Más de Tarragona

¿Listas cerradas con actas personales?

Tarragona aprueba considerar como «tránsfuga» a Hermán Pinedo, que acusa a su exformación de actuar «por venganza»

Octavi Saumell

Whatsapp
Imagen de ayer del pleno municipal, que volvió a ser presencial 18 meses después. FOTO:Pere Ferré

Imagen de ayer del pleno municipal, que volvió a ser presencial 18 meses después. FOTO:Pere Ferré

Lejos de que la armonía fuera la tónica predominante, ayer los ánimos estuvieron más caldeados que nunca en el regreso presencial a la actividad en el Saló de Plens. Tras dieciocho meses de sesiones telemáticas por la pandemia del coronavirus que se inició en el ya lejano mes de marzo de 2020, el pleno de este lunes se llevó a cabo de forma híbrida, con 26 concejales in situ y una –Begoña Floria (PSC)– actuando remótamente a raíz de una lesión. 

El retorno a la forma «clásica» de los plenos no fue, sin embargo, la habitual. Debido a las restricciones y a las medidas de seguridad, los ediles tuvieron que mantener la distancia de un metro y medio, lo que obligó a que usaran mucho más espacio del que era tradicional, incluido el «rinconcito» que se reservba para los medios de comunicación. Además, ayer también se escenificó por primera vez el nuevo cartapacio tras el pacto entre ERC, Junts per Tarragona y la CUP del pasado 15 de junio, de forma que la «Tribuna» estuvo formada por el alcalde, Pau Ricomà (ERC); el primer teniente de alcalde, Jordi Fortuny (ERC); y la segunda teniente de alcalde, Cristina Guzman (Junts). Asimismo, el portavoz de cada grupo estuvo en la parte superior de la tarima, lo que sería la zona de «Preferent» del Nou Estadi del Nàstic, mientras que el resto de concejales, los «rasos», se situaron en la zona del público, lo que trasladado al campo grana sería la zona de «Gol». 

Moción sin consecuencias
La polémica sobre la condición de Hermán Pinedo fue la gran protagonista del día, ya que Carla Aguilar (ECP) propuso declarar a su excompañero como «tránsfuga» porque «ha traicionado a la coalición con la que se presentó, ha sido expulsado y se ha apartado del criterio fijado por sus órganos competentes», según indicaba en el texto que puso a votación y que fue aprobado con los 14 votos de la oposición y el rechazo de los 13 del gobierno. Además, En Comú Podem solicitó que el alcalde Ricomà (ERC) le «retire las competencias», un hecho que no se producirá porque las mociones no generan ningún tipo de vinculación jurídico-administrativa. Son papel mojado. 

Visiblemente tocado, Pinedo reconoció «incomodidad» y acusó a su exformación de presentar mociones «destructivas para hacer daño», señalando a su exjefa  de filas –Carla Aguilar– de estar movida «por la venganza». «Espero que disfrute del espectáculo», añadió. El afectado por la moció remarcaó «haber sido fiel a mis principios defendiendo un pacto de izquierdas avalado por En Comú Podem» y aseguró que «la única traición ha sido la de En Comú Podem a Tarragona. Puede ver como el proceso se teledirigía desde Barcelona, con intereses ajenos a la ciudad». 

Lo más surrealista es que las dos partes tienen razón. Definición en mano, Pinedo es un tránsfuga porque ha sido expulsado de su grupo municipal y su exformación pide que sea declarado como tal. Sin embargo, puede seguir en el gobierno local porque no ha mejorado su situación económica ni política. Seguramente, toda esta situación se debe al hecho de que las listas para las Municipales son cerradas –o sea, se vota al partido y no a la persona– pero, en cambio, las actas de regidor son personales. ¿Una contradicción? 

Temas

Comentarios

Lea También