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Limpian de restos de ‘cruising’ el acceso a la playa de Cala Romana

Montones de preservativos usados, cajetillas vacías de cigarros y pañuelos sucios fueron retirados por los trabajadores de FCC

Carla Pomerol

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Estado en el que se encontraron la zona boscosa, y los sacos de residuos que recogieron en esta zona.  FOTO: dt

Estado en el que se encontraron la zona boscosa, y los sacos de residuos que recogieron en esta zona. FOTO: dt

El cruising vuelve de nuevo a la carga en el bosque de acceso de la playa Els Capellans. O mejor dicho, nunca se ha ido, pero sí que es cierto que en temporada de invierno los encuentros sexuales fortuitos –mayoritariamente entre hombres– se reducen considerablemente.

El Ayuntamiento dio la orden de limpiar  la zona, de unos 500 metros cuadrados. Ayer por la mañana, trabajadores de FCC –empresa encargada de la limpieza– se desplazaron hasta el lugar para asear y desinfectar el acceso boscosa de la playa Els Capellans. 

Preservativos usados, propaganda de algún sexshop de la ciudad, cajetillas vacías de cigarros y pañuelos sucios son algunas de las cosas que se encontraron los encargados de limpiar la zona ayer por la mañana.

Para el Ayuntamiento, esta práctica resulta un problema, ya que «en el momento que oscurece, ya se llena de personas con la intención de mantener relaciones sexuales. El espacio público es de todos, no solamente de una minoría».

Durante los meses de verano, la zona se limpia una vez a la semana. Cuando llega el invierno, baja la intensidad de la limpieza.

Los vecinos aseguran que, estas últimas semanas, la actividad ha aumentado. «Las quejas son constantes», aseguran desde el Ayuntamiento. El equipo de gobierno  no descarta estudiar algunos sistemas de vigilancia, como por ejemplo, colocar cámaras o aumentar la presencia policial. 

El cruising nació como una necesidad, por miedo a las relaciones en público, aunque ha ido evolucionando y, ahora, con menos tabúes sexuales, su principal atractivo es «el morbo» de las relaciones fortuitas y escondidas.

Esta zona boscosa muy cercana a Cala Romana es referencia en esta práctica.

La Guàrdia Urbana pasea por la zona, pero desde el Ayuntamiento aseguran que «no puede sancionar porque ninguna ley prohibe mantener relaciones sexuales en los espacios públicos». Aun así, en muchas ocasiones, los agentes interrumpen la escena. 

Esta práctica ha generado reiteradas quejas y los vecinos se han escudado sobre todo en la suciedad que genera esta práctica en esta zona boscosa por la que a diario pasean muchas personas que quieren disfrutar de este entorno natural que no está masificado.

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