Lisa, alma de cantante

Talento. Su privilegiada voz, ‘a capella’, la ha convertido en un icono y en el ‘hilo musical’ del Mercat Central de Tarragona

JOAN BORONAT

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A Lisa Fortune la pasión por el canto le viene de lejos. En la imagen, en el ‘Diari de Tarragona’. FOTO: PERE FERRÉ

A Lisa Fortune la pasión por el canto le viene de lejos. En la imagen, en el ‘Diari de Tarragona’. FOTO: PERE FERRÉ

Reza el dicho popular: «Quien canta sus males espanta», asociado a la actitud positiva de las personas ante la desventura que les rodea. Posiblemente sea esta la actitud positiva que adopta Lisa, para aliviarse cantando y disfrutando las oportunidades que, en medio de todo, ofrece la vida. Pero no sólo canta para sí, sino que con su privilegiada voz, en el quehacer diario, inconscientemente es capaz de contagiar esa positividad a muchas personas para ella anónimas.

Es nigeriana. Lisa Fortune Idubor Eribo (quiso, en contra de la costumbre, llevar también incorporado el nombre de su madre) tiene 32 años, lleva siete residiendo en Tarragona y se ocupa, desde hace dos, de la limpieza de los espacios comunes del Mercat Central de la ciudad y, entre ellos, los aseos de este centro comercial. Anteriormene había trabajado en algunos restaurantes de la capital y también como asistente del hogar, «para poder sobrevivir y ganar el sustento de mi hija, que ya cuenta quince años cumplidos», comenta Lisa

Lisa se ha convertido en poco tiempo en un icono del Mercat, entre los paradistas que valoran su dinamismo y eficiencia y también entre los clientes «que se sorprenden ante lo que inicialmente confunden como hilo musical de los lavabos», explica la nigeriana. Pero ocurre que como habitualmente Lisa canta a capella, es decir sin acompañamiento instrumental, pronto el público se percata del directo versionado del jazz y blues más conocido; música pop para emular, «salvando las distancias», dice Lisa, a Rihanna, Marvin Gaye o Whitney Houston, algunos de sus ídolos. También siente admiración por Alicia Keys, Maria Cavin, Alejandro Sanz o Mónica Naranjo.

La jornada laboral empieza pronto para Lisa Fortune. A las seis de la mañana, cuando barre el suelo del Mercat, el vestíbulo del supermercado, las cuatro escaleras de acceso al edificio y alrededores, limpia las mesas comunes, coloca las sillas... A las 11.40 h es relevada por otra compañera, momento en que Lisa procede a la limpieza a fondo e higiene de la zona de los aseos (me resisto a la moda de llamarlos baños), labor que intensifica más ahora por la pandemia. Es ahí, en este marco intimista, pero escasamente idílico, donde suena con fuerza y excelente dominio de los registros, la voz de esta chica con alma de cantante -en las otras dependencias canta con el alma- para recibir toda suerte de elogios, como este: «Pero, ¿qué haces aquí, perdiendo el tiempo?». Lo cierto es que incluso algunas y algunos usuarios, en tanto satisfacen sus necesidades biológicas, regatean unos segundos más de permanencia en este espacio para deleitarse con las melodías de Lisa.

A la muchacha la pasión por el canto le viene de lejos. Recuerda con nostalgia cuando en Nigeria «mi padre me llevaba a cantar al coro de la Iglesia Católica, y luego al grupo de góspel en la Iglesia Evangélica Pentecostal».

Ya en Tarragona, de forma un tanto fugaz, Lisa se integró en el grupo de góspel Singtonics, «pero las dificultades y la necesidad de centrarme en el trabajo impedían concentrarme», apunta la joven que ha debido salvar escollos que la vida le depara. Todo energía, con convicción, y espoleada por los constantes comentarios de «tienes que explorar tu talento» se apuntó meses atrás a las clases de canto y perfeccionamiento en la Escola-Conservatori de Música de la Diputació a Tarragona, formación que vio cercenada por la irrupción de la pandemia Covid-19.

También intentó alistarse, pero no llegó a tiempo, en el cásting que a finales del año pasado se convocó en Parc Central de Tarragona para poder acceder al talent-show musical de Operación Triunfo.

De las aptitudes de Lisa Fortune para el canto da fe Juanjo Hernández, organizador del Marató de Jazz de Tarragona que este año debía celebrarse el marzo pasado en el Refugi 1 del Moll de Costa del Port, en su tercera edición. En el evento estaba previsto la participación de 127 músicos, en cuyo programa Juanjo pensaba dar la alternativa a Lisa, pero la alarma sanitaria y el confinamiento dieron al traste con la oportunidad.

Juanjo no duda en elogiar «el innato talento, técnica y perfecta dicción en inglés a la hora de cantar» de la autodidacta africana, que además habla español e italiano.

Lisa es consciente de las dificultades que entraña poder introducirse en el mundo de la canción, pero aspira a que «me llegue la oportunidad y encontrar la necesaria conexión». Tenaz y perseverante, su imagen es reflejo de la propia creatividad, puesto que es capaz de diseñar sus vestidos y llamativos peinados con vistosas extensiones. Le subyuga todo lo fashion, el arte y la creación. Mientras los anhelos yacen sumidos en el sueño, la voz excepcional i la buena química de Lisa atrae cada día la mirada y oídos en el Mercat Central de Tarragona, ciudad de la que se siente enamorada. La encontraréis en Instagram: @lisaeribo7.

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