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Llauradó toma el mando tras un pacto «al servicio del país»

ERC y JxCAT firman el acuerdo y abordarán en breve colgar la pancarta de apoyo a los presos

Octavi Saumell

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Noemí Llauradó, ayer al mediodía, tras recibir la vara de mando de la Diputació de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Noemí Llauradó, ayer al mediodía, tras recibir la vara de mando de la Diputació de Tarragona. Foto: Pere Ferré

La reusense Noemí Llauradó (ERC) se convirtió ayer, a las 12.51 horas, en la primera presidenta en los 197 años de historia de la Diputació de Tarragona. La candidata republicana sumó 19 de los 27 votos del pleno de la institución del Passeig de Sant Antoni –los once de su partido y los ocho de Junts per Catalunya– y toma de esta forma el relevo de Josep Poblet (CiU), quien había ostentado el cargo desde 2007.   

La nueva presidenta, que prometió «por imperativo legal» su lealtad al monarca, indicó en su toma de posesión su «compromiso» por trabajar «para una República Catalana políticamente libre, socialmente justa, económicamente próspera y con libertad de pensamiento», a la vez que apostó por «la igualdad de género» ante el hecho de que en este mandato solo haya siete mujeres y veinte hombres en el pleno provincial. 

Llauradó remarcó en su puesta en escena la voluntad por «buscar siempre el diálogo, el consenso y la mano tendida» hacia las formaciones de la oposición, y resaltó su objetivo para «tener una unidad de acción territorial y nacional, ayudar a los municipios e impulsar turísticamente y económicamente nuestro territorio», con «políticas de ocupación, de justicia social y la lucha contra la despoblación». También anunció que este sábado acudirá a Flix para conocer las consecuencias del incendio de la Ribera d’Ebre.

La vicealcaldesa reusense, que en breve dejará su escaño en el Parlament de Catalunya al ebrense Alfons Montserrat, se mostró satisfecha por el acuerdo independentista del Passeig de Sant Antoni. «Todos los pactos son complejos, pero éste es también a nivel nacional, en un momento en el que tenemos presos políticos, exiliados y representantes europeos que no pueden tomar posesión como eurodiputados», indicó. En este sentido, Llauradó anunció que, próximamente, abordará con el resto de portavoces provinciales la posibilidad de colgar la pancarta de apoyo a los políticos presos en la fachada del edificio público.

Acuerdo «a partes iguales»
Noemí Llauradó ya manda en la Diputació gracias al Pacte de País que ayer, antes del pleno, escenificaron ERC y Junts per Catalunya. Después de unas intensas negociaciones que se cerraron el lunes por la noche, las dos formaciones independentistas han sellado un pacto que repartirá «al 50%» el poder de ambos partidos en el cartapacio que se aprobará «dentro de un mes». 

En el acuerdo se establece también que Junts tendrá las vicepresidencias primera y segunda de la institución, mientras que Esquerra ejercerá las tercera y cuarta. Asimismo, ERC gestionará las áreas de Recursos Humans, BASE, el Servei d’Assistència al Territori y el Servei d’Assistència Municipal, mientras que Junts per Catalunya se encargará de Economia i Hisenda, Coneixement i Qualitat, el Servei d’Assistència Ciutadana y el Patronat de Turisme. 

El portavoz de JxCAT Lluís Soler, destacó que «es un pacto entre las dos primeras fuerzas que tenemos más alcaldías», y añadió que su formación ha rechazado repetir con el PSC «para seguir en la línea de correlación con el resto de grandes instituciones». Entre ERC y Junts ganaron en las elecciones del 26 de mayo en 139 de los 184 municipios tarraconenses, sumando un 59% de los votos.

Josep Masdeu, del PSC, reivindicó a Llauradó que «no alimente frentes», y pidió que su gestión sea de «continuidad», con la «eficiencia» de su antecesor. «No debe confundir la parte con el todo», reiteró el político socialista ante la apuesta de ERC y JxCAT por alinear la Diputació con el Procés.

Finalmente, Rubén Viñuales (Cs) se mostró muy crítico con la nueva presidenta, a quien acusó de «no haber sido escogida desde aquí», y arremetió contra un PDeCAT al que considera que «le ha faltado la valentía suficiente como para tomar las decisiones desde la provincia y no desde Barcelona. Mal empezamos», denunció para poner de relieve que el mandato que ayer se inició será intenso.  

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