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Libros que acompañan en los largos días de hospital

La biblioteca pública lleva material cada mes a los ingresados en el Sociosanitari Francolí 
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La bibliotecaria Cristina Segura muestra uno de los libros de letra grande que ofrecen. FOTO: Lluís Milián

La bibliotecaria Cristina Segura muestra uno de los libros de letra grande que ofrecen. FOTO: Lluís Milián

Una mujer mayor, menuda, cansada, ojea una revista de decoración. Es toda una paradoja teniendo en cuenta que los últimos seis meses ella casi no tiene casa. Su vida transcurre aquí, en el Sociosanitari Francolí, acompañando a su marido que se recupera de una operación complicada. «Estos ratos en que puedo despejarme hacen mucho... Las horas en la habitación se hacen largas ¿sabe?».

Ella es una de las usuarias del servicio que, una vez al mes, lleva la Biblioteca Pública de Tarragona al hospital. En Catalunya hay otras experiencias similares, pero esta es la primera en el Camp de Tarragona.

Esta vez la bibliotecaria encargada de hacer que la montaña vaya a Mahoma es Cristina Segura. En una gran maleta de ruedas viene cargando con el material, sobre todo revistas y libros de letra grande. También hay CD y DVD que los acompañantes pueden llevarse en préstamo. De hecho, si alguien no tiene el carnet de la biblioteca, en el sitio también se lo gestionan. Esta mañana, sin ir más lejos, ya han hecho uno a una señora.

El servicio está pensado especialmente para pacientes con patología médica o quirúrgica que precisan estar ingresados para su convalecencia, larga estancia o recibir cuidados paliativos.

Carme Lluch, responsable de la Unidad de Animación Sociocultural del GiPSS, pone palabras a lo que, después de un rato de visita  es evidente «al final somos como un pequeño pueblo, nos conocemos todos».

En la sala donde la bibliotecaria pone su ‘paradeta’ hay un cuarteto jugando al dominó, un hombre en silla de ruedas que pregunta sobre la cancha de petanca que quieren poner en el patio, una señora mayor. También en silla de ruedas, que comenta con su acompañante las noticias del ‘Hola’. Lluch resume: lo que intentan es que los pacientes, en la medida de sus condiciones de salud, puedan llevar una vida lo más normalizada y conectada con el exterior posible. 

Un contacto con el exterior

Es por eso que les entusiasmó el proyecto de la biblioteca. «Los beneficios de la lectura son para todos, pero en este caso más, somos conscientes de que el aspecto emocional es clave en la evolución de los pacientes».

Flor, cuidadora de un paciente crónico que cada tanto debe ser ingresado, cuenta que él viene a esta sala como quien va de fiesta. Es uno de los que está jugando al dominó. «Y mientras el juega yo leo, je je...Soy una lectora empedernida, me gusta todo». Ahora está estudiando una revista de cocina vegetariana, porque cree que al señor que cuida le vendrá bien. «Leer te hace pensar en otras cosas, conectarte al exterior. Es como salir sin salir», reflexiona.

Carme Gaseni, bibliotecaria que se ha encargado desde el principio del servicio en 2015, cuenta que han ido aprendiendo con la experiencia sobre los gustos de los usuarios. 

Es, relata, una relación en que se acerca la cultura a todos, independientemente de su situación personal. No obstante, también termina habiendo un vínculo emocional «agradeces la sonrisa de ese usuario cuando le dices, mira: he visto esta revista sobre este tema y me he acordado de ti», reconoce.

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