Limpiar el planeta desde el patio del instituto

Los alumnos del Institut Collblanc participan en un reto europeo fotografiando, clasificando y recogiendo cada residuo que encuentran fuera de lugar

NORIÁN MUÑOZ

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Alumnos fotografiando y clasificando los residuos con una App.  FOTO: CEDIDA

Alumnos fotografiando y clasificando los residuos con una App. FOTO: CEDIDA

«Estemos claros, a nadie le gusta recoger basura», reconoce Juan Roberto Zepeda. Este profesor de sociales en el Institut Collblanc de La Canonja es impulsor en su centro de una iniciativa que en poco tiempo ha conseguido no solo reducir los residuos que había en el patio (algo que preocupaba desde hacía tiempo) sino que ha logrado que los alumnos estén mucho más concienciados con el entorno.

Todo comenzó a principios de octubre con los seis grupos de segundo de ESO (unos 130 alumnos), a quien Zepeda animó a descargarse la aplicación Litterati (Litter es basura en inglés), que permite hacer fotos con el móvil, clasificar y geolocalizar los residuos y salir a ‘cazar’ desperdicios en el patio del instituto.

La intención final era participar en el reto Catalunya Clean Up Challenge, ideado por el alcanarense Robert García Pano. El reto propone que la ciudadanía fotografíe la basura que encuentra y que la registre en una base de datos para hacerse una idea de los residuos que nos rodean, para proponer, posteriormente, acciones de mejora. En octubre de este año el Catalunya CleanUp Challenge contaba con la implicación de instituciones y empresas y con más de 1.300 participantes de 32 países de 5 continentes y había superado las 692.000 capturas (piezas recogidas y documentadas). Solo en Catalunya había superado las 218.000 con presencia en 36 comarcas y más de 200 municipios.

Mil restos en dos horas

Sin saber lo que se iban a encontrar, los alumnos de Zepeda se plantearon el reto de encontrar mil piezas de basura. Cada elemento, por pequeño que sea, debe ser fotografiado y clasificado por separado además de, por supuesto, ser recogido. La sorpresa fue que llegaron a la meta en apenas dos horas. Unas clases y otras «se picaron» dice el profesor.

El reto les ha motivado muchísimo y ahora solo salen en períodos cortos de tiempo, además, como era de esperarse, los alumnos ensucian menos. La nueva meta es llegar a las 10.000 piezas; llevan 6.500.

En la imagen, de hecho, puede verse dónde han encontrado los residuos. Los puntos rojos marcan un residuo, los azules entre dos y nueve, y los amarillos más de 10.

Otra de las cosas que les ha permitido el proceso es catalogar el tipo de residuos que encontraban. Lo más abundante, en primer lugar fue el papel de aluminio, seguido de envoltorios de plástico y tetrabriks.

Con esta información ya han comenzado a tomar medidas como colocar papeleras solo para recoger envases en cada clase. Así, por ejemplo, los alumnos tiran el envoltorio del bocadillo antes de salir al patio.

Además, como el mejor residuo es el que no se produce, ahora profesores y alumnos están buscando la mejor manera para convencer a las familias de usar alternativas al papel de plata para envolver las meriendas.

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