –en ninguno hay barreras, al contrario de lo que ocurre en el Montsant– que hay al espacio natural, que abarca 9.333 hectáreas de nueve municipios y tres comarcas. A primera hora, el Ayuntamiento de El Montmell ya había cerrado la barrera del área recreativa. A aquella hora habían dos coches, «cuando hemos venido nosotros a media mañana solo quedaba uno, con una persona que hacía excursionismo. Le hemos dicho que se marchara». Otra patrulla ha visto a una joven que iba a correr en la zona de la carretera de Aiguaviva a Can Ferrer, «era vecina de la zona», recalcan los agentes.

Área recreativa de El Montmell, totalmente precintada. FOTO: Àngel Juanpere

La mañana ha sido tranquila. Por la emisora no se ha escuchado ninguna columna de humo. Sí que una patrulla ha hecho parar unos trabajos de desbroce en Escaladei. Pero los agentes rurales saben que en cualquier momento puede saltar la alarma: «La hierba está seca, al igual que los arbustos que no tienen raíces profundas. Hace dos semanas el romero (romaní) estaba amarillo». Han comenzado el turno a las nueve de la mañana e inicialmente terminan a las siete, aunque la actual situación puede ser que tengan que alargar la jornada. Y al mediodía, comida de picnic, debajo de los pinos, para no bajar la guardia y no alejarse de la zona de riesgo.

El inspector del Cos d’Agents Rurals –y responsable de las Terres de l’Ebre y accidentalmente del Camp de Tarragona–, Miquel Àngel Garcia, recuerda que buena parte de las patrullas se dedican a controlar estos dos parajes donde está prohibido el acceso, pero hay otras que tienen que cubrir el resto del territorio con niveles 2 y 3 del Pla Alfa. Por ejemplo, en el Montsant hay dos unidades, que tienen el refuerzo de otras dos del GPIF (Grup Especial de Prevenció d’Incendis Forestals), coordinadas con los Mossos y con las ADF. «También algunos Ayuntamientos que tienen brigada nos ayudan a cerrar los caminos», recalca Garcia.

En el caso del Montsant, con muchas zonas aisladas, donde es muy difícil llegar por tierra, los agentes rurales hicieron un batido en helicóptero. Detectaron unas diez personas –haciendo senderismo o bañándose– y cuatro vehículos. Dicha información fue transmitida a las patrullas para que se acercaran e informaran de que tenían que abandonar la zona. Ayer y hoy, los agentes rurales avisan. A partir de mañana pueden sancionar. Las multas por saltarse la restricción pueden llegar a los 601 euros, según la Llei Forestal de Catalunya.

Un gran incendio

El Montsant es, en estos momentos, una de las zonas con mayor riesgo de un gran incendio, reconoce el inspector de los agentes rurales: «Tiene puntos muy abruptos, sin muchos accesos y pendientes muy fuertes, con canales muy estrechos. Un incendio allí puede llegar a ser bastante terrible». Hay que añadir que en aquella zona la vegetación está muy seca, no ha recibido la poco lluvia caída durante los meses de junio y julio. A ello hay que unir la gran afluencia de visitantes en verano, «que por un lado pueden provocar un incendio y, por otro, pueden convertirse en víctimas en el caso de que se declare uno».

En las Terres de l’Ebre, la situación está un poco mejor. Solo la franja norte de la Terra Alta y la Ribera tienen también peligro extremo, en la zona PEIN (Espai d’Interès Natural) de Riba-roja d’Ebre, que pertenece a la Xarxa Natura 2000. «Se podría llegar a cerrar, dependiendo de la evolución. No creo que se materialice porque no tenemos capacidad para cerrarlo todo porque no podríamos vigilarlo». Aquí, además, el número de visitantes es mínimo. Sí que se vigila la zona de los pantanos, donde hay pescadores y personas acampando,»“y que, al estar en la parte baja de la montaña, en caso de incendio, subiría rápidamente hacia la cima».

En Catalunya hay 279 municipios con riesgo extremo de incendio forestal, de los cuales 48 están en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre –ver recuadro de la izquierda–.

Restricciones

En estos municipios, según una resolución de la Generalitat publicada ayer, se han cancelado las acampadas y rutas del ocio juvenil, se han suspendido las actividades deportivas en el medio natural y también la actividad agrícola con maquinaria, a excepción de la recogida de fruta, entre las 10 y las 20 horas. Las actividades en casals, colonias o estancias deportivas o equivalente se tienen que limitar a los entornos inmediatos del edificio donde se pernocte.

También se ha suspendido el transporte en zona forestal y los trabajos en líneas eléctricas no esenciales, así como el mantenimiento y las obras en infraestructuras y vías, exceptuando el que indique el Servei Català de Trànsit. Tampoco se podrá acceder con medios motorizados al medio natural, a excepción de los residentes y trabajos inaplazables.

Debido a la actual situación, se han suspendido todas las cacerías de jabalíes.

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