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Lectores a todo gas

Crónica
El salto de pértiga
y un concurso de lectura cronometrada fueron los protagonistas de la tarde en la Biblioteca de Salou

Álex Faura Gómez

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Los niños y niñas realizan un concurso de lectura rápida  FOTO: Pere Ferré

Los niños y niñas realizan un concurso de lectura rápida FOTO: Pere Ferré

La Biblioteca Municipal de Salou organiza cada miércoles y viernes del mes de julio una sesión de lectura para niños y niñas entre 9 y 12 años relacionada con las disciplinas deportivas que forman los Juegos Olímpicos.

El pasado miércoles fue el turno del salto de pértiga, un deporte olímpico en el que el atleta tiene que saltar una altura determinada a través de un impulso con una palo alargado llamado pértiga.

Pasaban pocos minutos de las 18.30 horas de la tarde cuando una veintena de niños junto a sus padres y abuelos escuchaban atentamente la historia que contaba la cuentacuentos sobre un elefante y un canguro que intentaban saltar una altura determinada. El canguro gracias a sus condiciones físicas no le costaba nada saltar esa altura. Pero el elefante que era todo lo contrario, un animal muy pesado, intentaba una y otra vez saltar esa altura pero le resultaba muy complicado.

Los niños aprendieron que si quieren conseguir algo deben esforzarse mucho para lograrlo

El elefante no se rendía y caída tras caída e intento tras intento consiguió el objetivo de acabar saltando. Los niños y niñas asistentes al evento estaban boquiabiertos con el final del cuento porque no esperaban ese desenlace.

La moraleja llegó al final, porque el elefante no se rindió en ningún momento, la cuentacuentos explicó los valores que sacaba de esta historia y es que «ya seas gordo, flaco, alto o bajo, si te esfuerzas y pones empeño en conseguirlo, al final todo su esfuerzo tiene recompensa al final del camino».

Esa enseñanza no era solo para los niños, también para sus familiares que acabaron aplaudiendo conjuntamente toda la historia y sobre todo aquella enseñanza final.

Tras el cuento, llegó el momento de competir y ser el lector más rápido. Los pequeños con un cronometro al lado, tenían que leer una serie de acertijos relacionados también con deportes olímpicos.

La presión se notaba ya que muchos de ellos y ellas miraban de reojo al crono porque la mentalidad ganadora no entiende de edades. Cuando se finalizaba la lectura de la adivinanza, los niños levantaban la mano como si de tocar el cielo se tratara por tal de ganar y acertar el deporte oculto en la lectura.

Una corona de oro
Pese a ser de 9 a 12 años, también asistieron a la lectura en voz alta unos cuantos peques de seis años que estaban totalmente implicados en la actividad.

El premio era una corona de oro como en la antigua Grecia para los ganadores y una de plata para los que consiguieron la segunda plaza y posar en el podio.

Aunque todos fueron ganadores y sobre todo regresaron a casa con la enseñanza de unos valores de esfuerzo que son muy necesarios en nuestro día a día.

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